Unos 25.000 fieles disfrutaron de “El Mensaje de Lourdes” en San Pedro - LA GACETA Tucumán

Unos 25.000 fieles disfrutaron de “El Mensaje de Lourdes” en San Pedro

El arzobispo, monseñor Carlos Sánchez, exhortó a los fieles a vivir el Año Mariano en un clima de esperanza. Este año asistieron más fieles

10 Feb 2020
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PROCESIÓN CON ANTORCHAS. La imagen de Nuestra Señora de Lourdes es despedida con velas encendidas después de la misa que ofició el arzobispo, monseñor Carlos Sánchez. la gaceta / fotos de osvaldo ripoll

Un aguacero se desató en las primeras horas de la mañana empapando los anhelos de peregrinos y servidores. Con un escenario montado al aire libre, la aflicción de los organizadores de “El Mensaje de Lourdes”, en San Pedro de Colalao, crecía mientras el agua no cesaba. De pronto un “milagro” ocurrió: llegado el mediodía, el cielo se aclaró, regalando una jornada increíble a los visitantes.

Ya acompañados de un clima favorable, turistas provenientes de distintas partes de la provincia, dijeron presente en la primera festividad del Año Mariano 2020 en Tucumán: “amo venir acá porque encuentro una paz que no consigo en ningún lado. Este es mi lugar en el mundo”, confesó emocionada María de los Ángeles Ferreyra, quien viajó en ómnibus junto a su amiga Isabel desde la Banda del Río Salí.

Con un semblante vivaz, Blanca Ormachea, de 90 años, se mostró agradecida de estar allí: “es una profunda alegría llegar a esta edad y seguir compartiendo con mi familia la fiesta de la Virgen”.

REPRESENTACIÓN. Bernardita, la vidente de la Virgen, es llevada al calabozo en una de las escenas.

Cientos de peregrinos que llegaron a la Gruta a pie, en silla de ruedas o con ayuda de un bastón dejaron de lado todo cansancio para rezarle a María.

Mónica Bosio y Juan Rodríguez viajan desde hace 10 años a “la sucursal del cielo” representando a Burruyacú. “Como grupo parroquial tenemos la misión de traer un integrante nuevo cada vez que venimos para que conozca el mensaje de Lourdes”, explicó Bosio.

Al igual que Bernardita con su espíritu de entrega y credulidad, miles de jóvenes quisieron estar presentes y experimentar la fe pasando una jornada cerca del santuario lourdista. “Es muy emocionante venir aquí, se respira mucha fe”, comentó Agustina Suárez, de 19 años.

Ser como María
Con el reloj que marcaba las 20.15, la multitud de visitantes -muchos en sillas plegables o de pie- escucharon con atención al arzobispo, monseñor Carlos Sánchez, quien hizo un especial énfasis en la necesidad de imitar la convicción irrevocable de María. “Aprendamos de ella a escuchar a quienes más lo necesitan porque la fe se demuestra con obras”, sentenció Sánchez con vehemencia.

El arzobispo tucumano alentó a la multitud a comprometerse para lograr una Patria distinta que no empobrezca espiritualmente. “Este es un año mariano y tenemos que vivirlo con alegría”, enfatizó.

La escenificación
Con 25.000 personas agolpadas en el predio, las gotas empezaron a caer luego de la misa. “Le pidamos a la Virgen de Lourdes que pare de llover”, se escuchaba por los altavoces. Así fue que se hizo el segundo milagro de la jornada: la lluvia cesó y la obra del “Mensaje de Lourdes” pudo realizarse sin contratiempos. Con una puesta en escena impactante que mantuvo al público atento hasta el final, la historia de la aparición de la Inmaculada Concepción a Bernardita fue todo un éxito.

“Actúo en la obra desde bebé y la verdad es que esto no se compara con nada”, contó Alejandro Moreno. (Producción periodística Milagro Molina).

TESTIMONIOS DE FE
“Consagré mi vida a la virgen”
Con un rostro que develaba inocencia pura, Ezequiel Grande contó cómo aprendió a sobrellevar su enfermedad: “Yo nací con problemas de la vista y de la mente pero hace seis años me consagré a la Virgen y pude aceptar mi cruz que ahora es liviana. Ella sigue haciendo milagros en mí”, relató con lágrimas en los ojos. Con una leve dificultad para hablar, Grande -vestía una remera celeste con la imagen de la Virgen-  animó a los jóvenes a conocer el rostro de Cristo y a defender la vida por sobre todas las cosas: “la vida está siendo atacada en todos sus sentidos pero depende de nosotros, los jóvenes, que luchemos por ella”.

Un plan imprevisto que culminó en Lourdes
Daniel Maciel, de 50 años, fue con su familia en plan de disfrutar del río y sintió que algo lo llamaba: “María nos trajo para acá y terminamos encontrando un ambiente de paz”. Sentado junto a su mujer y a una de sus hijas, recordó que siempre se encomiendan a la Virgen cuando salen a dar un paseo en el auto. “Aprovechamos para venir a agradecer porque siempre nos acompaña en la ruta”, aseveró Maciel.

Servidor joven
Perteneciente a un grupo de servidores en San Pedro de Colalao, Gabriel Fernández (19 años) contó que presenciar la misa le genera tranquilidad: “Venir aquí me da mucha paz. Siempre que vengo pido por mi familia”.
El adolescente reveló que este es su primer año ayudando a cargar la cruz durante la procesión.
“Hace muy bien acercarse a nuestra Madre”, afirmó Fernández.
La fe mueve montañas y disminuye distancias                
“Mi nieta sufre ataques de pánico severos hace siete años y no se puede curar. Vine a pedirle a la Virgen que intervenga y sé que va a hacer un milagro”, reveló Elena Bianchini de 60 años. Su nieta de 22 años no quiere alimentarse ni seguir viviendo. “Ella no es creyente pero yo haré todo lo posible para que se recupere”. La visitante que viajó 175 km desde Concepción hasta “la sucursal del cielo” le contó a LA GACETA que tuvo cáncer de mama hace 14 años y que logró curarse gracias a su devoción por la Virgen.

La devoción curó a su hermanita
“Cuando mi hermanita nació tuvo muchos problemas respiratorios y yo le hice una promesa a la Virgen junto a mi mamá para que se cure”, contó Belén Lizardo, de 15 años. La joven reveló que pudo conocer a su hermana Lourdes cuando tenía seis meses cumplidos. “Ahora tiene ocho años y está totalmente recuperada. Hoy vino a acompañarme en esta fiesta”, señaló Lizardo con alegría en sus ojos

Visitaron la gruta para pedir y agradecer
Carmen Moyano y Clara Rojas son dos amigas de San Miguel de Tucumán, que movidas por el espíritu de fe, se dirigieron a San Pedro de Colalao para conocer a la Virgen de Lourdes.
“Vine para agradecer y pedirle a nuestra Madre por salud, trabajo y paz en mi familia”, confesó Moyano.

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