Dos bioquímicos tucumanos ofrecen su colaboración para realizar tests

Chiarello y Guersman se ponen a disposición ad honorem.

26 Mar 2020 Por Soledad Nucci
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“Tenemos un mensaje simple que trasladar a todos los países: hagan, hagan y hagan los tests. No podemos frenar esta pandemia si no sabemos quién está infectado”. En una de sus últimas comparecencias, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el etíope Tedros Adhanom, ha sido vehemente en la importancia de las pruebas para determinar la infección por Covid-19 y romper la cadena de transmisión.

Pero mientras la OMS repite machaconamente su consiga, en Tucumán aún no se han tomado definiciones al respecto. Las pruebas que ha venido haciendo el Malbrán -hasta hace unos días era el único instituto en el país habilitado para determinar el coronavirus- se basan en una técnica molecular llamada PCR (reacción en cadena de la polimerasa, por sus siglas en inglés). Se trata de un método laborioso, que requiere unas máquinas conocidas como termocicladores y tiempo hasta obtener el resultado. Las provincias toman las muestras de hisopado nasofaríngeo y las envían a través de un sistema de vigilancia nacional llamado SIISA (Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino). Entre el domingo y el lunes pasados, el Ministerio de Salud de la Nación habilitó otras jurisdicciones para efectuar esos análisis, como Santa Fe, Córdoba, Chaco y Tierra del Fuego. En todos los casos, recurren al mismo método biológico. Sin embargo, después de que los científicos chinos publicaran el código genético del nuevo virus, varias compañías han desarrollado kits que simplifican el proceso. En esencia, este screening funciona como un test de embarazo: el diagnóstico puede ser positivo, negativo o dudoso. Estos kits están siendo fabricados por las empresas española Certest o la estadounidense Cepheid, entre otras. No obstante, casi no se encuentran en la Argentina.

Otro tipo de test es el serológico, para el que se toma una gota de sangre. No se necesita equipamiento y funciona como una tira reactiva. Detecta dos anticuerpos generados por el organismo para combatir una infección (IgM, el primero que genera el cuerpo, e IgG, el más abundante y tardío). “Cualquier bioquímico matriculado puede hacer un serológico. Es una prueba sencilla. Nosotros queremos colaborar de manera ad honorem”, dicen Nilda Chiarello y Pedro Gustavo Guersman, un matrimonio de bioquímicos de Yerba Buena. Días atrás, se pusieron a disposición del intendente de esa ciudad, Mariano Campero (quien los convocó), y lo instaron a que vehiculice la propuesta a los gobiernos provincial y nacional. “La descentralización es una decisión política que debe ser tomada de modo urgente”, explican.

- ¿Por qué usar las pruebas rápidas? -se le pregunta a Guersman.

- Esto tiene tres ventajas: se gana tiempo, se establece un orden de prioridades y es de bajo costo. Por eso, se está empleando en la mayoría de los países. Si el resultado es positivo, se aísla al paciente de manera estricta. Y se avanza hacia una confirmación por PCR. Además, se averigua con quién ha estado en contacto y a esas otras personas se les hacen los tests.

A estas alturas, la importancia de paliar la ceguera diagnóstica es vital. Es radical. Es fundamental. Así lo define Chiarello. En concreto, le han propuesto al municipio que se haga cargo de la organización y la logística y ellos aportarán sus conocimientos. “La evaluación rápida permite un screening o sondeo masivo de la población asintomática. Eso facilita la determinación precoz. Por ello, la OMS pide evaluaciones masivas. Tenemos que ganar tiempo”, añade. Como fuere, destacan que cualquier análisis debe realizarse en el domicilio del enfermo; no en un laboratorio (“la gente con fiebre no debe salir de su casa, si no comunicarse con el número 0800 de vigilancia epidemiológica habilitado por el Siprosa”).

Hasta ahora, los diagnósticos masivos han sido adoptados por Corea y Alemania, principalmente. De hecho, este último país tiene uno de los números más bajos de muertos. Desde el Instituto Robert Koch de Virología -el responsable de la estrategia germana frente a la pandemia- no saben con exactitud porqué su tasa de mortalidad es baja. Pero resaltan la ampliación de exámenes entre la ciudadanía. Ante esas experiencias y la propuesta de los esposos Guersman, Campero parece decidido a agilizar la toma de muestras. Anteayer, el diputado José Cano -de su mismo partido político- motorizó un proyecto de resolución para instar al presidente Alberto Fernández a autorizar el uso y la fabricación de nuevas pruebas para detectar el Covid 19, a través de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). La propuesta se presentó el martes 24 y ha sido firmada por 35 parlamentarios, en su mayoría radicales o del PRO.

“¿Por qué hacemos esto? Por vocación ciudadana... porque sentimos que es nuestro deber cívico”, concluye el matrimonio Guersman.

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