Tendencias: el veganismo llegó también al maquillaje

De la mano de una mayor conciencia ambiental cada vez se venden más productos que no son de origen animal ni fueron probados en animales.

24 Ene 2020

Imaginarse un maquillaje hecho únicamente con extractos vegetales sin la necesidad de testearlos en animales ahora es posible. Las campañas para generar conciencia sobre el cuidado del medio ambiente y la compasión por los animales encontraron tierra fértil entre los millenials (nacidos entre 1980 y 2000) y se van afianzando cada vez más en el mundo actual.

Óleos de plantas y extractos frutales son los ingredientes básicos de este tipo de cosméticos que abogan por la preservación del medio ambiente y por la empatía hacia los animales.

Agustina Brandt (20 años), maquilladora profesional, habló con LA GACETA sobre la variedad y costos de este tipo de maquillaje: “la calidad depende de los laboratorios y de las marcas. Algunas son caras debido a que sus pigmentos son más intensos y duraderos que las económicas. Sin embargo, la maquilladora opina que la carga ética que implica el uso de algo vegano es aprovechado por las industrias para elevar los precios.

En el nuevo mundo de la belleza hay dos conceptos que parecen iguales pero que no lo son, y suelen ir de la mano: vegano y cruelty free. “La diferencia es que un producto cruelty free no es probado en animales para saber si es apto en los humanos. Pero, puede no ser vegano porque puede contener derivados animales”, explicó Brandt.

Por ejemplo, un labial cruelty free no vegano es uno que no fue testeado en animales pero contiene miel para que tenga más humectación.

Si el cosmético es totalmente vegano, entre sus compuestos sí o sí figuran especies vegetales aptas para el uso en la piel como el eucalipto o extractos de cortezas.

PARTICULAR. Los detalles en el maquillaje son increíbles.

Certificación

Las marcas “sin crueldad” son certificadas como tal por la organización norteamericana PETA (People for the Ethical Treatment of Animals) a través del logo de un conejo pequeño en el envase.

La certificación PETA “Cruelty Free” garantiza no sólo que el producto ha sido fabricado sin crueldad animal, sino también que no se realizaron experimentos con ellos y que en el futuro tampoco se lo llevará a cabo.

Las empresas deben dar fe de esto a través de un compromiso avalado por la entidad. Así se obtiene el sello.

“Todos quieren tener el labial que mejor pigmente, el que dure más. En algunos laboratorios extraen sustancias de animales que si vos leyeras lo que te estas poniendo en la boca creo que no lo usarías”, afirmó Luciana Morales (21), maquilladora y vendedora de maquillaje vegano.

El rojo carmesí, por ejemplo, es un pigmento obtenido de unos pequeños insectos llamados “cochinillas” que una vez secos se muelen para conseguir el rojo pasión que todas las mujeres mueren por usar.

Alergias

“Las sustancias de origen animal siempre tiende a generar más alergias que las que proceden de vegetales. Pero todo depende de la reacción hacia un principio activo determinado, que puede ser animal o vegetal”, aclaró la dermatóloga Viviana Bader.

En Tucumán, la circulación de estos maquillajes aún tiene mucho camino por recorrer: “muchas mujeres cuando van a comprar no suelen preguntar si es vegano o cruelty free porque ni siquiera se fijan en el envase. Cuando les mostrás de qué está hecho le dan un valor agregado”, afirma Morales. Para Brandt todavía hay un gran desconocimiento respecto del origen de estos productos.

Natural es mejor

Una ventaja del maquillaje vegano para aquellas personas que sufren acné o procesos alérgicos es que esta clase de cosméticos naturales son menos oleosos que los productos hechos con sustancias de origen animal. “Al usar un polvo matificante con color de extracto vegetal, la piel lo toma como algo natural y no genera impurezas. Es mucho más sano y más fácil de remover al final del día”, explica Brandt.

La cosmetóloga Martina Casares destacó las bondades de los componentes naturales y sus efectos en la piel: “ a la hora de elegir los ingredientes de una base líquida, hierbas como el tomillo o el romero que son bactericidas y conservantes al mismo tiempo son los elegidos. Esa combinación ayuda a aplacar afecciones cutáneas como la rosácea y el acné”.

En Tucumán, la industria vegana se abre paso lentamente pero su crecimiento va en alza.

La cuestión es sumarse a la rueda ecológica que arrolla todo lo establecido hasta el momento: la experimentación animal. Es posible sentirnos lindas sin la necesidad de que los animales sufran por ello.

Todo se trata de tomar conciencia sobre el impacto que genera la industria cosmética y eso invita a colaborar desde lo más simple: verificar si en el envase figura el símbolo que avale la “no crueldad”, reutilizar envases y dejar de lado lo descartable.

De esta forma ayudamos a la conservación del medio ambiente mientras disfrutamos de vernos hermosas.

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