Señales: el FMI desterró el reperfilamiento y reforzó la idea de reestructuración de la deuda

"Creo que los acreedores privados están dispuestos a hacer concesiones de la misma manera que el FMI", estimó Hans Humes, negociador de la deuda argentina.

22 Feb 2020
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CAMBIO. Tras haber asumido que el pago de la deuda no era sostenible, desde el Fondo analizan nuevas rutas de pago . REUTERS

El Fondo Monetario Internacional envió una señal a los acreedores de la Argentina que, tras la declaración del organismo de que la deuda no es sostenible, parece descartar de plano que habrá reperfilamiento o una "solución a la uruguaya" y, por el contrario, que habrá una reestructuración con mayúsculas.

"Con este comunicado se desterró la idea del reperfilamiento o una solución a la uruguaya para los acreedores", planteó a Télam Héctor Torres, que fue director de la Argentina ante el FMI en dos oportunidades en el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner.

El dato no es menor y ubica al país mejor posicionado para encarar la negociación de la deuda con los acreedores y con el propio FMI que, hace tan sólo ocho meses, antes de las PASO, había considerado que la deuda era sostenible con alta probabilidad.

El resultado de la misión del FMI que concluyó el 19 de febrero abrió un camino para que el Fondo inicie un proceso interno para poder acelerar la negociación de un programa con la Argentina.

El staff del organismo elevará un informe a la directora gerente, Kristalina Georgieva, que se reunió hoy con el ministro de Economía, Martín Guzmán, en el marco de la Cumbre de ministros de Finanzas del G20, en Riad, Arabia Saudita.

En efecto, con el informe oficial del Fondo bajo el brazo, Guzmán tendrá un mayor margen para requerir cierta cooperación de parte del gobierno de Estados Unidos -en el encuentro previsto en Riad con el secretario del Tesoro, Steven Mnunchin- en la búsqueda de un nuevo programa con el FMI, y en la negociación con los acreedores.

Además, las declaraciones del Fondo provocaron un cambio de postura en los acreedores, a juzgar por las últimas expresiones de Hans Humes, negociador de la deuda argentina (y de Grecia, entre otros) a través del fondo Greylock y tenedor de bonos actuales del país a medios internacionales y locales.

"No veo razón para un default duro" y "confío en el instinto del presidente Alberto Fernández, de la vicepresidenta Cristina Kirchner y del ministro Guzmán", dijo Humes luego de que se conoció el comunicado del Fondo.

En septiembre, Humes había señalado que la deuda era sostenible, aunque no con alta probabilidad: "Vale la pena comprar los bonos soberanos de Argentina, ya que la Nación tiene problemas de liquidez pero no de solvencia", había diagnosticado luego del resultado de las PASO.

Ahora, su posición viró radicalmente: "No nos sorprende la declaración del FMI, pero habríamos acogido con beneplácito más datos analíticos", para ver "qué brechas existen y cómo los acreedores pueden ayudar a cerrar esas brechas ", dijo Humes al Financial Times.

"Creo que los acreedores privados están dispuestos a hacer concesiones de la misma manera que el FMI", agregó.

El comunicado del Fondo del miércoles 19 significa que el organismo está en la misma sintonía con el diagnóstico planteado sobre la deuda en la Argentina y ayuda en la posición negociadora, pero "no dice nada de lo que el Fondo está dispuesto a conceder", remarca Torres.

Respecto de la forma que tendrá el acuerdo con el Fondo, Torres consideró que “es factible teóricamente que haya un nuevo programa con el FMI que prevea pagos, o sea créditos, que más o menos se calcen con los pagos que hay que hacer”, para no disponer de fondos propios durante tres o cuatro años, acorde con las estimaciones de déficit primario hasta el 2023 planteadas por Guzmán en el Congreso.

Al respecto, existen tres posibilidades: un nuevo programa tradicional stand by, que provoque que “en el mejor de los casos, no haya pagos netos al Fondo", dijo Torres, y así la Argentina no disponga de fondos propios para repagar la deuda con el FMI hasta dentro de tres o cuatro años.

Otra posibilidad es un acuerdo de Facilidades Extendidas, con el que la Argentina podría obtener fondos y volver a pagarlos dentro de 10 años, pero que históricamente tuvo fuertes condicionalidades de reformas estructurales.

"Este tipo de acuerdo es técnicamente posible para el Fondo, pero más difícil de digerir para la Argentina", apuntó a Télam un miembro del staff del FMI, quien señaló al director argentino Sergio Chodos como el artífice de la sintonía en el lenguaje del comunicado del Fondo con la postura argentina.

Torres observa que hay chances para una tercera posibilidad. "No descarto que el Gobierno entre en razones y le pida al FMI reactivar el Stand by firmado por (Mauricio) Macri hasta que se acuerde un nuevo programa; igual va a necesitar una buena dosis de suerte y apoyo del Tesoro", expresó.

En este contexto, y en el marco de las reformas de la arquitectura financiera internacional, el Fondo reconoció que "está revisando sus recomendaciones de políticas", aunque aún no está claro si la Argentina podrá beneficiarse de dichos cambios. (Télam)

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