Nunca es tarde para regresar al aula

21 Sep 2019
1

TIEMPO DE ESTUDIO. Eduardo Ariel Abraham repasa sus apuntes junto a otros estudiantes de Comunicación.

Apenas suena el timbre de salida, bajo movimientos ágiles y rápidos los alumnos amontonan sus útiles en la mochila y salen disparados por la puerta de entrada para disfrutar de la tarde y olvidarse de la tareas.

Sin embargo, con Eduardo Ariel Abraham (55 años) pasa al revés. Mientras los jóvenes se desentienden del uniforme en las horas de esparcimiento, es precisamente en su tiempo libre cuando Eduardo se convierte en estudiante.

Su historia comienza en el último año de secundaria cuando -con apenas un par de materias para recibirse en el Instituto John Kennedy- las vueltas de la vida hicieron que dejara los estudios y fuera a trabajar a La Pampa.

Al regresar, Eduardo quiso saldar la deuda y (ya con su título en la mano gracias a las clases nocturnas) ingresó en 2015 a la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de Tucumán.

“No es fácil compaginar mi trabajo con el estudio, pero ya estoy en tercer año. Vivo de fabricar muebles para baño, y para venderlos me la paso viajando. Así que intento liquidar una a una las materias y no privarme de los conocimientos que aprendo”, comenta el universitario.

A pesar de la diferencia de edad, él afirma que sabe adaptarse a sus compañeros y es uno más del montón. “Compartir las clases con gente más joven es un mundo diferente. Muchas veces intercambiamos apuntes o nos juntamos a repasar antes de los parciales”, detalla Eduardo, feliz de pasear por los pasillos de Filosofía y Letras con un cuaderno y lapicera.

Comentarios