“Jamás fuimos millonarios”, dijo la hija de Jorge Matteucci

Expresó que espera que se aporten pruebas que ayuden a esclarecer el homicidio “No se necesitan habladurías”, explicó Sabrina Matteucci. Defendió a su madre. Polémico caso

03 Abr 2020 Por Gustavo Rodríguez

“Mi papá no era una persona influenciable. Y nosotros jamás fuimos millonarios. Nunca se manejó en el anonimato porque no necesita esconderse de nada”, aseguró Sabrina Antonella Matteucci, hija del operador de la city tucumana que fue asesinado hace casi 10 años en un crimen que aún está impune. Ese es el tiempo que la familia se mantuvo en silencio públicamente. Ahora, a través de una carta, decidieron contar algunos detalles sobre la vida de la víctima y datos del caso.

En dos entregas de “La historias detrás de la historia”, LA GACETA publicó entre el domingo y el lunes los detalles del caso. Jorge Matteucci tenía 42 años. El 18 de diciembre de 2010 le avisó a su mujer que saldría de su casa de avenida Mate de Luna al 3.400 para juntarse con sus amigos de la infancia a disfrutar de un asado. Tres días después, su cuerpo fue ubicado en un paraje cercano a La Aguadita. Estaba boca abajo.

Según consta en el expediente, lo inmovilizaron atándole los pies y las manos con cinta de embalar. Con el mismo elemento, le cubrieron todo su rostro. Después se confirmaría que había fallecido asfixiado. El dato más macabro de esta historia surgió cuando los forenses descubrieron que tenía en la boca la medallita de oro de la Virgen del Valle que siempre usó.

“Mi papá siempre fue una persona tranquila, pacifica, con un carácter único y un magnifico sentido del humor. Siempre propiciaba climas agradables y evitaba los conflictos”, explicó la joven en la misiva que fue enviada a LA GACETA por su representante legal, Carlos Garmendia.

“Es de mi padre de quien se está hablando, un hombre hecho y derecho, un esposo, el abuelo de mi hijo que lamentablemente no pudo conocer. Nadie mejor que nosotros sabe lo que fue como persona, hijo, padre y amigo. No voy a permitir que se manche su nombre cuando él ya no puede defenderse”, escribió Sabrina.

En el informe se había consignado el testimonio de A.G. en el que daba cuenta que el acusado había sido denunciado por estafa por no haber saldado algunas deudas. “Eso no es cierto. Y todo aquel que conoció puede dar crédito que aborrecía las deudas, eso era algo que lo caracterizaba. Es más, muchas veces perdió dinero para no confrontar con nadie”.

Un pedido

Los familiares de la víctima, meses después de que se cometiera el crimen, a través de una nota publicada por LA GACETA habían solicitado a los investigadores que indagaran más a Rosa Liliana Moreno, su esposa, porque podía brindar más información para esclarecer el hecho. “Claro está que quieren embarrar el nombre de mi madre, algo que tampoco voy a permitir”, explicó la hija de Matteucci.

“Mi madre siempre se puso a disposición de la Justicia para decir todo lo que sabía. Confió en los que estaban al frente de la investigación que, demás está de decir, no pudieron el esclarecer el caso. Ella jamás ocultaría información que pueda aportar a la causa”, agregó la vocera de la familia.

La joven también realizó un pedido especial: “así como colaboramos con la Justicia, pido a sus hermanos, madre y amigos que, si saben algo, también lo aporten con pruebas contundentes y no con habladurías”.

Relaciones

Matteucci fue detenido por la Justicia Federal al quedar vinculado con el empresario Eduardo Molinari, al que se lo acusó de haber lidarado una asociación ilícita que habría realizado una millonaria estafa al fisco a través de créditos fiscales. Su muerte se produjo semanas antes de que se presentara a ampliar su declaración indagatoria.

“No sé quién pudo decir que mi mamá presentó a los Molinari a su padre. Esa es otra de las mentiras. Mi papá fue el que le dio lugar cuando yo era niña a través de Eduardo Luis (el hijo del empresario que también fue procesado) para que nos conociéramos”, indicó Sabrina.

En la investigación surgió que la víctima del crimen era propietaria de una imprenta de barrio Sur y de un bar en la zona del ex Abasto, pero que estaban a nombre de su esposa. Luego de su muerte, ambos negocios se vendieron, según confirmaron las fuentes consultadas.

“Mi mamá no participaba en los temas de trabajo de mi papá y había muchas cosas de su trabajo que desconocía. Ella desempeñaba el rol de madre, se ocupaba a todo lo referido a nosotros. Mi padre era el que llevaba el pan a la casa y con su muerte, perdimos el principal pilar de la casa”, concluyó sin dar más detalles.

Sabrina Matteucci, a través de la carta, habló sobre la investigación del caso. “Sobre las diferentes hipótesis que se plantearon, siempre dejamos que lo maneje la Justicia”, concluyó sin aportar más detalles sobre el estado de la causa.

Comentarios