Quieren parar por ley la edificación en el cerro "El Pelao"

Amado, presidente subrogante de la Legislatura, planteó la necesidad de detener el deterioro para diseñar medidas de protección de la montaña.

14 Feb 2020 Por Irene Benito

El abandono y el descontrol convirtieron a El Pelao en un reino de la irregularidad hasta el punto de que en el oficialismo se proponen poner al cerro “en cuarentena”. “El desorden avanzó y hay que darle un corte”, anunció Regino Amado, presidente subrogante de la Legislatura. El legislador oficialista precisó que su sector se propone frenar las construcciones por medio de una ley. Y añadió que barajan que ese cepo dure un año, plazo que permitiría elaborar políticas de protección y ordenamiento a las áreas, organismos y niveles del Estado a los que incumbe solucionar la degradación detectada. Amado manifestó que tiene el visto bueno del gobernador Juan Manzur y del vicegobernador Osvaldo Jaldo, y que planteará la propuesta a los demás bloques en la reunión de labor parlamentaria de hoy con el fin de que el proyecto sea sancionado en la próxima sesión, que posiblemente acontezca el jueves.

La decisión de impedir la instalación de más casas en parcelas ínfimas y en condiciones precarias desde el punto de vista de la infraestructura es, según Amado, un paso excepcional e indispensable en lo que se advierte como una situación de emergencia para un patrimonio natural preciado en términos paisajísticos y arqueológicos. Se trata de un cerro ubicado en el centro del Valle de Tafí, primera localidad turística de la provincia. “Debemos actuar con urgencia”, expresó el número dos de la Legislatura en presencia de Sebastián Giobellina, presidente del Ente Autárquico Tucumán Turismo. Ambos funcionarios expusieron sus planes a LA GACETA ayer en el hotel Catalinas Park y mientras esperaban el comienzo de la reunión del Consejo de Seguridad Interior (ver crónicas y entrevistas en esta edición). Durante la siesta, Amado comentó que discutió la propuesta de declarar temporalmente a El Pelao zona libre de edificaciones con el intendente tafinisto, Francisco Caliva; el comisionado comunal de El Mollar, Jorge Cruz; el fiscal de Estado, Federico Nazur, y Alfredo Montalván, secretario de Medio Ambiente.

“Esta primera decisión alivia a todos porque es una forma de evitar que haya más daño mientras elaboramos las mejores soluciones. El intendente y el delegado (de El Mollar) están de acuerdo. La situación es delicada y está a la vista: yo no me enteré por los diarios”, explicó Amado. El domingo, LA GACETA publicó que un grupo de vecinos se había organizado para vigilar El Pelao y parar los movimientos de tierra, sobre todo en la parte donde existen ruinas arqueológicas. Estos pobladores habían denunciado que la Comuna no fiscalizaba la urbanización salvaje, pese a que la montaña estaba dentro de su jurisdicción, y que la Municipalidad tampoco intervenía, aunque el desastre era evidente y algunos residentes votaban en Tafí, pese a que teóricamente el domicilio estaba dentro de El Mollar. Entre muchas otras anomalías, refirieron, además, que una cooperativa ligada al ex concejal tafinisto Juan Reyes vendía de modo informal agua sucia en El Pelao.

“Esta zona está en un limbo”, admitió Giobellina. Si bien el legislador oficialista y ex intendente de Tafí, Jorge Yapura Astorga, había presentado en diciembre un proyecto que resolvía esta indefinición mediante la anexión de El Pelao y de otras áreas de los Valles al territorio de la Municipalidad, los también justicialistas Caliva y Cruz habían disentido con esa ampliación. Al respecto, Amado comentó que la modificación de los límites requería un debate más amplio: “primero detengamos el daño, y, después, analicemos la cuestión territorial sin imposiciones. Hay que registrar la situación actual y convocar a especialistas como (el arquitecto Osvaldo) Merlini para definir las políticas que necesitamos para proteger los bienes y las vidas de quienes ya están en El Pelao”.

Críticas al comisionado

“Señor Cruz, usted no puede decir que desconoce lo que pasa en su jurisdicción”

El comisionado comunal de El Mollar, Jorge Cruz, estaba al tanto de la venta desmesurada de terrenos en El Pelao, según Rita Zabala e Isabel Rodríguez, dos de los casi 30 residentes que se organizaron para exponer y evitar la degradación de este cerro del Valle de Tafí. “Señor Cruz, no puede decir que desconoce lo que pasa en su jurisdicción. Usted debe ejercer la función pública: haga las apreciaciones sobre la moral de los ciudadanos a título personal, y con nombre y apellido”, dijeron y aportaron notas presentadas al padre y homónimo del actual comisionado justicialista (asumió en 2019) donde, junto a otras firmas, piden que actúe para detener la edificación caótica, y exija los estudios de impacto ambiental y arqueológico. Cruz había apuntado que los que hoy protestaban en El Pelado tenían una doble moral puesto que reprochaban acciones que antes ellos habían ejecutado.

Los Protagonistas del negocio inmobiliario

* “El Pelao es de El Mollar, pero la Comuna no puede manejar lo que está a tres cuadras de la plaza. El 70% o el 80% del parcelamiento se hizo sin intervención estatal” (Hernán Frías Silva, uno de los herederos de la tierra).

* “No soy el dueño del cerro. Investiguen: hice ventas a porcentaje como cualquiera, pero ya no” (Juan Reyes, vendedor y ex edil justicialista).  

Casas con “playas privadas”

Dejaron un corredor en el lecho del arroyo

CASA SOBRE CORNISA. Las vecinas Isabel Rodríguez y Rita Zabala muestran una vivienda levantada en un “balcón”. la gaceta / foto de irene benito

Los propietarios de dos casas levantadas a metros del arroyo de Los Morales, en la base de El Pelao, alambraron el camino de sirga, que es un bien público, y crearon sus “balnearios privados”. Además de colocar las viviendas al alcance de una crecida, los dueños decidieron armar el pasillo que muestra la foto para que el público y los animales accedan al curso de agua.

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