Asalto en la casa de "Pigu" Romero: “quédense tranquilos que no vamos a robarles; vinimos a buscar la plata”

Ocurrió durante la siesta, en momentos en que trabajaban ocho obreros adentro de la vivienda. La banda se llevó un reloj Rolex y otros elementos. Los albañiles describieron cómo tres desconocidos asaltaron la casa.

13 Dic 2019
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ARMADOS. Los desconocidos ingresaron durante la siesta a la casona del deportista. la gaceta / foto de franco vera

“Quédense tranquilos que no vamos a robarles nada; no somos ratones; vinimos a buscar la plata”, les dijeron los asaltantes a los albañiles, previo a entrar al caserón de calle La Madrid al 1.900, en Yerba Buena. Luego, los desconocidos se llevarían un reloj marca Rolex, un anillo y el disco rígido de las cámaras de vigilancia, según informaron fuentes policiales y judiciales.

El ataque a la vivienda del golfista Andrés “Pigu” Romero (foto), duró alrededor de 30 minutos. Al menos tres hombres aprovecharon la siesta del miércoles, amenazaron al grupo de obreros y se llevaron la joya y el instrumento mecánico de marca internacional, con valor base en el mercado de U$S 7.000 ($ 441.000, de acuerdo a la cotización de ayer) para un reloj con calendario, o entre U$S 6.000 ($ 378.000) y U$S 6.500 ($ 409.500) sin calendario.

Primero aparecieron dos personas caminando. En ese momento, Diego Cabrera se encontraba lavando la hormigonera afuera, con el portón abierto, una situación habitual en los últimos 30 días. Uno de los agresores llegó por la vereda de la vivienda del deportista y el segundo, por la línea del cordón cuneta.

“Ahí, el vago me puso el fierro en la costilla derecha. Me dijo que no gritara, que no haga nada, si no me metería un tiro. Le respondí que no lo hiciera porque tengo familia”, contó, aún turbado, el trabajador. “Haceme caso nomás”, le advirtió luego el primer asaltante.

Cabrera fue llevado, a través de la cochera, hasta el fondo de la vivienda. Los desconocidos lo tenían agarrado de un brazo y le asentaban la punta del cañón del arma en el cuerpo, de acuerdo al relató.

“Después llamaron a mis compañeros. Nos llevaron y nos ubicaron a todos adentro de la pileta que estamos construyendo”, contó la víctima. En pocos segundos, el tercer atacante se sumó y pasó al interior de la casa. Sólo un integrante de la banda se quedó frente a los albañiles, apuntando con su arma de fuego y custodiando.

Pocas descripciones dieron los contratistas respecto del aspecto físico de los sospechosos. “Era un gordito petiso, que llevaba una boina de cuero marrón. El otro, un grandote gordo. Al tercero ya no lo vi”, manifestó Cabrera, coincidiendo con la apreciación del resto. “Estaba con una remera roja y un pantalón de gabardina de color marrón”, aportó un compañero, Nicolás Sosa.

Los asaltantes revisaron toda la casa. “Patearon puertas”, remarcaron los trabajadores. “Cerraron el portón después y se fueron. Nos dijeron que esperáramos 10 minutos. Pero a los cinco salimos porque el portón estaba cerrado”, rememoró, en particular, Cabrera.

El empleado relató que nunca vivieron un ataque similar en los anteriores trabajos. “Nos habían robado herramientas en otras obras. Nos enterábamos al día siguiente lo sucedido. Así, apuntando con un fierro, ha sido la primera vez”, enfatizó Cabrera.

El golfista Romero confirmó la denuncia policial varias horas después del hecho, según fuentes oficiales. El caso ingresó posteriormente a la Fiscalía Especializada en Robos y Hurtos I, a cargo de Diego López Ávila, quien dispuso ayer la intervención en la investigación de la Brigada Norte y el levantamiento de rastros y huellas. Los pesquisas no lograron ubicar cámaras de seguridad cerca de la casa del deportista, aunque entre las hipótesis, se sostiene que el atraco había sido planificado. LA GACETA intentó contactarse con “Pigu” Romero ayer vía mensajes de WhatsApp y mediante llamadas telefónicas, pero no fue posible.

Los vecinos se mostraron asombrados por la metodología del atraco. “Aquí hay arrebatos en motos. Pero esto ha sido otra cosa; apuntaron a la casa. En la cuadra hay robos, entraron a varias casas. Sin embargo, una cosa así no había pasado”, expresó Romina Aráoz. “Antes esta zona era tranquila. Hoy por hoy, es insegura. Seis veces robaron la casa de mi hermana hace dos años”, manifestó, Karina Pisano.

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