Un vino local “se codea” con los mejores del mundo

El prestigioso crítico estadounidense Suckling otorgó 94 puntos al malbec Albarossa que la familia Spaini elabora en la zona de Colalao del Valle.

04 Abr 2020 Por Irene Benito
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EL VINO EN SU PAISAJE DE ORIGEN. Una botella del reconocido malbec Albarossa que fabrican los Spaini.

Al enólogo Niccolo Spaini Valdameri y a su padre bodeguero, Giacomo Spaini, la cuarentena los encontró en su Italia natal, uno de los países donde la pandemia golpeó con mayor intensidad. El hijo cuenta que sólo unos días antes había participado de la vendimia en su finca, estancia y hotel de Colalao del Valle. No sería ese el único contraste de los últimos tiempos. En medio de las actuales circunstancias tristísimas, los Spaini recibieron una noticia soñada para cualquier productor de vinos del mundo: su malbec Albarossa 2019 logró 94 puntos sobre 100 posibles de parte del crítico internacional James Suckling. Y así fue cómo, por primera vez, una etiqueta tucumana llegó a “codearse” con las mejores del planeta. 

Estar en la lista y en la mira de Suckling -con una calificación tan sobresaliente- equivale a ingresar al selectísimo club que organiza el prestigio en este universo complejo y sofisticado caracterizado por una altísima competencia. Para dimensionar el logro de Albarossa hay que considerar que el malbec joven del afamado establecimiento Colomé (Salta) obtuvo 93 puntos. En el mismo reporte anual sobre la Argentina, Suckling otorgó la máxima calificación (100 unidades) a cinco marcas muy renombradas: los mendocinos Adrianna Vineyard River Stones Malbec 2018; White Bones Chardonnay 2018; Viña Cobos Malbec 2017 y Cheval des Andes 2017, y el patagónico Chacra 32 2017. Los Spaini no salen de su asombro por la parte que les tocó en ese reparto exigente. “Nuestro producto recibió un puntaje increíble para un vino y unos viñedos tan jóvenes”, apunta el padre desde el encierro riguroso que guarda en Roma.

Suckling y dos colegas más, Robert Parker y Tim Atkin, están entre los mayores jueces de esta industria apasionante que ocupa 7,4 millones de hectáreas de la Tierra, según la Organización Internacional de la Viña y el Vino. Los informes y puntuaciones de estos especialistas establecen las varas y referencias para la oferta y la demanda, y abren y cierran mercados. El catálogo de Suckling, por ejemplo, presenta los resultados de 25.000 catas ejecutadas sólo el año pasado. Entre ellas están el torrontés (87 puntos) y el malbec Albarossa (la botella vale $ 430 en tiendas especializadas). Acerca de este último, el crítico estadounidense escribió en jamessuckling.com: “es un vino con foco, extremadamente limpio, y con aromas y sabores de grosella negra y frambuesa. Presenta un cuerpo medio a completo con final gustoso. Te empuja hacia la copa: sosténgala o bébala”.

Desde el campo que su familia posee en la región central del Lacio, Niccolo Spaini atribuye el mérito al trabajo del equipo de Colalao (ver fincaalbarossa.com). “Estamos muy contentos y creemos que año a año vamos a crecer. Suckling es una personalidad muy respetada en el amplísimo mundo del vino. Captar su atención ayuda a darnos a conocer al tiempo que ratifica el camino que hemos tomado”, dice.

CATADOR INFLUYENTE. Suckling.

Además del honor que implica para su empresa y del hecho de que la buena crítica posiblemente aumente el valor de su vino -hoy lo exportan a Italia y a Estados Unidos-, los Spaini consideran que su reconocimiento es un gran aliciente para Tucumán en una región eclipsada por el desarrollo salteño. Giacomo Spaini asegura con entusiasmo: “¡ni bien pueda, regreso a los Valles Cachaquíes!”. Él y su esposa se enamoraron del amanecer rosado de estos cerros hace 14 años y hoy tienen 12 hectáreas cultivadas. En el confinamiento y a la distancia, estos emprendedores italianos imaginan que volver a ver esas vides colaleñas será la mejor manera de decir “¡salud!”.

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