La parálisis pone a prueba el ingenio para subsistir

Los emprendedores frente a los nuevos desafíos por el coronavirus.

24 Mar 2020 Por Juan Martín de Chazal

Y un fin de semana todo se frenó. Las puertas cerraron hasta nuevo aviso y los temores se hicieron realidad. “¿Y ahora qué?”, fue la pregunta de millares de emprendedores. “Son tiempos de reinventarse”, responden algunos. Otros confiesan que tienen miedo. Sea cual sea el caso, el desafío común es seguir adelante. Y, sobre todo, subsistir. Es que la crisis ya era grande y ahora será mayor.

El golpe a la economía de un sinfín de pymes fue una de las contracaras del aislamiento social, preventivo y obligatorio que el presidente, Alberto Fernández, decretó el jueves pasado ante el avance del coronavirus. La fórmula es letal: el comercio se frena, las ventas caen y los ingresos de desploman.

Si bien el personal de la industria alimenticia está entre las excepciones de la cuarentena, tres emprendimientos del rubro aseguraron a este diario que su actividad se vio parada casi por completo. Ahora, la parálisis total los pone a prueba y el ingenio florece en búsqueda de alternativas y soluciones.

Santiago Téran prefiere mantener el optimismo. Este joven de 22 años es cofundador de “Kipper’s”, una línea tucumana que produce y comercializa snacks saludables. “Este es el momento de planear y ver qué nuevos productos se pueden hacer. Estamos viendo cómo nos reinventamos para seguir adelante”, plantea.

La tarea no es sencilla. Ayer, la marca que dirige junto con Facundo Fonts, su colega, despachó la última tanda de envíos. Ambos decidieron cerrar la planta que produce mix de frutos secos y barras de cereal nutritivas, por lo menos hasta el fin del aislamiento social.

“La actividad se frenó y esperamos que se reactive cuando todo termine. Los kioscos, los gimnasios y las dietéticas son nuestros grandes compradores”, expone Terán. A pesar de que “Kipper’s” podía continuar con los envíos particulares -afirma-, la marca optó por no hacerlo para “preservar la salud de vendedores y clientes”.

El aporte en la crisis

El emprendimiento de Terán y Fonts, según explican, le ofreció un adelanto a los 22 empleados que trabajan en la planta o como vendedores. “La idea es que puedan subsistir mucho mejor este mes sin actividad. Luego, durante el año, veremos cómo se arregla. Queremos darles un apoyo”, señala el joven.

El stock de productos energéticos que quedó sin vender parece ya tener un destino. “Posiblemente donemos el lote viejo al personal sanitario y a los afectados por el coronavirus. Estamos gestionando para vender el resto al Ministerio de Salud”, adelanta Terán.

Mantener los clientes

Silvana García se dedica a la producción de alimentos para celíacos. El aislamiento social obligatorio la puso frente a un dilema. “Tengo miedo de atender clientes por el virus, pero si no vendo no tengo para comer ni atender a mis hijos”, sopesa.

Es así que esta emprendedora tucumana continúa con la comercialización de sus productos, pero analiza que “de un 100% de ventas, ahora sólo hay entre un 10 y un 15%”.

“Tucumán Celíacos”, la marca que dirige García, optó por reducir la producción a niveles mínimos. “Le pido a mis clientes de siempre que sólo encarguen lo más indispensable, como los panes. Estoy trabajando sola, me faltan insumos y los costos subieron. La situación es complicada”, señala la productora.

Aun así, la emprendedora espera mantener esos niveles de ventas. “Ojalá que me sigan comprando, porque si no, no podré pagar insumos y tengo que mantener mi hogar”, dice.

Otra de las complicaciones que enfrenta el local, emplazado en el barrio El Bosque, es el corte de los accesos de la ciudad. “Tengo clientes en Tafí Viejo que me avisaron que no podrán llegarse a retirar los encargos. El servicio de cadete es muy caro y yo ya tuve que subir los precios por los mayores costos. Si no, pierdo las ganancias para sostenerme”, se lamenta García.

Prever el escenario

“CocinArte” es un emprendimiento gastronómico de Yerba Buena que cumple ocho años de existencia. Con él, Catalina Sánchez Ducca, su creadora, se dedica al dictado de clases de cocina saludable.

“La modalidad presencial fue suspendida la semana pasada. Justo iba a empezar un grupo nuevo que iba a venir al taller tres veces por semana. Por suerte, no se le interrumpió a los anteriores”, informa la cocinera.

Si bien esa actividad (la enseñanza) es el principal sostén de su emprendimiento, Sánchez Ducca agradece haber buscado alternativas en el pasado que pudieran hacerla subsistir frente a un escenario de crisis.

“Claro que nunca me imaginé algo como esta pandemia, pero yo había previsto que podía quedarme embarazada de nuevo y que eso me iba a impedir dar clases -recuerda-. Fue así que mantengo un mercadito de productos naturales a domicilio que sigue funcionado ahora”.

La emprendedora también es vendedora de una reconocida marca de ollas -destaca que fue reconocida como una de las mejores en el continente-, una actividad que también le permite mantener los ingresos. Al igual que García, Sánchez Ducca busca mantener la fidelidad de sus clientes. “Subo recetas a Instagram todo el tiempo. Así nos acercamos; no paro”, concluye.

Comentarios