“No tira por la borda el aislamiento de semanas, pero mucha gente se ha puesto en riesgo”

Mientras una profesional de la salud insiste en mantener la distancia en las filas, un filósofo remarca el riesgo económico de un sector de la sociedad.

04 Abr 2020 varios autores
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AMONTONADOS. La aglomeración de personas, en su mayoría jubilados, rompió ayer con las medidas de prevención instauradas por el Gobierno. la gaceta / foto de Inés Quinteros Orio

Las largas filas y la aglomeración de jubilados y pensionados alrededor de distintos bancos en Tucumán fueron una situación de riesgo que debió haberse previsto. Así lo sostuvo Viviana Crivelli, profesora titular de la cátedra de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNT.

“Se debió haber pensado en alguien que ordene la fila para mantener la distancia y en aconsejar a la población que salga con un barbijo o que se cubra con un pañuelo el rostro al menos. Debió haber sido más ordenado”, planteó Crivelli. La profesional de la salud explicó que desde la Facultad de Medicina se armaron grupos de voluntarios que ayer fueron a distintos bancos, autorizados por la universidad, para brindar una charla educativa a empleados bancarios sobre las principales medidas de cuidado. Realizaron un recorrido en entidades de la capital, de Simoca y de Aguilares.

Es entendible, porque es gente que no puede cobrar de otro modo, pero al menos se debió controlar la distancia en la fila y el uso de barbijos", aportó Viviana Crivelli, profesora titular de Salud PÚblica (UNT)

Distanciamiento social

“En algunos lugares no se cumplió para nada con las medidas de distanciamiento, por lo que pude ver en distintos videos. Y ahí hay un riesgo muy grande. Poca distancia, gente sin barbijos, así que todo esto es una pena. La gente necesita cobrar, no tiene otros modos, es entendible, pero hace falta una organización para que puedan hacer la fila con una distancia necesaria. Lo ideal hubiera sido al menos 1,5 metros entre cada persona y que todos se cubran nariz y boca, al menos con un pañuelo”, reiteró la docente.

Y agregó: “esto no tira por la borda las dos semanas de aislamiento preventivo pero ha puesto en riesgo a toda la gente que fue a hacer fila. Se comprende porque hay personas que quizás no tienen la tarjeta de débito o que no saben manejar el cajero, pero se debería haber pensado en que se mantenga la distancia mínima. Casi todos los que fueron son parte de los grupos de riesgo, esas son las personas que probablemente se van a ver perjudicadas. Ojalá que no. Pero si hubo una persona con la enfermedad que sea asintomática, haciendo fila... por eso la importancia de la distancia y poder cubrirse nariz y boca”.

Mucha gente que está en una situación económica precaria no acata la cuarentena porque el balance entre riesgos y beneficios le da otra respuesta", opina Luis García Valiña, doctor en Filosofía (UBA).

Riesgos y beneficios

Pero, en cualquier caso, ¿por qué tanta gente pone en riesgo su salud? Para Luis García Valiña, doctor en Filosofía de la UBA, este tipo de situaciones surge porque el Gobierno nacional subestimó la cuestión política el día en que eligió avanzar con el aislamiento social. “Es verdad que parte de la población no acata la cuarentena obligatoria porque es ignorante, poco solidaria o lo que sea -observó-. Pero sería fantasioso no pensar que mucha gente que está en una situación económica precaria no lo hace porque honestamente considera que el balance entre riesgos y beneficios da otra respuesta”.

Además, García Valiña advirtió que si el Gobierno balancea de manera poco sensible las condiciones relativas a la salud pública con las asociadas a la economía, puede hundir a la población en una crisis similar a la de 2001. “Mi preocupación consiste en pensar si un agravamiento de la situación sanitaria, económica y social no puede en última instancia impactar en el sistema político y llevarnos a una situación muy complicada en términos institucionales”, alertó.

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