Cartas de lectores

24 Ene 2020 Por LA GACETA
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El valor de Vaca Muerta

Mientras el mundo se derrite por el cambio climático, las superpotencias sólo buscan ganar tiempo para continuar impulsando sus oscuros intereses estratégicos. Es así como EEUU -que antes cuidaba sus reservas de hidrocarburos fósiles más que al oro del Fort Knox- dio rienda suelta triplicando su extracción diaria, antes de que la realidad los obligue a tapar sus pozos. La Federación Rusa sigue financiando con exportaciones de gas y petróleo su militarización y sus ambiciones hegemónicas internacionales. Los impresionantes crecimientos a tasas chinas se sustentan en una matriz energética basada en el carbón e hidrocarburos fósiles. Los países desarrollados se resisten a cambiar sus estilos de vida consumistas, grandes devoradores de recursos naturales y responsables de contaminación. En ese contexto Argentina puede asumir diferentes caminos con sus gigantescas reservas de hidrocarburos fósiles no convencionales. El más fácil de todos, quizá, podría ser imitar a EEUU, tratando de maximizar su extracción en el menor tiempo posible, promoviendo políticas off shore que aíslen su explotación de los avatares locales. Pero también podría negociar con el mundo una propuesta mucho más altruista y sustentable, como ser el congelamiento de su explotación condicionado al congelamiento de los servicios de su deuda (intereses y vencimientos), incluyendo el cómputo de esta acción a cuenta de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) en el marco del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC). El verdadero desarrollo de Argentina y del Mercosur debería sustentarse en la inigualable competitividad de su bioeconomía. La promoción del uso energético limpio de una parte de sus cosechas contribuiría a sustentar los precios mundiales de sus productos, afianzando las economías de la región. A la vez que la gran flexibilidad de cambio de destino de las mismas, garantizaría siempre al mundo su seguridad alimenticia.

Santiago José Paz

Chubut 2.900

Yerba Buena

La educación de nuestros hijos

Quienes tuvieron alguna vez un hijo en las divisiones inferiores de un club deportivo, seguramente tendrán alguna importante experiencia vivida para compartir. En mi caso, yo tuve a mi hijo, hoy de 25 años, jugando en el CEF 18 de Tucumán. A la vez que jugaba allí, hacía trabajos de gimnasio con un médico doportólogo que lo entrenaba en resistencia, cosa que hizo desde los 13 a los 18 años. No obstante su fortaleza física, mi hijo era un cordero: siempre callado, medido, respetuoso y amiguero en todos los ámbitos que frecuentaba. Cierta vez, teniendo ya 17 años, en uno de los pocos partidos que lo fui a ver (ya que por razones de trabajo casi no podía acompañarlo), un compañero suyo lo trató de muy mala manera en el campo de juego. Cuando llegamos a casa, le dije: “hijo, no te dejes tratar mal con tus compañeros. A ese chico tienes que pararle la mano, para que no te avasalle, porque acá hay en juego una cuestión de carácter: yo te respeto y vos respétame. Y si te tienes que ir a las manos, peléalo”. “No, es que no quiero pelear con mis compañeros”, me respondió él, a lo que agregó: “¿acaso vos no me enseñaste que no pelee, porque si peleo me gano un enemigo y pierdo la tranquilidad y la libertad?”. Grueso error el mío, al incitarlo a pelear; clarísima la visión de mi hijo, para marcarme mi contradicción en el consejo. Su respuesta me dejó sin palabras y me quebré, me fui a mi pieza solo a llorar. Porque yo sabía de las reacciones de mi hijo, ya que antes lo había visto en escena en otro encuentro, en el cual un jugador rival le tiró la pelota a la cara tras un foul y él le respondió tirándole una trompada que por suerte le erró, haciendo girar el brazo 360 grados en el envión; acción, por la cual, luego lo apercibí para que no la repitiera. Este relato viene a apuntalar la idea de que la educación familiar es fundamental para el bienestar social y de nuestros hijos.

Daniel E. Chavez

Pasaje Benjamín Paz 308

San Miguel de Tucumán

¿Qué es el deporte?

