Después de Atlético y San Martín, ¿qué pasa con el fútbol tucumano?

Referentes de Aguilares, Concepción y Monteros analizan la cruda realidad de los clubes sureños y plantean soluciones. Ideas para resolver la crisis.

21 Sep 2019 Por Miguel Eduardo Décima
4

CRÍTICOS. Renato Quinto Russo, Pedro Olalla y José Antonio Romero se preocupan por el presente de los clubes sureños.

La crisis comenzó a tomar forma en 1995. Ese año, Julio Humberto Grondona decidió, a través del Consejo Federal, reestructurar las competencias de ascenso del fútbol argentino y creó el Torneo Federal. El entonces presidente de la AFA no se imaginó que al tomar esa decisión estaría firmando el acta de defunción de los torneos organizados por las diferentes ligas del interior del país. La situación empeoró cuando en 2005 tomó forma el Federal B.

En lugar de velar por los intereses del fútbol chacarero, el Consejo Federal se convirtió en un ente recaudador. Los torneos que se juegan en las distintas categorías son deficitarios y dejaron al borde de la bancarrota a los clubes que osaron participar en esas competencias. Basta con repasar la actualidad de la mayoría de los clubes que militan en la Liga Tucumana de Fútbol para confirmar esta dura realidad. LG Deportiva salió al interior para interiorizarse de este tema que tanto preocupa.

En una confitería céntrica de Concepción se reencontraron los ex jugadores Pedro Manuel Olalla y Renato Quinto Russo, figuras destacadas de Concepción FC y de Jorge Newbery unas décadas atrás. Y José Antonio Romero, ex dirigente de Ñuñorco.

El primero en llegar fue el “Oso” Olalla, que participó de los años de esplendor futbolísticos del “Cuervo sureño”. Luego lo hizo Romero, que en el período 2008/11 fue presidente de la entidad de Monteros. Finalmente Russo se sumó al grupo. La charla fue extensa y abarcó diferentes aspectos deportivos e institucionales de los clubes tucumanos.

Los desmanejos

Olalla no tuvo pelos en la lengua a la hora de analizar el presente de Concepción FC. “La actualidad del club no es casual. Es la consecuencia de muchos años de desmanejos por parte de la dirigencia. Es lamentable que un club que tiene más de 100 años de vida institucional tenga como único patrimonio su estadio. A nadie se lo ocurrió construir un complejo deportivo. Tampoco se buscó sumar socios. Si hoy tuviera 5.000 personas que pagaran la cuota societaria tendría ingresos mínimos de un millón de pesos mensuales. Por eso la gente decidió darle la espalda a un club que no le brinda nada en lo social”, sostuvo el “Oso”, que se inició futbolísticamente en Trinidad y luego jugó en Concepción FC, Deportivo Español, Atlético y en el fútbol de Colombia.

Romero no sólo analizó a Ñuñorco: también se refirió del resto del deporte monterizo. “El gran problema que existe en los clubes del interior es que la mayoría tiene como disciplina excluyente al fútbol. Y lo más lamentable es que están esperando que la parte política les solucione los inconvenientes financieros que se le presentan en el día a día. No voy a descubrir nada si afirmo que ninguna entidad genera recursos económicos genuinos para afrontar las obligaciones. En el interior, un club como Ñuñorco nunca podrá contar con más de 1.000 socios. A esto, se le agrega que nunca se apuesta a los proyectos a largo plazo y se termina siempre improvisando. Los pocos recursos que existen en los clubes se usan para conformar planteles que casi nunca logran satisfacer las expectativas. El hincha es muy existista. Por eso, cuando no se logran los resultados esperados, dejan de colaborar”, resaltó este empresario, que a través de la empresa de transporte que tiene en Monteros, colabora con varias entidades de la zona de influencia de esa ciudad.

Según Russo, los clubes deben cumplir una función social para lo que fueron creados. “Las entidades que no trabajan en lo social y en lo deportivo no tienen razón de existir. Pero esto no se circunscribe al fútbol. Los chicos de Aguilares que practican otros deportes carecen del espacio físico para desarrollarlos. Pero lo más triste es que los clubes no cuentan con un lugar para cobijarlos socialmente. Los que manejan los clubes deben darse cuenta de que la contención a los jóvenes es mucho más preponderante que un resultado deportivo”, indicó.

