Los aymaras, divididos en su lealtad al hijo pródigo

Por Manuel Seoane, agencia Reuters.

18 Oct 2019

El presidente boliviano Evo Morales llegó al poder en 2006 prometiendo levantar a los largamente marginalizados quechua, guaraní y aymara, pueblos indígenas que componen gran parte de la población del país andino.

Morales ayudó a sacar a miles de bolivianos de la pobreza y hasta cambió el nombre del país a Estado Plurinacional de Bolivia, resaltando la diversidad de grupos étnicos que durante mucho tiempo fueron tratados como ciudadanos de segunda clase.

Ahora, cuando busca obtener un cuarto mandato consecutivo, Morales se ha encontrado con una creciente descontento, incluso entre los grupos indígenas a quienes defendió.

Evo, un granjero de coca que acostumbra a vestir los tradicionales trajes de lana de alpaca con bordados, necesitará el apoyo de los cuatro millones de indígenas para extender su administración a 19 años consecutivos. Sin embargo, muchos de los aymara -uno de los más extendidos pueblos de Bolivia y al que pertenece Morales- están divididos sobre su candidatura.

Alegaciones de nepotismo y de proyectos suntuosos, entre ellos la construcción de un nuevo palacio presidencial de 28 pisos en La Paz, con un costo de 34 millones de dólares, han creado una sensación de inquietud sobre la perdida de contacto con los trabajadores. “Las ideologías indígenas no han sido realmente traducidas a política”, afirma Yolanda Mamani, una presentadora de radio de 34 años que conduce el popular programa “La Chola Bocona”, y que referencia a las mujeres indígenas.

En cambio, Sonia Quispe, una productora de medios de 27 años que habla y escribe el dialecto aymara, piensa lo contrario. “En estos 13 años de su Gobierno, la gente más humilde se ha beneficiado: los campesinos que viven de la tierra”, dijo Quispe, que agregó que, si bien considera que Evo no es perfecto, solo él podría continuar impulsando el proceso de cambio en el país.

Vistiendo un traje rosa y un bombín marrón, en su oficina en La Paz, la diputada nacional Mercedes Márquez Quispe dijo que -durante el gobierno de Morales- los pueblos indígenas han visto ampliados sus derechos, luego de años de humillación.

La diputada nacional de 60 años, que antes de ingresar a la política trabajó como costurera, destacó el crecimiento sostenido de Bolivia, en una región caracterizada por la volatilidad.

“Tenemos gas domiciliario, escuelas modernas, calles asfaltadas, canchas de fútbol, seguros para niños, adultos y madres, el nuevo Seguro universal de salud, cero analfabetismo, lucha contra la pobreza, teleférico y mercados modernos”, dijo.

“Yo apoyo la reelección de Evo y (del vicepresidente boliviano) Álvaro (García Linera). Si no son ellos, ¿quiénes?”

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