Un desagüe pluvial tapado mojó alrededor de 200 expedientes

La lluvia afectó un sector del Palacio de Justicia: un salvataje evitó la agravación de los daños.

15 Oct 2019 Por Irene Benito

Cayó agua y bajó la temperatura, pero, como no hay bien que por mal no venga, el “alivio” climático perjudicó al Palacio de Justicia. Concretamente ayer al mediodía parecía que llovía más adentro que afuera del sector ubicado sobre la calle La Madrid. Los techos goteaban como si fuesen cumulonimbos: el aguacero afectó, en especial, las dependencias del Juzgado de Familia N°7 de esta capital. Pilas de procesos acomodados sobre el piso quedaron encharcados y alrededor de 200 expedientes se mojaron, según los cálculos de la titular del despacho, Rossana Martínez. Un operativo de salvataje organizado sobre la marcha y en pleno lunes no laborable impidió la agravación de los daños. Las autoridades del Poder Judicial informaron que el suceso había obedecido a un desagüe pluvial obstruido y que habían tomado medidas para trabajar con normalidad hoy.

EL DESPACHO (2). Así quedó la oficina de Martínez después del operativo de salvataje practicado en el Palacio. foto de irene benito

“El funcionario Ricardo Ponce de León ingresó al Palacio a eso de las 12.30 para adelantar trabajo y detectó la situación. Comunicó las novedades a la guardia y de inmediato empezó a llegar la ayuda. Los vocales Daniel Leiva y Eleonora Rodríguez Campos se presentaron, y colaboraron con las tareas”, relató Martínez, cuya oficina quedó “dada vuelta”. La jueza explicó por teléfono que la semana pasada había estado de licencia por compensación de días trabajados en la feria y que, por ello, tenía tantos expedientes en el escritorio. “Si bien la mayoría estaban paralizados -sin movimiento durante el plazo previsto en la ley- y en vías de ser archivados, también había otros juicios en trámite”, lamentó.

TECHOS LLOVIDOS. Caía más agua adentro que afuera.

La documentación mojada fue trasladada a uno de los salones del Palacio inaugurado hace 80 años. En el acarreo se involucraron los dos integrantes de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán. Leiva comentó este lunes, durante una conversación telefónica, que habían encendido los aires acondicionados para acelerar la operación de secado.

EL DESPACHO (1). Muebles, equipos y papeles mojados.

Fue un día atípico en los Tribunales. Los testigos del evento contaron que la jueza agarró el haragán y fregó mientras los funcionarios y empleados entraban y salían con los baldes. “Estoy muy angustiada por lo que pasó porque esta es mi casa, pero rescato la actitud general y que mis superiores hayan acudido. Con su disposición, solucionaremos este percance con rapidez. De hecho ya comenzamos los arreglos”, explicó Martínez.

Optimista en la calamidad

Además de al Juzgado N°7, el agua ingresó a las oficinas ubicadas en los siguientes dos niveles correspondientes a una sala ocupada por la Dirección de Comunicación Pública y a uno de los estrados de la Cámara de Familia, en particular al despacho de la jueza Ester Valderrábano de Casas. En estos últimos espacios hubo equipos y materiales de trabajo deteriorados, pero el impactó resultó menos intenso que en la primera instancia. El personal técnico luego revisó las restantes oficinas de la sede del pasaje Vélez Sarsfield y descartó otras complicaciones. Alertados por la viralización de un video, algunos jueces se movilizaron para comprobar el estado de sus juzgados. Hasta la noche no había habido reportes de otros hallazgos más allá de los mencionados.

Tanto Leiva como Martínez afirmaron que la Corte llevó adelante este año un plan de revisión de las canaletas del Palacio. “Básicamente tuvimos mala suerte con un caño que se trancó y que impidió que el agua saliera como debía. La tormenta, además, fue grande”, detalló el vocal del alto tribunal. Martínez rescató la fortuna de haber advertido el inconveniente ayer, con los Tribunales cerrados y vacíos. La jueza consideró que, en esta oportunidad, la saturación del fuero de familia les había jugado a favor. “Nosotros trabajamos todos los días, incluso los fines de semana y feriados. Siempre es así. Este hecho desafortunado permitió mostrar el compromiso y el esfuerzo del equipo”, reflexionó.

Hacia las 16.15 de este lunes ya no quedaban rastros del desorden. Apenas algunas huellas de agua sobre las baldosas y la presencia de trapos estrujados delataban la inundación. A esa hora, más o menos, volvió la luz cortada preventivamente. Todavía quedaban allí Ponce de León y otros integrantes de la unidad de Martínez, que hoy ha de iniciar la “reconstrucción” de su despacho. Afuera del Juzgado N°7 supervisaban los movimientos la secretaria de Superintendencia de la Corte, Gabriela Blanco, y los arquitectos José Alberto Barrionuevo y Felicitas De San Román, jefa de la Dirección Técnica. A ellos se unió María Marta Lobo, funcionaria de la Dirección de Comunicación Pública. El parte de prensa oficial sobre las derivaciones del desagüe pluvial obstruido llegó a las casillas a las 18.

La elaboración de la cuenta definitiva de los daños tomará algunos días porque hay que ver cómo responden las máquinas, las instalaciones y el mobiliario. Los papeles quedarán deformados, pero, en principio, podrán ser recuperados con la paciencia debida: en el caso negativo, siempre es posible acudir a los archivos electrónicos. En paralelo, en los Tribunales anticiparon que analizarán el estado de todos los desagües para prevenir nuevos acontecimientos como el de este 14 de octubre.

“Fui espontáneamente para determinar cuán delicada era la situación”, dijo Leiva. El vocal añadió que el operativo había evitado la destrucción de los expedientes, y que este fue desarrollado con la participación de la jueza Martínez y de su personal; de la Intendencia del Palacio; de la Superintendencia de la Corte; de la guardia y de funcionarios técnicos. “Fue más que grato ver esta reacción, que habla del potencial que hay en el Poder Judicial y que trasciende esta inundación”, celebró. El vocal manifestó que la misma dedicación existía en otros ámbitos: “observamos el compromiso que asumieron los magistrados del fuero penal con el cambio procesal. Esta actitud también existe en el fuero civil con la oralidad. En paralelo avanza la digitalización de las notificaciones y de los oficios. Todo esto genera la esperanza de un mejor rumbo”. A modo de conclusión, Leiva dijo que era optimista: corroboró así, en un día de emergencia y de crisis, que no hay mal que por bien no venga.

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