Los constantes reclamos de los afiliados al PAMI

04 Nov 2019

Más que un premio a una larga vida de trabajo, pareciera ser un suplicio, por lo menos, para una buena parte de los que se acogen a la jubilación y pasan a ser afiliados al Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJyP) como se denomina ahora el Programa de Asistencia Médica Integral (PAMI). Es innegable que luego de las seis décadas se produce una declinación física, lenta o vertiginosa, de acuerdo con la vida que se haya sobrellevado hasta ese momento. Es el ciclo de la naturaleza. Lo razonable sería que en esta etapa final, una persona recibiera la mejor de las consideraciones en todo sentido, como sucede en otras naciones del mundo. Sin embargo, ello no suele suceder con una buena parte de la población en nuestro país, especialmente en materia de salud.

Los reclamos de los afiliados son constantes y varios de ellos llegan a la Sección Cartas de nuestro diario. En la edición de ayer, un lector lamentó el trato desconsiderado en el PAMI. “Les sugiero que traten a los enfermos de una manera más humana y no con respuestas o palabras subidas de tono a veces fuera de contexto, o soeces. No se conviertan en sus verdugos, por una sola vez piensen que la calidad de sus profesiones comienzan en un grado de calidez, que desinhiben al enfermo alivian sus cuerpos y alivian sus almas, sujetas a lo que sufren... el olor a desconfianza, al miedo a los malos tratos, flota en el ambiente, donde el dolor, la angustia, hasta de lo imposible, es el denominador común”, escribió Héctor Bravo. Una señora contó que su esposo necesita con carácter de urgente la entrega de materiales para la operación de un aneurisma aórtico abdominal, pedido presentado en la sede de Córdoba el 900 el 3 de octubre. Pese a las reiteradas consultas, no ha tenido novedades. “Eso va en deterioro de la salud de mi esposo, que se encuentra en situación de riesgo por la complejidad de dicho aneurisma, próximo estallar por su tamaño (estudios presentados en expediente)... los directivos no parecen estar enterados de los problemas de sus afiliados, olvidándose de que se trata de personas de la tercera edad”, escribió Ramona Flores de Alderete.

En nuestra edición de ayer, otro vecino cuenta que ha escrito innumerables cartas señalando las deficiencias y proponiendo soluciones para “nuestro PAMI”, que lamentablemente no son tenidas en cuenta. “Envié a la Presidencia de la Nación una nota el 5 de abril de 2018, planteando mis problemas, recibiendo como respuesta inmediato: ‘Muchas gracias. Pronto nos pondremos en contacto con vos’. Estamos a pocos días del traspaso del poder de Mauricio Macri a Alberto Fernández, y seguro que nunca tendré respuesta, porque creo debe haber sido retenida por los burócratas y que nunca llegó a su destino”, cuenta Federico Yurcovich.

El PAMI fue creado el 13 de mayo de 1971, por el entonces ministro de Bienestar Social, Francisco Manrique, para que fuera administrado por sus propios beneficiarios; sin embargo, desde su creación el presidente de su directorio fue designado por el gobierno de turno. ¿Qué sucedería si nuestros gobernantes tuviesen que padecer a diario este calvario de salud de miles de jubilados? Desde su creación el organismo se ha convertido en una especie de botín para la clase dirigente interventora, que no encuentra la forma de brindar un servicio mínimo para las necesidades de sus afiliados.

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