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Reporte Rural: manejar cuencas y reparar caminos es prioritario

El agua fue muy cruel con todos los pobladores que sufrieron la pérdida de innumerables bienes materiales. Pero por sobre todo sufrieron por la angustia de saber que esto puede suceder de nuevo si no se procura encontrar soluciones para esta devastación que sucede año tras año en diferentes zonas de Tucumán.

15 Feb 2020 Por Gustavo Frías Silva
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Nuevamente las lluvias durante el comienzo del año fueron las noticias en todos los medios de información de la provincia, debido a los graves daños que ocasionaron en primera medida a los pobladores del este tucumano.

La impresionante cantidad de agua caída en los primeros días de este mes, fueron de tal intensidad que provocaron muy fuertes escorrentías de ríos y arroyos que salieron totalmente de sus mal mantenidos cauces, a lo que se sumaron caminos y desagües que también parecían ríos por la gran cantidad de agua que llevaban.

Hacer un análisis de los daños causados puede llevar mucho tiempo y especio en esta columna, ya que se dieron en poblaciones diversas ubicadas en la franja este y sur de la provincia, por lo que afectaron a los pobladores de esos lugares y a los campos productivos ubicados en diversas cuencas hídricas.

El agua fue muy cruel con todos los pobladores de esa extensa región que sufrieron la perdida de innumerables bienes materiales, pero por sobre todo sufrieron, no solo el embate de las aguas que surgieron de las lluvias torrenciales, sino también de la angustia de saber que esto puede suceder de nuevo sino se procura encontrar las soluciones de las causas principales que originaron esta devastación que va desde la deforestación, la falta de sistematización de cuencas y campos, la falta de protección de la vegetación de las altas cumbres, hasta la falta de mantenimiento de desagües y de cauces de ríos y arroyos que con cualquier lluvia desbordan.

La realidad que vive esta gente es tan dura, que los daños que pudieron sufrir los cultivos de granos y caña y otros cultivos más, de esta importante área tucumana pasan a ser secundarios.

Actualmente el gobierno trabaja en la emergencia y lo urgente para solucionar la falta de diversas necesidades que hoy tienen los afectados, pero no debe descuidar del mantenimiento de todas las obras de infraestructura vinculadas al agua y el cuidado y control del medio ambiente como lo vino haciendo desde hace algo más de 2 décadas, para solucionar de una vez por todas esto que se repite casi todos los años en que llueve de manera torrencial.

No debemos cansarnos de repetir que la responsabilidad del Estado debe ir acompañada también con un trabajo responsable de los productores que deben trabajar sus campos de manera adecuada y ambientalmente sustentable para minimizar los efectos de las grandes lluvias.

Imaginemos una línea de oeste a este en la provincia, se verán los efectos del desmonte en el pedemonte y el sobre pastoreo e incendios en las altas cumbres que solo hacen que la masa vegetal cada vez sea menor y por ende exista cada vez menos poder de absorción de los suelos, algo ya recurrente y que no se ve solución, todavía.

También se suma que en muchas cuencas aparecen más emprendimientos que también reducen la capacidad de absorción de agua de los suelos.

Si continuamos hacia abajo vemos que no existen obras de desagüe y drenaje de envergadura que puedan ayudar a que las aguas escurran sin ocasionar daños y que salga de las zonas bajas rápidamente evitando inundaciones. Ni hablar de la falta total de mantenimiento en cauces de ríos y arroyos que hace que su vaso de conducción de agua sea cada vez menos profundo.

Lo cierto es que el tiempo sigue pasando y a pesar de todos estos acontecimientos los cultivos seguirán avanzando cumpliendo con su ciclo biológico.

Febrero recién comienza, seguramente aparecerán más lluvias, llegara el otoño y los cultivos maduraran y en algún momento se cosechará y deberán sacarse unas 16 millones de toneladas de caña de azúcar, unas 1,2 millón de toneladas de limones y más de 1 millón de toneladas de granos entre soja maíz y poroto y para ello se necesita de camiones y vehículos de transporte que requieren de una adecuada red caminera, hoy destruida en el área afectada por las aguas y con muchos problemas de mantenimiento en el resto de la provincia.

Para ello el esfuerzo del gobierno deberá ser muy grande para afrontar la reparación y mantenimiento de rutas y caminos provinciales en la que debe participar la provincia, municipios y comunas y por supuesto los productores.

Hace un tiempo atrás funcionaron en la provincia los consorcios camineros y trabajaron de manera conjunta el Estado y el sector privado en el mantenimiento de vías de comunicación y en la construcción de tramos de ruta nuevos.

Hoy en otras provincias funcionan estos consorcios como parte integral de un Programa de Pavimentación y Mejora de Caminos Rurales que es necesario implementarlos y trabajar en cuanto se den las condiciones ambientales y financieras para realizarlo.

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