El 30% de la gente tendrá un problema psiquiátrico alguna vez

No debe confundirse la enfermedad psiquiátrica con las características de personalidad, que en muchos casos permitirían una vida normal, según un experto tucumano.

17 Feb 2020
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BIPOLARIDAD. En un capítulo de “Modern Love”, la protagonista pasa de la euforia a la depresión.

El reciente éxito de la serie de Amazon Prime “Modern love” tuvo gran repercusión por su calidad, en especial el capítulo “Acéptame como soy... aunque no sepa quién soy”, protagonizado por Anne Hathaway. Allí la actriz interpreta a una mujer con trastorno bipolar, que pasa de la euforia a la depresión en cuestión de minutos. No puede trabajar ni relacionarse normalmente con los demás y tampoco es capaz de confesar que padece una enfermedad.

Los prejuicios sociales que todavía persisten en torno de esta y otras enfermedades mentales, así como la resistencia a tomar medicación suelen entorpecer o impedir un tratamiento, según alertó José Antonio Apud, psiquiatra tucumano radicado en Washington D.C. Especializado en psicofarmacología y reconocido investigador de la esquizofrenia. Apud explicó a LA GACETA -en una entrevista por Internet- que el 30% de la población tiene un problema psiquiátrico en algún momento de su vida y el 3,5% tendrá un episodio de psicosis. Existen muchos casos límite, que presentan trastornos serios, pero no llegan a ser un cuadro claro de psicosis. “Por ejemplo, puede haber episodios excesivos de celos, pero no se produce una manifestación clara de psicosis, aunque el comportamiento parezca psicótico. En esta situación, se trataría de un problema de personalidad de Grupo A. Se clasifican en tres grandes categorías: esquizoide, paranoide y esquizotípico”.

- ¿Cómo es la personalidad esquizoide?

- Se manifiesta con síntomas de tipo negativo. Por ejemplo, gente que se aísla y no se comunica con los demás, pero se siente bien así. Tuve un paciente que era proyeccionista de cine, que permanecía en su trabajo desde las 9 de la mañana hasta la medianoche. Su madre le llevaba la comida y él se quedaba ahí, feliz, contento. Son personas que no sienten la necesidad de salir, de hacer vida social ni de divertirse. Aislados se sienten bien.

- ¿Qué significa personalidad paranoide?

- Es característica de gente que siempre tiene conflictos en el trabajo, duda del jefe, de los colegas, se siente perseguido, pero a pesar de eso trabaja y funciona. El que tiene personalidad paranoide le hace la vida imposible a la mujer con sus celos, pero puede trabajar y criar a sus hijos. Sin embargo, cuando en esas personas se ve afectada la función (pierde empleos repetidamente, tiene problemas maritales graves debido a su paranoia, etcétera), entonces se habla de trastorno de personalidad paranoide y se entra en el terreno de la enfermedad psiquiátrica.

- ¿Cómo es un esquizotípico?

- Son individuos excéntricos, con dificultades interpersonales, que tienen ideas fantasiosas o extrañas, pensamiento mágico, por ejemplo atribuyen vida a cosas inanimadas, y son supersticiosos. Hay también personas que sienten que poseen poderes sobrenaturales. Entre los que leen el Tarot o leen las manos, hay muchas personas que también lo hacen por dinero y no necesariamente tienen personalidad esquizotípica, si bien a muchos de ellos se los puede incluir en este grupo. Para diagnosticarlos hay que considerar elementos comportamentales y culturales, además de las creencias. En general, los trastornos de personalidad son difíciles de tratar, pero se lo hace con psicoterapia y con la ayuda de medicación, cuando es necesario.

- ¿Se puede estabilizar a un enfermo psiquiátrico?

- Sí. Primero hay que determinar si el paciente se beneficiaría con psicoterapia sola, psicoterapia más medicación o solamente medicación. En estos dos últimos casos habría que determinar la medicación más adecuada y la dosis más apropiada para cada caso. Desde que aparecieron las medicaciones antidepresivas más modernas, su aplicación no está sólo en manos de los psiquiatras sino también de los médicos clínicos. Al abrirse el campo de la prescripción, mucha gente que antes no recibía tratamiento, comenzó a recibirlo. Eso ayudó a que se diagnosticaran problemas de estado de ánimo que antes no se diagnosticaban.

-¿Como cuáles?