El deporte para la Grecia antigua fue no sólo un entretenimiento sino una cosa muy respetada y se relacionaba con un conjunto de preocupaciones estéticas, éticas, higiénicas y medicinales. Eran la fiesta deportiva de toda una civilización en distintas destrezas. Hablo de los años (776 AC -394 DC). En esa época ya se practicaban ejercicios fisicos donde también estaban el espíritu del atleta, su esfuerzo y su comunicación entre el alma y cuerpo. Hoy en 2019 del calendario gregoriano, nos topamos con lo que pasó en Villa Gesell, donde unos jóvenes que no son “deportistas” asesinaron de manera brutal a otra persona, destruyendo una familia completa y destruyendo la ética del deporte, en este caso el rugby, que jamás inculcó esa manera de actuar; lo mismo el fútbol, el basquet y tantos deportes más. El deporte es víctima de la gente irracional que lo practica de una forma demencial y fanática, carente de carisma deportivo, haciendo sus negocios. ¿Acaso el futbol es el culpable de los más de 300 hinchas que murieron en los estadios argentinos hace 20 años? ¿Acaso el basquet es el culpable de que se agarren a golpes de puño jugadores de la NBA? Es el rugby es culpable de la muerte de Fernando Báez Sosa? ¿La gimnasia es culpable del acoso de mujeres? No, señores, no nos equivoquemos; el ejercicio fisico jamás enseñó violencia, yo hago deportes y nunca vi algo igual. Esos sujetos eran criminales, no jugadores de rugby. Un jugador acata las órdenes de un entrenador, y de un equipo, y del capitán de ese equipo, como en el caso de la tragedia de los Andes donde el jefe era Marcelo Pérez, y luego Canessa y Parrado cruzaron la cordillera y les salvaron la vida a 16 personas que estuvieron 90 dias en la odisea más impactante que pueda tener un ser humano. Eran rugbistas pero el trabajo en equipo lograron vencer a la muerte para dar charlas a todo el planeta entero. Como aporte a una sociedad que hoy está dividida y confundida, el rugby no es el culpable de la muerte de Fernando Báez Sosa, sino los malos practicantes del mismo que tampoco son deportistas sino unos salvajes asesinos que merecen la condena máxima de la Justicia. No ensuciemos algo que para la antigüedad fue algo sagrado, el juego limpio, y el deporte no es lo que se vio en Gesell.

Fernando Esteban Saade

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Garantía de sustentabilidad

Cuando, como en mi caso, se ha trabajado y aportado para la jubilación desde 1959 hasta 2002 -más de 40 años, que es el caso de millones de argentinos- lo menos que podemos añorar es disfrutar de una digna y gratificante vejez, lo que se dice un verdadero “jubileo”. Elartículo 12 de la Ley 26.425 (Sistema Integrado Previsional Argentino), sancionada y promulgada en 2008, establece: “Créase en el ámbito de la Administración Nacional de la Seguridad Social el Consejo del Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Sistema Integrado Previsional Argentino”, cuyo objeto será el monitoreo de los recursos del sistema. Responsable de administrar eficientemente dichos fondos, para garantizar el cobro por parte de los beneficiarios Jubilados y Pensionados. Dicha función no fue cumplida como manda la Ley. El Dr. Eugenio Semino (Defensor de la Tercera edad) denunció el uso indebido de los recursos del Fondo que deberían estar puestos al servicio de los jubilados. “En realidad el Fondo de Sustentabilidad, más allá de todos los papeles que le metieron adentro, sigue siendo atractivo. Ningún Gobierno ni el anterior de Macri, ni el de Cristina usaron el Fondo para lo que es su verdadero objetivo que es precisamente cubrir la pérdida de cuantía del poder adquisitivo de los jubilados. Esto nunca ocurrió y los gobiernos se aprovisionaron indebidamente, a mi criterio”, dice Semino. “El último acto en este sentido fue lo que sacó el Gobierno de Macri una semana antes de irse, que son los 4.000 millones de pesos y 120 millones de dólares de ese Fondo convertidos en letras del Tesoro. Nosotros en su momento denunciamos a Diego Bossio y después a Emilio Basavilbaso” ( ex titulares de Anses durante los gobiernos de Cristina Kirchner y Mauricio Macri respectivamente). Semino es categórico. Lo que hizo el Gobierno actual con la sanción de de Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva, es “darle un marco legal a lo que antes se hacía sin autorización, que es usar los recursos del Fondo para otra cosa que no es el beneficio de las jubiladas y jubilados. En este caso lo hacen para garantizar los compromisos del pago de la deuda”. En el inicio de su gestión, el presidente Mauricio Macri recibió el FGS-Anses con un monto equivalente a unos u$s 67.000 millones, que habría descendido a unos u$s 22.000 millones. Lo que significa que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses perdió 70% de su valor en dólares en la era Macri. En medicina se dice cuando se deja morir a un enfermo “Mala praxis”,lo cual se puede asimilar perfectamente a lo que estamos padeciendo los jubilados. Es necesario que los responsables se hagan cargo, para evitar que seamos nosotros lo que pagamos los platos rotos, mientras tenemos vida debemos seguir exigiendo nuestros derechos adquiridos y que se cumplan las leyes.

