Crítica de cine: Judy

Renée Zellweger vuelve a lo grande.

15 Feb 2020 Por Alejandra Casas Cau
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Muy buena | Drama/biopic - PM13 - 118’

ORIGEN: EEUU / Reino Unido, 2019. DIRECCIÓN: Rupert Goold. CON: Renée Zellweger, Finn Wittrock, jessie Buckley, Rufus Sewell y Michael Gambon. GUIÓN: Tom Edge. fotografía: Ole Bratt Birkeland.

Renée Zellweger vuelve a la pantalla, después de estar un tiempo alejada de las carteleras, y vuelve a lo grande. Con su segundo Oscar en la mano y reviviendo la última etapa de una diva del cine clásico. Puede ser que para la generación Z el nombre de Judy Garland no signifique nada, pero en la época del Hollywood clásico su nombre era uno de los emblemas del star system (sistema de contratación de actores en exclusividad y a largo plazo). Garland vivió en carne propia la explotación y los abusos de poder de los grandes ejecutivos de la Metro Golden Mayer.

La película se centra en 1968, el último año de vida de la actriz, cuando fue contratada en Londres para realizar una gira de cinco semanas de la que ya se habían vendido todas las entradas. Durante su estadía en la capital británica, la cantante inicia una relación sentimental con Mickey Dean (Finn Wintrock), quien acabaría por convertirse en su quinto y último esposo.

La interpretación dramática de Zellweger es lo más destacable del film, narrativamente sigue la tendencia de huir de las clásicas biografías que cuentan toda la vida del personaje para centrarse en un momento determinado de su vida. Aunque el director se guarda un as bajo la manga y hace uso de los flashback, que nos muestran momentos del rodaje de “El mago de Oz”. Con esto Rupert Goold nos plantea que ser la protagonista del musical más famoso de todos los tiempos fue el principio del fin para ella. Es allí cuando aparecen por primera vez las adicciones, los problemas psicológicos y las inseguridades que la van a acompañar hasta su muerte a los 47 años, ya que los productores de la MGM son los que la obligan, con tan solo 16 años y a consumir drogas, a perder peso, y  además recibe constantes propuestas sexuales.

Zellweger huye de retratar a Garland como una diva hollywoodense y aporta una mirada de comprensión hacia Judy, sumado a un cuidadoso trabajo vocal. Esto hace que las escenas dramáticas sean demoledoras (como cuando escucha cómo su hija le dice por teléfono que quiere quedarse viviendo con su padre) y que las escenas musicales tengan un rango emocional en cada una de las cuatro interpretaciones en el escenario.

También se la muestra como uno de los primeros íconos gay en la secuencia en que la actriz se va a cenar con una pareja de homosexuales que ha ido a ver a todos los shows desde el inicio de la gira en Londres.

Tom Edge, guionista de Judy, elige para el final una arrebatadora interpretación de “Over the rainbow”. El 22 de junio de 1969 Judy Garland falleció en la capital británica a causa de una sobredosis.

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