En Tucumán se produciría un 40% menos de papa este año, en medio de una crisis por los costos altos

Ramiro Lobo (Estación Obispo Colombres) traza un panorama del sector papero.

12 Oct 2019
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EN TAFÍ DEL VALLE. Obreros de la Estación Obispo Colombres levantan la producción de uno de los ensayos que realizan con variedades de papas. EEAOC

Ramiro Lobo, jefe de la Sección Horticultura de la Estación Obispo Colombres (Eeaoc) trazó un panorama de la producción de papa en Tucumán, con un balance de las anteriores campañas y los efectos de los impactos financieros y climáticos.

- En estos momentos, se está haciendo la cosecha de “papa primicia”. ¿Cómo viene?

- Si, en estos momentos se están cosechando los primeros lotes. En general, se puede decir que la superficie sembrada es menor que la del año pasado, debido al incremento de los costos de producción, y desde el punto de vista agronómico, los diferentes lotes de primicia vienen bien, sin mayores problemas de plagas, lo que genera que los rendimientos, hasta el momento, sean altos y la calidad de tubérculo es buena. Excepto algunas papas que sufrieron los efectos de las altas temperaturas de fines de septiembre y algo que pudieran generar las actuales; pero, en general, los rendimientos y la calidad vienen muy bien.

Las expectativas están en el pronóstico de lluvias importantes a partir del lunes que viene. Esta situación podría generar pérdidas de calidad y pudriciones en las “papas de primicia”, pero impactarían positivamente en las semitempranas que se cosechan a partir de noviembre, en zonas de la llanura.

- La variedad semitemprana ya fue sembrada. ¿Está naciendo?

- La semitemprana ya fue sembrada, en una superficie levemente inferior a la del año pasado y, en general, se encuentra en buen estado. Y podría ser beneficiada por las lluvias pronosticadas para la semana que viene.

- ¿Cuál es la superficie sembrada y qué estimaciones de producción se pueden hacer de la “papa primicia”?

- Con respecto a la superficie sembrada, se sabe que son levemente inferiores a las del año pasado, pero no está medido, puesto que recién en el mes de marzo estará el relevamiento satelital, que la Experimental Obispo Colombres realiza todos los años a través de la Sección Sensores Remotos.

El resultado comercial de la presente campaña, hasta este momento, es malo debido a los bajos precios de la bolsa puesta en el campo y a los altos costos de producción. No se espera una campaña rentable.

- ¿Qué reseña se puede hacer de las últimas campañas?

- Podemos decir que, tras cuatro años duros en Tucumán desde el año 2008 al 2011, en la campaña 2012 el sector papero obtuvo rentabilidad. El negocio de la papa en nuestra provincia es complicado, en comparación con los altos rendimientos que ofrecen zonas como Balcarce (provincia de Buenos Aires) y Córdoba, que lograron mecanizar su producción y avanzar en sus volúmenes, incorporando maquinaria muy sofisticada. Allá, rondan las 50 toneladas por ha, contra 30 toneladas por ha en Tucumán. Nuestros campos pedemontanos no favorecen la mecanización de la producción con maquinaria de gran envergadura, a diferencia de lo que ocurre en la Pampa Húmeda o la Llanura cordobesa. La calidad del tubérculo es buena y Tucumán se ve favorecido por la “papa primicia” de invierno: aunque de calidad menor -son pocas las horas de luz para generar sólidos por fotosíntesis-, esa papa ingresa temprano a un mercado poco abastecido todavía. Los cordobeses, por caso, no pueden cosecharla por las heladas. Pero después, los volúmenes que vienen de fuera afectan a los productores de Tucumán, y es por eso que éstos, durante las campañas 2008 al 2011, han sido calamitosos.

El precio de la papa es inelástico (se desploma si la oferta se excede demasiado) y se trata, además, de un producto perecedero que se pudre rápidamente. Los inviernos fríos favorecen a Tucumán en la comercialización; pero cuando esa estación es benigna, Córdoba acapara el mercado. Por eso, muchos productores han diversificado su producción.

Al día de hoy los lotes tardíos, que ya escaparon a los efectos del frío, presentan en general, buen desarrollo. Pero en estos, por efecto de la intensa sequía y las heladas, la presión de insectos es más fuerte por lo que no se debe descuidar el monitoreo de “pulgones”, “trips” y “moscas minadoras”, principalmente. En cuanto al tema sanitario, no hubo presencia de “tizón tardío” (causado por el hongo phytophthora infestans); y por estos días se detectaron algunos casos de “minadores en hojas”, pero muy pocos. En general anduvo muy bien este tema.

- Las conclusiones finales.

- Para esta campaña papera de “primicia” se espera una reducción en la producción de alrededor de un 40%, por lo que a pesar de una mejoría en el precio (la producción en Córdoba también se perdió por las heladas de agosto), no va a estar acompañada por los rendimientos, y sí con un fuerte incremento de los costos productivos, principalmente combustibles, mano de obra y de agroquímicos asociados al precio del dólar. Como dije, la cosecha actual está retrasada unos 30 días. Los rendimientos que se esperan serán bajos (20 a 25 toneladas/ha), pero con buenos precios. En general, será un año difícil, para el productor papero.

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