Yerba Buena: un bebedero de la avenida Perón fue destruido por vándalos

Lo que más pierden son los deportistas que se entrenan en la zona. Los vecinos, además, exigen que se estabilice el servicio de agua.

14 Feb 2020
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A un mes de ser reparado, el surtidor de agua fue removido de su base por vándalos.

En Yerba Buena la vida tampoco es color de rosas. Si bien sus vistosos paisajes y el aire fresco alivianan los pesares cotidianos de los mortales, la creciente ola de actos vandálicos termina por devolver esa ilusión a la realidad misma.

Por quinta vez consecutiva, uno de los dos únicos bebederos que fueron instalados en la platabanda de avenida Juan Domingo Perón hace tres años (uno se encuentra al pie del cerro y otro frente al Colegio Santa Rosa), fue totalmente desencajado del suelo.

“El bebedero, que reparamos hace un mes, ubicado en la rotonda de la Perón, fue destruido intencionalmente. Estas acciones hacen daño a todos los vecinos”, expresó con clara molestia el intendente, Mariano Campero, a través de su cuenta oficial de Facebook.

El vandalismo dirigido hacia los bebederos no es algo nuevo según Alfredo Alfieri, secretario de Obras y Servicios Públicos de la Municipalidad yerbabuenense. “Esta es la quinta vez que los puestos de agua son dañados total y parcialmente”, aseguró el funcionario.

Ante la ausencia de cámaras de seguridad en ese sector de la avenida, los agresores no fueron reconocidos pero sí se sabe que el incidente se produjo en horas de la noche. “Hay un grupo de inadaptados que desgraciadamente existe y que disfruta perjudicar a los demás. Es muy triste”, apuntó el secretario.

Perjudicados

Entre barrios residenciales y palmeras que pretenden imitar el estilo californiano, y con su ancha platabanda, la avenida Perón es el punto de encuentro de atletas y paseantes durante todo el día.

Frente a La Olla es donde la mayoría de los grupos se reúnen para iniciar sus entrenamientos ya sea sobre la platabanda o sobre las caminerías señalizadas en el pavimento.

La combinación entre calor insoportable y un bebedero inservible perjudica de manera directa a estos deportistas que se ven privados de disponer de agua fresca. “Tengo alumnos a los que entreno tres veces al día. La siesta es el peor momento porque uno necesita sí o sí beber agua”, comentó Lorena Olivera, preparadora física.

“Nosotros no contamos con ese bebedero porque funciona unos días y lo rompen de nuevo. Por eso cada uno lleva su botellita”, confesó Olivera resignada.

Juan Ignacio Vázquez, atleta asiduo de la Perón, opinó sobre lo sucedido: “cuando me enteré me dio mucha tristeza, a pesar de que no es la primera vez que pasa. Tenía la esperanza de que los vándalos hayan naturalizado su existencia para que cumplan su función de hidratar, pero me equivoqué”.

Según pudo averiguar LA GACETA, la Municipalidad de esa ciudad prevé colocar nuevamente el bebedero en su lugar como una solución momentánea. “A largo plazo creemos que es importantísimo educar y concientizar a los vecinos mediante campañas sobre no hacer daño a los bienes públicos”, agregó Alfieri.

Falta de agua

La cuestión del bebedero es en realidad la punta de un iceberg. Antes de que fuera dañado, las quejas sobre la poca cantidad de agua que vertía era la voz sonante entre los deportistas: “como no salía agua, la gente insistía apretando el botón y creo que eso terminó de debilitarlo. Capaz que fue alguien con sed durante la noche y al ver que no salía nada, le dio un patadón de furia y terminó así”, sugirió la deportista Estela Figueroa.

La imposibilidad de tener acceso libre al servicio de agua en el Corte es un problema histórico: “hace más de 40 años que pretenden abastecernos con los mismos tanques cuando la población creció una barbaridad. El agua ya no alcanza”, contó Vázquez quien al igual que los vecinos de la zona, dispone de apenas cinco horas diarias de agua por la mañana.

Alfieri aseguró que el servicio mejoró en comparación a otros años: “se inauguraron bombas nuevas hace un tiempo para tratar de reducir el problema”.

Por su parte la SAT argumentó que se están realizando trabajos en el área pedemontana y que hay proyectos en vista.

En el Corte

La mayoría de las casas cuenta con cisternas y con piletas que sirven como reservas de agua. “La SAT cobra un servicio que no presta, parece que nos están bromeando”, comentó Vázquez.

Federico Torraza vive en un barrio privado y contó que tuvo que invertir en un tanque de agua más grande para vivir mejor: “cuando me mudé no sabía de esto, asi que aprendí a la fuerza a no desperdiciar agua”.

Asimismo, Vázquez reconoció que en la balanza pesa más la tranquilidad y el contacto con la naturaleza que la falta de agua.

Ezequiel Chavarría es corredor y además vive a dos cuadras de La Olla: “hace 12 años que me instalé junto a mi familia y con la cantidad de viviendas que hay es imposible tener agua y menos limpia. Para beber tengo que comprar agua mineral, porque la del caño no está en condiciones de ser consumida”. (Producción periodística: Milagro Molina)

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