Cumbre del Clima: de qué se hablará esta semana

El cónclave parece afrontar su fase política con incertidumbre. El Acuerdo de París. Una esperanza puesta en la Unión Europea.

11 Dic 2019 Por Soledad Nucci
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META INELUDIBLE. La conferencia tiene como objetivo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Este ha sido el año de la generación Greca. Jóvenes del mundo entero, inspirados en la sueca Greca Thunberg, lideran hoy la lucha contra el calentamiento global. Este año, además, los paneles científicos bajo el paraguas de Naciones Unidas han estado diciéndole a la humanidad que la temperatura media mundial estuvo en 1,1° C por encima de los niveles preindustriales. Que los glaciares colapsarán por completo. Que el aumento del nivel del mar es ya imparable. Que las concentraciones de gases de efecto invernadero no tienen precedentes. Que las sequías, los incendios, los ciclones, las inundaciones y las olas de calor arrasarán con las comunidades indígenas y de menos recursos. Han hablado los adolescentes y los expertos. Ahora, les ha llegado el turno a los gobernantes. Esta semana ha arrancado la fase decisiva de la Cumbre del Clima en Madrid (COP25).

La presión sobre los líderes del mundo nunca había sido tan grande. La conferencia tiene una gran e ineludible meta: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero; principalmente, de dióxido de carbono. Y para eso, se tiene que poner en vigencia el reglamento del Acuerdo de París, cuyo objetivo es que la temperatura media del planeta no supere los 2° C respecto de los niveles preindustriales y, en la medida de lo posible, que no rebase los 1,5°. Ese es el límite que establece la ciencia para evitar efectos catastróficos.

El artículo 6

Las negociaciones se encuentran encalladas desde el año pasado en el artículo seis del tratado. Este punto regula el funcionamiento de los mercados de carbono. Desde el Protocolo de Kioto (se firmó en 1997 y entró en vigencia en 2005), cada país tiene una tasa máxima de emisiones. Debido a que algunos países no llegan al máximo permitido, está previsto que esas emisiones que les sobran les sean compradas por los que las sobrepasan. El problema es que esta práctica puede dibujar una imagen falsa de los recortes, porque tanto el comprador como el vendedor de créditos de carbono reclamarían la misma reducción en sus registros nacionales.

Otro tema que se intentará definir es la duración del período de implementación para los NDC, que son las contribuciones determinadas a nivel nacional. En 2015, cuando se selló el Acuerdo de París, se establecieron diferentes marcos de tiempo; de 2020 a 2025 o de 2020 a 2030, por ejemplo. Pero los últimos cuatro años han sido los más cálidos jamás registrados. Eso ha hecho que el panel intergubernamental de expertos sobre cambio climático (IPCC, por sus siglas) o la Organización Meteorológica Mundial (OMM) reclamen que esos plazos sean ajustados. Así las cosas, Madrid afronta el desafío de fijar períodos e implementación rigurosos.

Rachel Cleetus, una economista de la Unión de Científicos Preocupados, aprovechó su intervención de ayer en el plenario para opinar que la humanidad tiene ya el conocimiento y las tecnologías para contener el aumento de la temperatura, pero no existe voluntad política. “Las empresas contaminantes tienen bolsillos llenos de dinero”, advirtió.

Justamente, los negociadores deben revisar en Madrid, asimismo, el Mecanismo Internacional de Varsovia para Pérdidas y Daños (WIM), establecido en 2013 para abordar las pérdidas y daños asociados con los impactos del cambio climático. Las vidas humanas, los medios de vida, la tierra y el patrimonio cultural deberían resguardarse.

Ambición, ambición

En los pasillos retumba la palabra ambición, una expresión que se ha hecho popular para referirse a la necesidad de que los países aumenten sus planes de recortes de emisiones. No obstante, la cumbre parece afrontar su fase política con pocos avances. “Necesitamos conseguir un acuerdo en el artículo seis. De ahí, el trabajo arduo por todas las parte”, aseguró anteayer la ministra de medio ambiente chilena, Carolina Schmidt, quien preside el cónclave.

En un intento por relanzar los compromisos, está previsto que esta semana se conozcan los estados que se han unido a la “Alianza para la Ambición Climática”, promovida por Chile. Se supone que los integrantes de esa agrupación se comprometen a endurecer sus objetivos en 2020 y a alcanzar la neutralidad de carbono en 2050.

La otra gran esperanza está puesta en la Unión Europea, principalmente en la comisión “Green New Deal”, dedicada a diseñar propuestas políticas para ayudar a abordar el calentamiento global. “El anuncio europeo, si se produce, va a dar energía a todo el proceso”, juzgó Laurence Tubiana, directora de la Fundación Europea del Clima.

Tres frases de Greta Thunberg

“No sólo hay que educar en las escuelas. Hay que educar sobre el clima a los adultos. Hay que traducir los números de la ciencia para que la gente entienda la urgencia”.

“Necesitamos desesperadamente más información sobre el clima en los medios”.

“Tenemos que hacer la ciencia más accesible. La gente no es consciente de lo que está sucediendo”.

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