Nobel de Literatura: las fronteras espirituales de Tokarczuk y la experiencia de Handke conquistan Suecia

La Academia Sueca premió a Olga Tokarczuk y Peter Handke, dos autores marcados por haber crecido en la Europa central posterior a la Segunda Guerra.

11 Oct 2019 Por Hernán Miranda
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HANDKE. “Eligieron mi obra, no a mí”, expresó el austriaco de 76 años. fotos reuters REUTERS

Los poco más de 3.500 habitantes de Griffen, en Austria, y los casi 17.000 de Sulechów, en Polonia, amanecieron ayer con la sorpresa de ver los nombres de sus pequeñas localidades publicados en todos los medios del mundo. La Academia Sueca los había sacado del anonimato al anunciar que los premios Nobel de Literatura de 2018 y 2019 les corresponden, respectivamente, a la polaca Olga Tokarczuk (Sulechów, 1962) y el austríaco Peter Handke (Griffen, 1942).

En un caso inédito, el jurado concedió de una sola vez los premios de dos años consecutivos. La asignación del Nobel de 2018 se había aplazado debido al escándalo sexual y de presuntas filtraciones que en noviembre de 2017 sacudió a la Academia y provocó algunas protestas en la calle y una catarata de dimisiones y destituciones, incluida la de su entonces secretaria general, Sara Danius.

Sin embargo, dos años después la Academia y la Fundación Nobel ya se han distanciado lo suficiente del caso para seguir adelante. Y en esta oportunidad han reconocido a Tokarczuk por su imaginación narrativa (“que representa con pasión enciclopédica -justificó el jurado- el cruce de fronteras como una forma de vida”) y a Handke por su influyente trayectoria (“que, con inventiva lingüística, ha explorado las periferias y la especificidad de la experiencia humana”).

Los libros de Tokarczuk traducidos al español no han obtenido hasta ahora una gran circulación en la Argentina.

En las librerías de Tucumán no se encuentran obras de estos autores. Algunas traen a pedido la novela “Sobre los huesos de los muertos” de Tokarczuk. Y otras obras sólo están en los sitios de compras de Internet.

Los viajes de Tokarczuk

La familia de Tokarczuk vivía alrededor de la escuela de Sulechów, donde su padre era bibliotecario y su madre maestra. Después de crecer en la Polonia comunista y estudiar Psicología en la Universidad de Varsovia, Tokarczuk escribió en 1993 “El viaje de los hombres del Libro”, que ganó el Premio del Editor Polaco al mejor debut al año siguiente.

Pero ella no se afirmó en la escena literaria de su país hasta la publicación en el 96 de “En un lugar llamado antaño”, uno de los mejores ejemplos de la literatura polaca poscomunista, que se resiste al juicio moral y las reflexiones culturales. Esta inclinación inicial, sin embargo, no se mantendrá a lo largo de los años, sino que se irá borrando gradualmente hasta casi desaparecer en la novela de 2007 “Los corredores”, donde Tokarczuk trató por primera vez el problema del cruce de fronteras que ayer le valió el premio de la Academia.

Por fin, la impresionante novela histórica “Los libros de Jacob” (2014) se acerca a la perfección. Allí Tokarczuk presta gran interés ya no sólo a las fronteras del paisaje, sino también a las espirituales y hasta a las psicóticas.

Los guiones de Handke

El padre biológico de Handke fue un soldado alemán que no retornó a Griffen después de la derrota de la Segunda Guerra Mundial. Su madre, Maria, que pertenecía a la minoría eslava de Austria, se casó luego con Bruno Handke, que le dio su apellido al nuevo Nobel de Literatura.

Handke dejó Griffen en el 61 para estudiar Derecho en la Universidad de Graz, pero se dedicó a escribir y en el 66 publicó “Los avispones”, su primera novela.

HANDKE. “Eligieron mi obra, no a mí”, expresó el austriaco de 76 años. REUTERS

El medio siglo de bibliografía de Handke incluye novelas, ensayos, cuadernos, obras dramáticas y guiones (como el de la aclamada película “Las alas del deseo”). Su trabajo se caracteriza así por un fuerte espíritu aventurero, pero también por una inclinación nostálgica. Esta aparece con fuerza en la novela de 1972 “Desgracia impeorable”, escrita después del suicidio de su madre.

Sus críticos han dicho que Handke ha tratado de forzar las puertas del paraíso. Aunque, como el personaje de “Las alas del deseo”, no siempre lo haya hecho para entrar.

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