El Ojo Crítico: una vida a 300 kilómetros por hora - LA GACETA Tucumán

El Ojo Crítico: una vida a 300 kilómetros por hora

"Fangio: el hombre que domaba las máquinas".

25 Mar 2020 Por Carlos Werner
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UN GENIO SOBRE RUEDAS. La película muestra a Fangio en acción.

MUY BUENA

DOCUMENTAL / por Netflix

Alain Prost, sentado ante la cámara. Con ojos de niño y una leve sonrisa, el francés cuenta la anécdota: “hasta mi esposa me dijo alguna vez si me creía Fangio, mientras manejaba. Y yo era un piloto de la Fórmula 1”.

El 17 de julio se cumplirán 15 años de la desaparición física de Juan Manuel Fangio. Pero “El Chueco” de Balcarce vive, pleno y rozagante, en cada artículo periodístico, en cada recuerdo, en cada foto, en cada filmación.

Eso, y algunas cosas más, surgen con naturalidad en el entretenido “Fangio, el hombre que domaba las máquinas”, que se puede ver por Netflix. Se trata de un documental creado por Rodrigo H. Vila, y que dura 92 minutos. Es un tiempo bien invertido para entender un poco mejor a quien integra el Olimpo de los deportistas argentinos.

“No sentirse el mejor, sino tratar de ser mejor”, reclama Fangio desde un video de época. Sus pensamientos inundan el documental, como también lo hacen las imágenes de varias de sus mejores carreras. Es, en esencia, un trabajo fílmico que se centra en su carrera deportiva, con pocas referencias a su vida personal y muchas opiniones (algunas cargadas de emoción y admiración), de calificados colegas del mundo de la “máxima”, de los que corren y de los que no.

Poco sonido de motores en carrera (casi una herejía tratándose de automovilismo) y demasiada banda sonora híbrida (salvada por el audio de las filmaciones de época). Ilustres ausentes en las entrevistas -en referencia a los que suman más de un campeonato-, algún descontrol narrativo sobre todo al comienzo y ciertas imágenes casi innecesarias, como ver rodar un Chevrolet de los 50 sin ton ni son, se pueden anotar como zonas grises del documental.

Lo demás es una interesante forma de acercar a las nuevas generaciones al ídolo que puso en lo alto del mundo al deporte argentino. La variedad de material; la humanidad del campeón; el innegable imán que su figura despertó por muchos años (es muy bueno el momento en que el alemán Nico Rosberg, campeón de 2016, se pregunta cómo hacía para correr así); el debate sobre si es el mejor de la historia, quedan a resguardo. Hay vértigo, dolor, pasión, compañerismo y valores hoy casi olvidados, flotando libres.

Moralejas que deja el documental: si Fangio no hubiese sabido de mecánica, no hubiera logrado lo que logró en la F-1; si no hubiese sido un gran estratega y mejor persona, jamás hubiera corrido en Europa; si no hubiera tenido un talento natural, no hubiese sobrevivido a una época en que correr en la “máxima” era jugar con la muerte.

Final para Monsieur Prost. “Todos los que corrieron con él te dicen que es el mejor, que era el mejor. Eso no tiene discusión. Ni siquiera se pregunta por qué”.

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