El cordobés que vence a la crisis vendiendo ranas de látex

Pablo Alercia, con su hermano y su madre, triunfa con una pyme que fabrica señuelos de pesca.

17 Oct 2019 Por Gustavo Rodríguez
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EMPRENDEDOR. Pablo Alercia trabaja en obras, pero en su casa de Córdoba instaló una fábrica de señuelos.

“Lo más importante de todo es que estoy trabajando con lo que me apasiona. Es muy fuerte vivir de lo que te gusta hacer”, dispara Pablo Alercia. Este cordobés, por ahora, no es tan famoso como Marcelo Milanesio, la “Mona” Jiménez o el “Potro” Rodrigo. Quizás muchos no sepan quién es, pero es el joven que dio forma su sueño con látex al crear Hoplias Lure, una de las fábricas de señuelos para pesca que mayor crecimiento tuvo en los últimos años en todo el país.

- ¿Cómo decidís dedicarte a esta actividad?

- Mi viejo me transmitió las ganas de pescar tarariras. Cuando me hice más grande, descubrí la pesca con señuelos. Siempre fui de rebuscármelas de alguna manera y empecé haciendo artificiales de madera para ahorrar. Después comencé a investigar y encontré un material de látex para hacer ranas. Luego de varios meses de prueba, salió algo en casa. Lo comenté en un foro de pescadores de Córdoba y todos comenzaron a interesarse. Todo era muy artesanal.

- ¿Y después que pasó?

- Empezaron a realizarme encargos y ahí fue creciendo. Después hubo una explosión en las redes sociales. Pese a que nunca me lo había propuesto, esta pasión tuvo una veta comercial y terminó siendo un negocio. Nunca lo había buscado, pero terminó siendo así.

- ¿Y cómo es el presente?

- Y nos seguimos manteniendo. Hemos crecido mucho, muchísimo, pero nuestro objetivo sigue siendo el mismo: hacer de nuestra pasión una forma de vida manteniendo el concepto artesanal que nos impusimos desde que arrancamos con esto.

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Alercia es un cordobés de pura cepa. Habla cantando, con la inconfundible tonada cordobesa, esa la del amarillo patito, el verde botella y… No recuerda con exactitud el día que decidió dedicarse a este emprendimiento. Cree que fue hace unos siete años, cuando todavía se dedicaba a colocar instalaciones eléctricas en grandes obras o entubados de cables en fábricas.

EMPRENDEDOR. Pablo Alercia trabaja en obras, pero en su casa de Córdoba instaló una fábrica de señuelos.

- ¿Cómo fue el despegue?

- Al principio no le daba mucha bola, pero después los lugares de donde me hacían los pedidos se fueron diversificando. Al pescador le encantó el producto y así fui sumando clientes. Empecé con los señuelos de superficie, después llegaron las mojarras y ahora estamos produciendo los rígidos.

- El crecimiento del proyecto fue muy rápido…

- Hasta te diría increíble. Lo tuve que sumar a mi hermano primero y a mi madre después para que siguiéramos con el emprendimiento. Después de las ranas pasamos a las Turbo, porque queríamos hacer una especie de mojarra. Los primeros pasos fueron un mamarracho, con moldes hechos de plastilina. Después, con mucha investigación, prueba y error, fuimos encontrando la manera correcta para producirlos.

- ¿Y qué sentís ahora?

- Y estamos viviendo un sueño. Empezamos con casi nada y hoy estamos produciendo y vendiendo unos 1.500 señuelos por mes durante la temporada alta. Mi anterior trabajo me ayudó mucho porque me aportó la habilidad que tengo en las manos para hacer algunas cuestiones y mantener el estilo artesanal de la Hoplias.

- ¿Qué balance hacés sobre tu cambio de vida?

- Y es un objetivo que alcancé más rápido de lo que esperaba. Siempre pensé que sería muy bueno ser mi propio patrón, manejar mis tiempos y hacer lo que me gusta. Le metí muchas pilas porque este trabajo me da la posibilidad de realizar una tarea con toda la pasión.

