Generación sub 30: nuevos y efervescentes nichos de poesía

La poesía se abre paso en nuevos espacios de lectura, sesiones en bares y editoriales ¿Qué tienen para decir las nuevas generaciones?

10 Nov 2019 Por Guadalupe Norte

Todo es culpa de la tinta y el rumiar de sensaciones que despiertan las palabras. De aquella ida y vuelta de tipeos sobre el teclado. O de la valoración que perpetúa cada renglón de papel. La poesía es arte en movimiento y como tal, su expresión no encasilla. Al contrario, abre las puertas a aquellos dispuestos a incursionar en sus aguas sin tiempo, ni edad.

Esta vez, la voz cantora viene por parte de los jóvenes, capaces de hacer que la lírica fluya en contextos poco usuales. Con su forma de pensar y repensar la literatura, marcan el punto final (o seguido): la poesía llama a la poesía y el nicho se convierte en motor. Ellos son los poetas sub-30.

Identikit generacional

Independiente de la academia y los formalismos, no existe una estética genérica que los agrupe en la misma radiografía. Aunque quizás, esta falta de heterogeneidad sea su distintivo.

Este año Belén publicó su primer libro “Travesías” la gaceta / fotos de Ines Quinteros Orio

El escritor Nacho Jurao describe al movimiento como una especie de implosión en la literatura tucumana. En especial, al ver los cambios en el ambiente desde su incursión, en 2014, dentro de los círculos literarios locales. “Como todo el mundo estaba acostumbrado a leer a autores consagrados y serios. Cuando vos escribías un poema en un tono de conversación -a partir de una anécdota del día a día- a la gente le causaba cierto rechazo, cierta incomodidad -explica el autor de 'Al fin, yacer'-. Ahora, en cambio, en Tucumán abunda la poesía irreverente, coloquial y cotidiana e incluso se ha hecho común que la escritura de los más jóvenes incorpore lenguaje inclusivo y consignas políticas para provocar o escandalizar a los lectores”.

Cada quien tiene un estilo y razones para poetizar, mientras algunos son interpelados por lo cotidiano, hay otros que conviven con la narrativa desde chicos. Es así que Belén Nahuz trae a la memoria el primer poema que inventó a los cuatro años. “Le pedí a mamá que lo escriba por mí en un papel, porque claro, yo no sabía. Ella todavía se acuerda y se ríe porque fue para un vecinito que me gustaba”, comenta la estudiante de Antropología, hoy con un libro (“Travesía”) publicado.

Revolución de palabra

La poesía, y las Letras (en general y con mayúsculas) sirven como un método de expresión. Aunque claro, hay que animarse a dar la cara. Después de redactar entre sombras por mucho tiempo, hace dos años que Lourdes Montenegro probó de participar en una sesión de recitados.

El sabor poético y la marea de sensaciones le gustó y el paso siguiente fue crear su propio proyecto: “Mujeres”, una propuesta sorora que apoya los proyectos entre féminas. “En definitiva, mi enfoque más fuerte en el arte nace de la idea de que todas tengamos una oportunidad de sentirnos escuchadas. De tener un lugar donde expresarnos artísticamente por primera vez y sentir el apoyo que tratamos de transmitir siempre”, reflexiona la poetisa en referencia a este ciclo de arte y feminismo.

¿En que más se la juegan los sub-30? “Esta generación ha roto estructuras en cuanto a la manera de percibir la vida. La manera de vivir la política, el amor, el sexo, la construcción de lo bueno/malo. Cambió porque sentimos que había lógicas y estructuras que ya no funcionaban -detalla Belén-. Ese fenómeno se refleja en nuestra manera de hacer arte, de educar y de aprender. En la composición del poema. En la libertad de escribir sin máscaras sobre lo hermoso y lo horrible, en cuestionar dichos conceptos animándonos a nuevas formas y estilos de escritura”.

Una pinta y cuatro poemas

Otra de las novedades es la poesía rota por diferentes espacios expresivos. Las sesiones pueden ser en centros culturales como el Museo de la Universidad (MUNT), la casa de teatro La Sodería, domicilios particulares, cervecerías, pubs o bares. “Y sí, una birra seguro hay para tomar, o un vino”, agrega Belén.

La metáfora (se hace difícil no recurrir a ella) corre por cuenta de Marx Bauzá y hace que pensemos en la poesía como electrones en circulación constante. Y nuestros átomos se mezclan con la materia de los folios que se agarran frente al micrófono. Además son frecuentes las fusiones. “Afortunadamente se está rompiendo el viejo límite que separa las disciplinas artísticas y eso hace que se acerquen otros públicos para disfrutar de una variada oferta cultural. En el Festival Intergaláctico de Escritores Oficial hay artes visuales o danza contemporánea”, especifica el creador del ciclo de poesía “Vamos Viendo” y el evento callejero “Recita Tucumán” (junto a Lucas Font). Movida con micrófono abierto, que se instaló el verano pasado en la plaza San Martín.

La experiencia lo llevó a recitales de rock con pogos de fondo, festivales literarios, marchas, asados y choripaneadas, sesiones en bibliotecas y entregas de parciales.

Editoriales y redes

El resto del combo sub-30 está asociado también a la autogestión. Los cambios no pasan tanto por una diferenciación estética, sino por la construcción de nuevas plataformas y de nuevos espacios para difundir la poesía. Dentro de esas plataformas literarias, están las editoriales independientes; son el punto fuerte de esta nueva generación de poetas.

“La aparición casi en bloque de editoriales autogestivas en los últimos cinco años constituye un antes y un después en lo que podríamos llamar la historia de las letras en Tucumán -detalla Nacho, fundador de Gerania Editora y uno de los impulsores de Editorial Minibus-. Es verdad que no somos los primeros y que todavía hay aristas para mejorar, pero es importante valorar el trabajo de estos sellos, ya que constituyen el tablero de juego en donde los autores más recientes mueven sus libros”.

A futuro, son múltiples los desafíos y los verbos a conjugar, pero por lo pronto, un nuevo catálogo de poesía está en proceso.

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