Arce 2.0: "Nacho" aprendió de los errores y volvió con pasos firmes

Desde su regreso a San Martín, a Ignacio Arce se lo nota mucho más maduro; tanto en el juego como en su personalidad.

28 Feb 2020
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Desde su regreso a San Martín, a Ignacio Arce se lo nota mucho más maduro. Archivo LA GACETA / Foto de Osvaldo Ripoll.

“Las heridas se curan y de los errores se aprenden”. De esa frase tan antigua como sabia puede dar fe Ignacio Arce, una de las personas más felices de las que a diario caminan por el complejo “Natalio Mirkin”.

En enero del año pasado, “Nacho” se fue de San Martín con mucho dolor. No era lo que quería, pero una serie de errores y decisiones equivocadas terminaron marcándole la puerta de salida. Sin embargo, él supo transformar ese dolor insoportable en combustible para generar un cambio. Así, cuando tuvo la chance de retornar, se puso como objetivo dejar atrás los pasos en falso, pero sin dejar de ser él mismo.

El “1” tiene mucha personalidad y una confianza enorme, más allá de grandes condiciones para su puesto. Pero la sobrevaloración de sus cualidades en varias ocasiones lo llevaron a pisar en falso. Eso sí, aprendió de ello y hoy luce tan asentado y lúcido como el equipo, ese que camina a paso firme por la Primera Nacional. “Mi psicólogo, mi familia, Dios, el cuerpo técnico y mis compañeros me ayudaron muchísimo”, le cuenta el arquero a LG Deportiva con una sonrisa tan amplia como sincera gracias a un presente que incluye muy buenas actuaciones personales, momentos históricos (como el gol a Instituto sobre el cierre de ese juego) y cero fallas producto de la sobre confianza.

Contra Sarmiento, una vez más, fue pilar clave de una nueva victoria “santa”. Su equipo es sólido y a él no le llegan mucho. Pero el siempre dice presente y poco a poco se fue transformando en ese tipo de arqueros “gana partidos”. Sí, porque las atajadas del pasado lunes a Claudio Pombo y a Wilfredo Olivera, valieron tanto como los goles de Pier Barrios y Emiliano Purita. “Hubo una conexión muy rápida con el cuerpo técnico. Todos sus integrantes son personas buenas, nobles y que me facilitaron las cosas para que pueda crecer como jugador y como persona”, asegura un hoy mucho más maduro Arce, respecto a ese que llegó a La Ciudadela allá por 2017. “El entorno de este club hace que por ahí te lleve a que se vuelen tus ideas. Por mi personalidad, hubo situaciones que no supe manejar; pero aprendí de esos errores y hoy tomo con más madurez y seriedad todo lo que hago”.

Buena ayuda

Arce no esconde la ayuda de un psicólogo, alguien que para él parece haber sido clave. El profesional supo ayudarlo a encontrarse a sí mismo; pero hubo también mérito suyo. “Trabajó mucho sobre mi carácter, tratando de que los momentos no me sobrepasen. Ahora los voy manejando, parece que es bueno y que le estoy haciendo caso jajaja”, bromea.

“Estoy disfrutando muchísimo este momento”, jura y para que quede claro no mira mucho más adelante en la línea del tiempo. Si bien el presente que tiene San Martín hace que las preguntas obligadas sean su futuro en este torneo o, quizás una rápida revancha en la máxima categoría, él se muestra sereno, cauto, marcando que es un Arce diferente. “Sabés ¿qué? No pienso en una revancha en Primera. Prefiero vivir el momento, disfrutarlo y aprovecharlo para seguir creciendo. Después Dios dirá”, remata.

Claro, al “Santo” le quedan 12 “finales”; una eternidad. Miles de batallas que pueden depararle miles de escenarios posibles. Por eso pide no bajar la guardia y seguir adelante con el mismo plan. “Hoy tenemos una ventaja importante, pero eso no tiene que desenfocarnos del objetivo. Son muchos partidos y muy difíciles. Hay que afrontarlo con toda la fuerza y con mucha seriedad”, sentencia el nuevo Arce, ese que aprendió de sus errores y supo curar todas las heridas.

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