Básquet: el futuro llegó hace rato

Luego de Río 2016 dejaron la Selección los últimos de la “Generación Dorada”. Muchos pensaron que pasarían décadas hasta que un nuevo equipo equipare los logros de aquel. Se equivocaron.

16 Sep 2019 Por Santiago Pérez Cerimele

Malacostumbrados a los éxitos y a los triunfos rutilantes que durante casi tres lustros había cosechado la llamada “Generación Dorada”, muchos fruncieron el ceño cuando el brillo de este grupo comenzó a menguar. Acaso pensaron que aquel fenómeno había sido cosa del azar, y que pasarían muchos años hasta que algo parecido surja en el básquet argentino.

Aquella camada estaba liderada por Emanuel Ginóbili, y la integraron, entre otros, Juan Ignacio “Pepe” Sánchez, Alejandro Montecchia, Fabricio Oberto, Luis Scola, Andrés Nocioni, Carlos Delfino, Walter Herrmann, Leonardo Gutiérrez, Pablo Prigioni, Rubén Wolkowyski y el tucumano Lucas Victoriano.

El grupo había “avisado” que daría qué hablar durante el Mundial Sub 22, que se había disputado en Australia, en 1997. En aquella competencia finalizó tercero, después de haber caído en semifinales ante el local, y posterior campeón, por un triple agónico.

A partir de allí comenzó una carrera ascendente, que alcanzó su clímax en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, con la consecución de la medalla de oro. Un par de años antes se habían consagrado subcampeones en la Copa del Mundo de Estados Unidos 2002. Luego llegó el cuarto puesto en el Mundial de Japón 2006, y la tercera ubicación en los Juegos Olímpicos (JJOO) de Beijing 2008. A partir de allí, aunque en competencias más modestas -campeonatos Sudamericanos y en torneos FIBA Américas- siguieron cosechando oros, platas y bronces, ya se había pasado el punto de inflexión, y la curva de logros comenzó a descender. Esto se refleja en el resultado de las Copas del Mundo previas a la de China y de las últimas Olimpíadas: en Turquía 2010 finalizó 5°, y en España 2014, 11°; en Londres 2012 cerró 4°, y en Río de Janeiro 2016, cayó en cuartos de final.

Luego de los juegos cariocas se despidieron prácticamente todos los integrantes de la “Generación Dorada”. Más allá de esporádicas convocatorias de algunos, sólo Scola quedó “fijo”. Y a partir de entonces se originó un terreno fértil para las dudas acerca del destino del “Alma”.

Las dudas se disipan

Un año antes de Río 2016 había vuelto al cuerpo técnico del seleccionado Sergio “Oveja” Hernández. Y casi como si se tratara de una suave transición y no de un recambio abrupto, los logros no tardaron en llegar. Un año después de los JJOO de Brasil, en noviembre de 2017, arrancaron las eliminatorias para el Mundial que acaba de concluir. Se desarrollaron a lo largo de 15 meses -hasta febrero de este año-, en formato de “ventanas”. La Argentina clasificó sin sufrir el menor sobresalto. El último torneo importante, previo a la Copa del Mundo en la cual se consagró subcampeón, habían sido los Juegos Panamericanos: el “Alma” se quedó con el oro, tras vencer en la final a Puerto Rico -antes, por una de las semifinales, había derrotado otra vez a EEUU-.

China 2019

Pero si después de la clasificación al reciente Mundial y del oro en los Panamericanos persistían las dudas respecto de si un combinado nacional podía igualar -o superar- a la “Generación Dorada”, la propia competencia en China debe de haber terminado de purgarlas. La selección conducida por “Oveja” alcanzó la final con un excelente básquet, que superó al de otras potencias, como Serbia y Francia.

Más allá del subcampeonato del mundo, el nuevo team, en el cual se destacan Scola, Facundo Campazzo, Nicolás Laprovíttola, Gabriel Deck, Marcos Delía, Luca Vildoza y Patricio Garino, jugará los JJ.OO. del año que viene en Tokio. Sin temor a equivocarse, ya se puede decir que será uno de las selecciones animadoras del torneo. Y no estaría mal que alguno que otro se anime a pronosticar la conquista de una nueva medalla olímpica. Porque estos jugadores no son el futuro de la “Generación Dorada”, sino el presente del básquet argentino.

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