El cáncer no pudo impedir que dieran el "sí" - LA GACETA Tucumán

El cáncer no pudo impedir que dieran el "sí"

Un amor que nació en una charla originada en una confusión dio un paso adelante: Susana y Juan Carlos se casaron en la Maternidad, debido a la enfermedad de ella.

24 Ene 2020

Muchas veces los designios de la vida no coinciden con lo que uno tiene proyectado para el futuro. En esta oportunidad, una historia de amor que logró levantarse de la cama, traspasó los pasillos de la Maternidad para ser sellada en un acto de pura entrega y fe.

Con apellidos sonoramente parecidos pero visualmente distintos, Juan Carlos Caldez, de 46 años, pensionado por una discapacidad visual -pérdida del 85% en el ojo izquierdo y total del derecho- y Lidia Susana Valdez, de 34, ama de casa, tomaron la decisión de contraer matrimonio. Debieron hacerlo en el sexto piso del Instituto de Maternidad, donde Susana (no usa el primer nombre) está internada a causa de un cáncer de cuello de útero.

“Hace mucho tiempo que teníamos ganas de casarnos, pero por problemas que fueron presentándose tuvimos que postergarlo”, reveló Caldez mientras aguardaba nervioso en un extremo de una de las salas de espera.

Todo comenzó en 2007 cuando Juan Carlos se dedicaba a la cocina en un restaurante de la ciudad. Como si el destino los hubiera predestinado para que sus manos se entrelacen, una de las mozas que trabajaba en el lugar y amiga de Caldez le dijo que una clienta lo conocía y que lo estaba esperando.

Aquella mañana, Valdez y su mamá habían decidido ir a desayunar como cualquier día normal. “Yo no entendía nada, me acerqué a la mesa donde estaban y no me conocían realmente”, recordó el novio.

Caldez hizo de su simpatía el arma de seducción para enamorar a Susana con un dulce regalo: un exquisito desayuno: “nos quedamos conversando por un buen rato y desde ese día construimos una amistad muy linda”.

Juan Carlos dice que se enamoró de la sencillez y humildad de Susana. Sus ojos podían confirmarlo: brillosos como el sol que alumbraba por la ventana.

Lo que fue el comienzo de una gran amistad, en su desarrollo hasta el noviazgo, tuvo condimentos sabrosos pero también amargos.

¡AHÍ VA EL RAMO! Luego de la ceremonia la novia hizo el amague de lanzar el ramo dos veces, mientras las mujeres de la familia, enfermeras y curiosos esperaban.

El cáncer avanzado de Susana fue descubierto hace dos años. Un lento tránsito que la llevó por el Hospital Parajón Ortiz de Famaillá -de donde es oriunda-, el Centro de Salud y por último, donde es tratada actualmente: la Maternidad.

Una inmensa muestra de cariño y confianza la dio Juan Carlos al reconocer como hijos propios a Guadalupe (18 años) y Marcelo (16). Susana había sido madre tiempo antes de conocer al cocinero que le robaría el corazón.

“Yo estoy las 24 horas del día acá. Si puedo, me quedo a dormir con ella en la silla que está al lado de su cama. Si los policías me piden que me vaya, me quedo abajo, pero jamás la dejo sola”, contó muy emocionado Caldez.

Además del problema oncológico, Susana también sufre episodios de epilepsia que agudizan la debilidad de su salud. Hace unos días tuvo siete convulsiones y estuvo muy grave, pero los médicos pudieron estabilizarla.

“Me desespero al verla así, me duele mucho el corazón, porque no lo merece. Por eso yo le dije que si decide irse, yo me voy con ella”, sentenció Juan Carlos a minutos de que la celebración se iniciara.

Los dos se necesitan y se desviven el uno por el otro constantemente. Cuando él no puede estar dentro de la habitación para acompañarla durante la noche, Susana se enfurece: no quiere comer, no quiere tomar los medicamentos.

Su afecto parece sobrepasar los límites de una pared con olor a anestesia, y volverse capaz de ponerle el pecho a lo desconocido: “estamos acostumbrados a estar juntos, todo lo hacemos juntos”, agregó el novio.

El capellán de la Maternidad, Enzo Daniel Romero junto con la directora de la institución, Elena Hurtado, fueron algunos de los “ángeles” que ayudaron en la concreción de este matrimonio. No hizo falta una fiesta pomposa ni regalos fastuosos para demostrar que cuando se ama, ese amor va más allá del miedo y de la tristeza. (Producción periodística: María Milagro Molina)

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