- Por ejemplo, el caso de la enfermedad bipolar. Había muchos pacientes que no se identificaban como tales porque estaban “debajo del radar”, es decir que sufrían un estado de depresión leve, como la distimia o enfermedades bipolares larvadas, que no se manifestaban y, por lo tanto, no recibían tratamiento. Comenzaron a ser identificados y a recibir medicación. En algunos casos, el antidepresivo hace que se manifieste una crisis de manía que requiere un tratamiento psiquiátrico más específico.

- Muchas personas se resisten a consumir psicofármacos.

- Es por prejuicios, fundamentalmente. En realidad, la medicación es comparable a la comida. Si no comemos, morimos. Cuando hay trastornos en el cerebro porque nuestro organismo no produce los elementos necesarios para lograr la estabilidad, debemos agregar estos elementos para que el cerebro funcione mejor. Muchos argumentan que no quieren depender de los fármacos. Pero ¿acaso no dependemos de la comida? Con la medicación, lo que uno hace es reemplazar lo que le falta al organismo. Si uno es hipertenso, debe tomar medicación todos los días para mantener estable la presión sanguínea. Y si tiene diabetes, también depende de la medicación para controlarla. De la misma manera, hay medicación para controlar la ansiedad, la depresión... El concepto es el mismo. Pero respecto del cerebro siempre hubo muchos tabúes, que provienen de cómo fue considerado el enfermo con psicosis desde tiempos inmemoriales. Se lo vinculaba con la brujería porque escuchaba voces, tenía ideas raras, y se lo quemaba en la hoguera.

- ¿Lleva mucho tiempo determinar cuál va a ser la medicación y la dosis adecuada?

- Depende de cada caso. Tengo pacientes que en dos semanas ya se encontraban estabilizados, pero a otros me llevó años lograrlo. Algunos llegaron a consulta cuando ya hacía muchos años que padecían la enfermedad y costó estabilizarlos. Con ellos debemos trabajar constantemente en ajustar las medicaciones. Otros, que en muchos casos son hijos de esos mismos pacientes, llegaron a los 17 o 18 años a la consulta y los estabilicé en pocas semanas. Generalmente padecen estados de ánimo, como depresión o bipolaridad de instalación reciente. Un enfermo bipolar que no recibe un tratamiento temprano, después de 20 o 30 años está muy deteriorado. Un paciente que recién hace el primer episodio es mucho más fácil de tratar porque responde rápido a las medicaciones. El único problema es que los más jóvenes muchas veces dejan de tomarlas.

 - ¿Cómo se distingue a la depresión más grave?

- La depresión mayor se caracteriza por la desesperanza, la incapacidad de pensar positivamente en el futuro, la muy baja autoestima, problemas de insomnio, falta de apetito, dificultad para concentrarse, e ideas suicidas. En cambio, la distimia es una depresión larvada, mínima, pero hace que la persona tenga una actitud negativa, siempre esté disconforme, se sienta un poco cansada, pesimista, con algunas dificultades para concentrarse o para dormir. Por su parte, la depresión bipolar se manifiesta con los mismos síntomas mencionados pero además con aumento de apetito, de sueño, y un estado de cansancio severo, con gran sentimiento de rechazo y abandono. Si no hay una crisis maníaca, se la podría incluir dentro de lo que se llama depresión atípica, que muchos consideran como una forma más severa de depresión mayor y no parte de la enfermedad bipolar. También hay depresiones que no se definen como una o la otra. Gente que se siente bien pero que a la vez se siente mal, que se deprime con cualquier problema menor, pero una vez que pasa se sienten bien. Es un estado de labilidad. Cualquier cosa los puede empujar hacia una depresión, pero se recuperan rápidamente, después de unas horas, días o semanas sin sufrir problemas cíclicos. Estos cuadros suelen presentarse luego de situaciones de estrés y se denominan “problemas de ajuste o adaptación”.

Perfil: José Antonio Apud

Nacido en Tucumán, egresado de la UNT, especializado en Italia en farmacología y doctorado en la UBA, José Antonio Apud fue director clínico del Programa de Investigación en Esquizofrenia, Genes, Cognición y Psicosis en el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos en Bethesda, Maryland; también es profesor de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad George Washington y de Neurociencias de la Universidad de Georgetown. Ha publicado numerosos trabajos de investigación y recibió importantes distinciones a nivel internacional. En 2010 fue declarado Visitante Ilustre por la UNT y en 2013 fue inducido en el Muro de Honor de la Sociedad Real de Medicina de Inglaterra.

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