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El cordobés no lo recuerda, pero las Killer de látex fueron su primera creación que llegó a Tucumán. Después se produjo una explosión con las Turbo y las Mini Killer, que ya se han transformado en un clásico. Así Hoplias Lure se terminó imponiendo en el mercado.

BIEN CASERO. Adrina, Claudio y Abril en un alto de la producción de turbos, los otros señuelos exitosos.

- ¿Hasta dónde pensás llegar con este sueño?

- La verdad es que no pensé cuál es el techo. Por el momento sigo teniendo en mente seguir mejorando nuestro producto. Mejorar los modelos y las formas, que pueden mejorarse, no tengo dudas. Por eso no creo que haya un techo.

- ¿Cuáles son las provincias a las que llegaste?

- Desde Jujuy hasta La Pampa nos compran nuestros productos. Es un enorme placer que nuestros clientes nos pasen imágenes de las capturas que realizaron en el Litoral. Y ahora estamos haciendo un trabajo especial para gente de Ushuaia que quiere probar suerte con los salmones y truchas.

- ¿Cuál es tu creación favorita?

- Es una pregunta difícil. Para mí la mejor es la Mini Killer. Pero no puedo olvidarme de las Turbos, especialmente las Shalow que son las que mejores resultados se consiguieron en todos lados. Pero sí puedo decir que el Dragón es uno de los más queridos porque fue el diferente, el distinto a todos. En el mercado hay ranas, peces, ratas y hasta patos, pero no un dragón.

- ¿Quisiste imitar a una cría de yacaré?

- No, queríamos hacer algo distinto. Y en este caso es un dragón. Eso es todo. No hay que buscarle más vueltas. Nos jugamos con un señuelo diferente y dio resultado.

- ¿Cuál será el próximo paso?

- Seguiremos probando con los rígidos, que es otro desafío que afrontamos. Pero hay un proyecto que se está encaminando muy bien y que es un Popper antienganche. Será una bomba.

- ¿Qué ideas tenés para el futuro?

- Y nuestros señuelos están pensados para la pesca de tarariras, pero también resultaron ser muy efectivos para el dorado. Varios tucumanos me comentan en las redes sociales que atrapan “amarillos” con nuestros productos. Eso sí, le hacen algunas modificaciones, como cambiarles los anzuelos.

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Hoplia Lures es una pyme familiar en serio. Alercia, de 33 años, es el encargado de producir los señuelos rígidos; su hermano Claudio (25), al que incorporó al proyecto al poco tiempo de haberse iniciado en la actividad, se encarga de las ranas. Mientras que Adriana (53), la madre de ambos, pinta a mano los detalles y es responsable de preparar los envíos de mercadería a todo el país. Abril (3), la hija del inventor, es la que aporta alegría en medio de las arduas jornadas de trabajo.

PARA TODOS. Si bien es cierto que estos artificiales fueron diseñados para la pesca de tarariras, también son irresistibles para las dorados.

- ¿Analizaste que debe ser una de las pocas empresas familiares que está creciendo?

- La verdad es que pensamos sobre esta cuestión. Pero estos momentos difíciles que se están viviendo no nos afecta, porque tenemos en cuenta otra realidad y apostamos a ella.

- ¿Porqué lograste crecer en una situación adversa?

- En estos tiempos que estamos viviendo, la pesca es un escape, un cable a tierra. Más allá de la crisis, es la salida que tienen muchos para olvidarse de un montón de cosas, especialmente las cuestiones económicas. Podemos haber encontrado una veta comercial como esta, pero también somos conscientes que ayudamos a la gente a hacer lo que le gusta y lo que le hace bien.

- Insisto: ¿qué pensás hacer en el futuro?

- No tengo otra meta. Me gustaría seguir avanzando en la producción de los señuelos rígidos. Los que producimos hasta ahora están dando muy buenos resultados, vamos a seguir probando, de eso es lo único que no tengo dudas. Después se verá. Con esa filosofía crecimos.

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