Federico Yurcovich

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Por un año belgraniano

He visto con gran agrado que en la reciente y bienvenida visita del ministro de cultura de la nación Tristán Bauer, este manifestó que el Gobierno nacional decretó el año en curso como el año Belgraniano, con motivo de cumplirse los 250 años de su nacimiento y el bicentenario de fallecimiento del General Manuel Belgrano y que se adhirió a dicho decreto la Secretaría de Desarrollo Social y Cultural de la Municipalidad capitalina. También me causó mucha satisfacción saber que se están imprimiendo billetes de $1.000, $2.000 y $5.000 pesos, y que aparecerán en los mismos los rostros de nuestros ilustres próceres: José de San Martín, Manuel Belgrano y otros. Sería importante tener en cuenta en la emisión de otras denominaciones figuras como los autores de la letra y música de nuestra canción patria, el himno nacional argentino. Me refiero a Vicente López y Planes y Blas Parera. También a la egregia figura del jurista tucumano Juan Bautista Alberdi, autor del libro “Bases…”, de cuyo texto se redactó nuestra Constitución nacional. También en los billetes de $200, donde figura la ballena azul, sería justo que estuviera el retrato del presidente del Congreso de las naciones unidas del Río de la Plata, don Francisco Narciso Laprida, con motivo de haberse conmemorado, en el 2016, el bicentenario de la declaración de la Independencia Argentina. Además, como ciudadana de Tucumán, cuna de la Independencia, exhorto a la ciudadanía a que acompañemos en las fiestas patrias adornando nuestras casas con banderas celeste y blanco como lo hacen las escuelas y las oficinas públicas.

Artemia C. Gómez 
Blas Parera 425
San Miguel de Tucumán

Folcloristas tucumanos

Recientemente se hizo público un secreto a voces que, quienes frecuentamos peñas y festivales, conocíamos hace tiempo. Me refiero a las enormes sumas de dinero que cobran los cantantes y conjuntos foráneos, suma exhorbitante a la que se suman caprichos que son justificados por ser “ídolos”. Nadie discute su protagonismo y marketing pero sí muchas veces se puede discutir su calidad. Todo esto viene a colación pues quien suscribe lleva una tarea titánica para que nuestros artistas sean tratados igual o mejor por los productores locales. ¿Cómo explicamos que artistas como La Zapata, Los Surcos, Taa Huayras, Sofía Sing, Coqui Sosa, por citar algunos que cosechen éxitos, reciben menciones y sean aplaudidos de pie en festivales de otras provincias, fiestas de primer nivel y aquí no se los considere. ¿A qué juegan los organizadores locales? Ojo, me refiero no sólo a productores, también a intendentes, delegados comunales, comisionados rurales que, bajo la frase “no los conocen” se justifican de no contratar lo nuestro. ¿O acaso, los “mejores” les dan la oportunidad de negocios espurios? Pido en esta temporada 2020 que nuestros artistas tengan el lugar que merece.

Marcelo Maza 

Constitución 1.600

Tafí Viejo

Banda del Río Salí

Soy un asiduo visitante de esta hermosa ciudad, pues allí realizo mis tareas laborales. Quiero advertir a las autoridades sobre una tarea que, a mi entender, no se realiza: limpieza de desagües y bocas de tormenta. Es recurrente observar en las esquinas y en todos los lugares donde estas se encuentran, montículos de basura y/o, en algunos casos, hasta matorrales que se formaron por la falta de mantenimiento. Creo que esta situación contribuye a que en ciertas ocasiones apenas cae una llovizna, la ciudad se inunda. Por eso creo que se debería implementar un programa de limpieza de bocas/tormenta, canales, acequias y desagüe.

Américo Valdés

Pasaje Pedro Garicio 183

Banda del Río Salí

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