Sergio Gómez sobre San Martín: "estamos en un lugar mágico"

El miembro de la dupla técnica “santa”, no pudo contener la emoción tras el cierre de año que tuvo el equipo. Se mostró extasiado por el momento que le toca vivir al equipo.

04 Dic 2019 Por Bruno Farano
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EL ÚLTIMO PARTIDO DEL AÑO. Gómez da una indicación en el duelo ante Gimnasia (M). foto de marcelo ruiz (especial para la gaceta)

Habían pasado menos de cinco minutos desde pitazo final de Adrián Franklin y el vestuario visitante del estadio de Gimnasia era una fiesta. Jugadores, médicos, kinesiólogos, utileros, empleados y dirigentes cantaban hasta quedar disfónicos y se abrazaban exteriorizando la felicidad que envuelve al mundo San Martín. Pero así, en medio de ese clima festivo, él prefirió apartarse unos segundos para tomar aire y poner su mente en blanco. Necesitaba abstraerse de ese momento sublime para pasar rápidamente por su cabeza, cual proyección cinematográfica, todos los sucesos que antecedieron a este presente.

Cruzó la puerta del vestuario, caminó algunos metros y sonrió. Sus ojos se inundaron y pidió unos segundos para iniciar el mano a mano con LG Deportiva. En pleno Parque General San Martín, Sergio Gómez pasó su mano derecha por sus dos ojos, respiró profundo y se soltó. Quizás porque el contundente 3-0 con el que su San Martín terminó el año lo liberó de tensiones, él abrió su corazón y su mente para contar que cada detalle de su sueño, ese hermoso sueño que disfruta sin parar y que promete defender a capa y espada.

“Estamos en un lugar mágico, donde nosotros queríamos estar, y lo vamos a cuidar a morir. A eso lo tenemos recontra claro”, dice el entrenador sonriendo, con sus ojos llenos de lágrimas y respirando profundo y cortado a cada segundo. “Este es un momento para disfrutar. Me encantaría estar en Tucumán para abrazarme con los hinchas pero no puedo. Quiero abrazar a mi familia también, pero ya llegará el momento. Estoy muy contento; muy feliz”, repite.

Aún sabiendo que no podía contener el aliento, Gómez salió del vestuario y no tuvo problemas en enfrentar los grabadores. No intentó esconder sus sentimientos; los puso en primer plano. Lloró, rió y se relajó. “Me emociono mucho, un montón, un montón y es natural. Junto a Favio (Orsi) hemos recorrido un camino largo y duro para poder llegar hasta acá. Estamos muy agradecidos a Roberto Sagra y a los dirigentes que confiaron en nosotros cuando no muchos lo hacían; y que nos permitieron dirigir a un club grande cómo San Martín. Nosotros siempre pedíamos que ojalá los resultados acompañaran nuestro trabajo, porque eso siempre iba a estar. Y hoy tenemos la suerte de que este semestre se ha redondeado de la mejor manera. Queda una rueda y va a ser muy dura”, asegura.

Más allá de que el “Santo” acababa de ganar un partido clave mostrando capacidad, inteligencia, madurez y trabajo en equipo, sus palabras se orientan hacia otro ámbito. Cual sesión con un psicólogo, dice lo que piensa y siente. Habitualmente Gómez no responde con el casete y mucho menos piensa hacerlo justo en este momento, cuando las tensiones quedaron de lado, el presente le sonríe y las vacaciones y el reencuentro con su familia están al caer. Por eso, otra vez muestras su costado sensible, otra vez en medio de la entrevista respira hondo antes de continuar y una vez más decide dar a conocer lo siente.

“Muchos pueden pensar que para nosotros es fácil, pero no. Los cinco (integrantes del cuerpo técnico) que vinimos desde Buenos Aires estamos solos en Tucumán, sin nuestras familias. Pero yo me levanto muy feliz todos los días para ir a trabajar, muy a gusto. No veo las horas de llegar y siempre lo hago una hora y media antes para estar con los utileros y tomarme el café de todos los días. Esa es mi rutina, la cual amo. Es mi sueño y voy tras él. Ojalá las cosas sigan así de bien porque ver la emoción de los jugadores y los dirigentes en el vestuario, de la gente que labura por y para San Martín es impagable”, lanza antes de agradecerle al hincha; a ese hincha que los miró con recelo cuando llegaron y que hoy los aplaude con entusiasmo. “La gente no sé si nos quiere o nos aprecia; pero lo que sí, nos respeta. Y eso es hermoso. Sabe que somos personas sencillas, laburantes como cualquiera, y que no nos subimos a un pedestal, ni siquiera en este momento bueno. No tenemos por qué hacerlo; es nuestra esencia, lo que nos han enseñado nuestras familias”.

Al final, luego de soltar lo que sentía, Gómez decide que es momento de hablar de lo futbolístico. Y claro, no puede con su genio y agradece una vez más; esta vez a sus jugadores. “Este es un grupo muy noble que hizo un muy buen semestre. Es muy lindo y emocionante lo que hacen los jugadores, cómo se adaptan a diferentes situaciones, lo que se entregan. El que tiene la ‘10’ se tira al piso, salta a cabecear, hace goles. El arquero hace goles; todos corren y eso hace más fácil el trabajo. Ganamos todos los partidos como equipo y eso es algo muy bueno”, sentencia.

La agradable brisa que bajaba desde la Cordillera hizo que ese saco azul, que llevó puesto desde el primer día, estuviera justificado. Las cábalas forman parte del mundillo futbolero y la dupla no es ajena a ello. Al contrario; pese a las altas temperaturas defendieron a muerte su atuendo ganador.

- Hasta ahora todo bien. Pero, ¿cómo harán en febrero con esa ropa?

- Es complicado usar buzos o sacos con el calor que hace en Tucumán, Pero los seguiremos usando; firmes. Con tal de que el equipo gane hay que hacer un esfuerzo. Y es un esfuerzo demasiado pequeño y que no se compara con el que hacen los hinchas para poder comprar una entrada y acompañarnos de la manera en la que lo hacen.

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