Subcampeones de Básquet: el orgullo le ganó a la tristeza

Scola mostró su grandeza en la derrota.

16 Sep 2019 Por Jose Ariel Ibañez
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NADA PARA REPROCHAR. Luis Scola reunió a sus compañeros después del partido y les transmitió un mensaje alentador. REUTERS

La grandeza de Luis Scola no se refleja sólo en el campo de juego. El capitán, la gran figura de Argentina en el Mundial de China, donde perdió la final ante España, demostró que también se puede ser grande en la derrota. “Ahora estamos tristes, pero pronto vamos a poder ver para atrás y estar orgullosos de lo que hicimos”, fue su reflexión. Lejos de buscar excusas, felicitó a los rivales. “Fueron los mejores y se merecieron el título”, destacó. Simple, sencillo y directo fue el mensaje de un jugador que supo ganarse el respeto y la admiración de compañeros y rivales.

El segundo puesto de Argentina en el Mundial, actuación que se repite 17 años después de la final perdida por la “Generación Dorada” en Indianápolis 2002, no empaña en absoluto lo realizado por el equipo nacional en general y por Scola en particular. Los números y las estadísticas reflejan el nivel de un jugador fuera de serie. Participó en cinco Mundiales y llegó a dos finales. Es el basquetbolista con más presencias en la máxima competencia organizada por la FIBA (41 partidos jugados) y el segundo goleador histórico, sólo superado por el brasileño Oscar Schmidt. Pero hay más. Fue medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas (2004) y bronce en Pekín (2008). También fue el abanderado de la delegación argentina en Río de Janeiro (2016). Antes de viajar a China obtuvo la medalla de oro en los Panamericanos de Lima. A eso se le suman otros cuatro títulos internacionales con la selección y siete logrados con clubes en España. También estuvo 10 años en la NBA donde jugó en cinco equipos. No pudo hacerlo en San Antonio porque el presupuesto de los texanos impedía pagar el dinero que pidió Baskonia por su pase.

El traje de líder le queda perfecto a Scola. A los 39 años, el basquetbolista se convirtió en el símbolo del seleccionado argentino que con un plantel conformado en su mayoría por jóvenes talentosos. Para no desentonar en este Mundial realizó una preparación indvidual al estilo Rocky Balboa, el boxeador que personificó Sylvester Stallone en el cine. “Salía a correr con sus preparadores a las siete de la mañana, con un frío de morirse... Y se la pasaba entrenando. Horas y horas”, contó la anécdota su padre Mario.

Algunos ven en “Luifa” la imagen de “Manu” Ginóbili, el máximo referente del basquetbol argentino. Puede que existan puntos en común, pero ambos transitaron caminos paralelos en la elite del deporte internacional.

Andrés Nocioni, otro ex “caudillo” del seleccionado argentino, lo puso en lo más alto del podio. “Lo que hizo Luis lo convierte en el mejor deportista argentino de la historia”, afirmó. Una frase que puede sonar fuerte. Pero lo dijo “Chapu”. La suya es una palabra autoriza. Y a Scola, ningún elogio le queda grande.

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