Carrió, entre el saludo a "Cosito", el abrazo a Lebbos y la presentación de "Vida"

La líder de la Coalición Cívica confesó que su libro marca el final de su carrera en la política, pero que se siente, a su vez, como Los Chalchaleros: "siempre vuelven".

18 Sep 2019 Por Leo Noli

En un microcentro tucumano abarrotado de gente, quienes caminaban por una de las veredas ensanchadas de la 25 de Mayo se sorprendieron al ver un grupo de señoras y señores, todos pasando cómodamente los 30 y quizás los 40, en un modo casi groupie, de típicos fanáticos que esperan por una estrella de rock.

Pero quien recibió música en sus oídos no fue la gente sino la estrella en cuestión, Elisa Carrió, sonriente y sonante como el brillo de sus cabellos dorados. Lilita vino a Tucumán a presentar su libro, Vida, el libro que habla sobre sus años en la política, sobre la cocina de la política y otras cuestiones personales. La política, escrita la mayoría de las páginas de su publicación,quedó ahí.

Porque, según le confesó a la prensa, el libro significa su despedida del rubro. Pero, del dicho al hecho siempre hay un trecho, entonces ella misma se retractó de su propio adiós. “Soy como Los Chalchaleros; siempre vuelven”, los periodistas que la rodeaban en la puerta del “Salón Real”, donde ella fue la reina absoluta de la tarde para unos 370 devotos que fueron a aplaudirla y a vitorearla, felices por sus declaraciones.

Carrió llegó un poco pasada de hora de su agenda porque estuvo en Tafí Viejo acompañando al presidente Mauricio Macri en su visita a un jardín de infantes construido completamente –pero no habilitado aún- con dinero recuperado de la “corrupción”. “Es una maravilla para mí, porque haber luchado tanto contra la corrupción para que su dinero termine construyendo un jardín de infantes, se imaginan, es una bendición”, dijo la líder de la Coalición Cívica, en un mensaje que trascendió el aspecto político y se refirió más a lo humano, a lo que Carrió sentía.

Rato antes, LA GACETA cruzó palabras con Lilita, todas referidas a su día. “No vine a hablar de política, viene a esto”, y “esto” era la gente y su libro. Vida.

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SALUDO. Carrió felicitó a un seguidor que cumple 94 años hoy.

Sobre la vereda ensanchada de un tramo de la 25 de Mayo las señoras le piden una foto a Carrió. Hay para todas, aclara ella. Lo mismo hizo uno de sus voceros antes de la función y de que Carrió le hablará al público. “Cuando terminemos, dejemos bajar a Lilita, le demos espacio que ella se sacará fotos y selfies con todos. Siempre hace lo mismo. Hagamos una fila y listo”.

De la entrada del hotel hasta el salón “Casa Real” habrá unos 15 metros, quizás 20 agregándole el IVA. El paso de Lilita fue lento, un tanto por el pedido de selfies y otro por quienes le pidieron uno que otro favor. La llave de oro quedó para una mujer que le contó a la diputada nacional que hoy es el cumple de “Cosito” y que si le podía mandar un video saludándolo. Cómo que no. “Cosito, te mando un beso, 94 años, ¡divino! ¡Me casaría con vos!”, le decía a su fanático mientras miraba fijo el celular de la señora que pidió por semejante favor. “Sos mi ídola”, sonrisas, un gracias “amor” y a seguir.

Al abrirse la puerta principal, dentro del lobby esperaba Alberto Lebbos. El hombre encaró a Carrió por fuera del cordón de seguridad y le habló. “Usted es un ejemplo de humanidad, Lilita. Yo soy Alberto Lebbos, sigo su ejemplo de lucha”, agradeció el padre de Paulina antes de abrir un afiche con la imagen del rostro de su hija. Intentado que nadie escuchara, Carrió le extendió la mano y le dijo: “yo te voy a ayudar”.

ENCUENTRO. Alberto Lebbos fue a saludar a Lilita. Le agredeció por su lucha.

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Confiesa, entre risas, que no sabe cuándo volverá a Buenos Aires. “Todavía me queda visitar Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja…”.

Asegura, ahora seria, que sabe quién ganará en los comicios presidenciales de octubre. “Gana la República; gana Macri. Nunca lo dudé”.

Y afirma, nuevamente relajada, que a Tucumán no vino a hablar de política ni a criticar a nadie. Solo vino a presentar Vida, una parte de su vida. De una vida colocada en un marco del pasado.

Entonces las puertas del salón se abren solo para ella.

El “sí, se puede” la acompaña como una marcha triunfal hasta el sillón donde en segundos hablará con la gente. Con sus fans.

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