En los últimos tiempos, Jorge Newbery creció en infraestructura. Construyó un gran tinglado y cuenta con canchas de pádel, básquet, fútbol 5 y pileta de natación. Ahora necesita desarrollar sus actividades. “Hagamos de cuenta que el club tiene un estacionamiento reservado para 200 vehículos, pero sólo hay cuatro estacionados. Así no se podrá evolucionar jamás. La complicada situación que se vive en el país es un gran obstáculo. Nadie que tenga buenas intenciones quiere trabajar en los clubes. Es necesario contar con una política de deportes. Eso es muy diferente a que los políticos mantengan al deporte”, señaló Russo.

Opiniones coincidentes

Olalla coincidió con Romero y Russo al afirmar que los clubes deben cumplir una función social y deportiva. “Tienen que facilitar sus instalaciones para que los socios puedan utilizarlas. Si esto se cumple, más allá de que el hincha no acompañe cuando los resultados deportivos no aparezcan, el club tendrá el respaldo económico de los socios para cumplir con los compromisos contraídos. Lo ideal es poder formar jugadores que en dos o tres años puedan ser transferidos, y a esa plata destinarla a mejorar la parte edilicia”, resaltó.

El ex delantero indicó que ningún equipo de los que participaron en competencias nacionales, salvo Atlético y San Martín, cuentan con un complejo que les permita a los socios practicar su deporte favorito. “Sin duda allí está la clave de la penosa situación que están viviendo los clubes en la provincia. En Concepción, no hay un complejo de esa naturaleza. Así es complicado sumar socios a una entidad”, aseveró.

Enorme brecha

Romero considera que la brecha entre Atlético y San Martín y el resto de los clubes locales se incrementa cada vez más. “Es natural que ello ocurra porque ellos están en una ciudad donde el fútbol tiene un interés masivo. No vamos a comparar nunca la capacidad societaria de ellos respecto a las entidades del interior. Ese es un gran obstáculo para encarar proyectos ambiciosos. Otro aspecto que llama la atención y merece un tratamiento urgente es que la mayoría de los clubes no tienen sus papeles en orden. Hace algunos años, por cuestiones laborales me radiqué un tiempo en Villa Mercedes (San Luis) y compartí una experiencia muy buena en un club de esa ciudad, que podría imitarse acá. El club empezó a dictar cursos de capacitación (soldadura, albañilería y electricidad) para quienes se arrimaban a la entidad. Hicieron una especie de cooperativa donde cada uno de los socios que usaban esos servicios tenían un pequeño descuento por los servicios prestados. Además, quienes asistían a los cursos debían dedicar una cantidad determinada de horas para realizar obras que permitieran mejorar las instalaciones del club. En la medida en que no se les ofrezcan servicios a los socios, no creo que alguien pretenda colaborar. De todos modos, los clubes del interior tenemos un techo en materia de masa societaria. Eso les impide proyectarse como lo hacen las entidades de la capital”, acotó.

Algo insólito

Pedro Olalla considera que el título liguista perdió la relevancia que tenía en la década del 70 y del 80. “Pasa que, en esos tiempos, el campeón liguista iba a jugar con River, Boca, Racing e Independiente. Ahora quien gane el Anual tiene que jugar un petit torneo con equipos tucumanos y el ganador de esta fase tiene que ir a jugar el triunfador de la Liga de Santa María de Catamarca. ¡Es algo insólito que esto ocurra! Se debe reformar el modo de disputa de inmediato”, señaló.

Materia obligatoria

Porque su vida estuvo siempre vinculada al deporte de su querido Aguilares, Renato Quinto Russo está trabajando para que quienes legislan las cosas se atrevan a crear una política de deportes. “Es muy importante que ello ocurra. Hasta me animo a pretender que sea una materia obligatoria en los colegios. Lo que pocos tienen en cuenta es que los problemas que tiene la sociedad, si no son tratados en su niñez, es muy complicado que puedan resolverse cuando ya son grandes. Por eso, es una obligación que los clubes apuesten más a los chicos, porque ellos son los únicos que puedan hacer grande a una institución”, dijo quien entre 1978 y 1980 vistió las camisetas de San Martín en los campeonatos nacionales y de Instituto de Córdoba.

En silencio, está trabajando para que los chicos dejen la calle y que el deporte los cultive deportiva y socialmente.

Comentarios