“Vamos a exigir justicia”, dijo la madre del cadete de policía muerto

Falleció Jonathan González, de 26 años, tras varias semanas de internación. La familia del aspirante acusó al hospital y a la institución de formación. Según la Policía, padecía una enfermedad terminal

14 Sep 2019 Por Luis Duarte

Jonathan González, de 26 años, estaba internado en el hospital Centro de Salud desde el 27 de agosto pasado. Su estado era grave, pero poco se conocía de la naturaleza de su enfermedad. Ayer el cadete de la Policía murió y se supo que padecía una dolencia terminal, de acuerdo a un informe policial.

Sonia Arroyo, la madre, advirtió, sin embargo, que no cesará en su reclamo para que se investigue la o las razones del fallecimiento de su hijo. “Vamos a exigir justicia. Hemos presentado una denuncia penal”, le dijo ayer a LA GACETA la progenitora.

González estaba siendo asistido en el centro sanitario de la capital. Había ingresado a la siesta, según datos policiales, con un dolor en el pecho (precordial). El reporte además expresó que luego se le diagnosticaría cáncer y que se encontraba internado en Unidad de Crítico II.

“No he recibido un diagnóstico certero. Creyeron en ese momento que era eso, pero también cambiaron varias veces los partes médicos (informando el diagnóstico). Por eso, hice hoy la denuncia contra el hospital, los médicos, la Escuela de Policía y las autoridades”, enfatizó ayer el familiar.

DOLOR. La madre dijo que no le habían dado un diagnóstico preciso del estado de salud de su hijo. la gaceta / foto de hector peralta

El joven fallecido, quien estaba en pareja y tenía una hija de dos años, había ingresado a la Escuela de Policía en julio. Tenía la ilusión de convertirse en un agente público, por es, había entrado al establecimiento de calle Italia al 2.600. Al hacerse público la internación, la madre recordó que su hijo le contaba que el entrenamiento en la escuela “estaba súper duro”. “Ya sentía dolores y estaba sintiéndose realmente mal. Ellos (por las directivos de la entidad) jamás llamaron a un médico para ayudarlo. Si le pasa algo, no se van a hacer cargo de nada, y eso que él fue su alumno”, remarcaba la mujer.

González había sentido malestar en diferentes partes del cuerpo. En uno de los entrenamientos se había descompensado, por lo que sería trasladado a un hospital, de acuerdo al relato de Arroyo. El 21 de agosto, el joven estuvo internado dos días. Fue dado de alta luego de una transfusión de sangre. “Le hicieron unos estudios y le salía que tenía la hemoglobina baja. Él había estado con mucha fiebre y dolor de cabeza, además de un fuerte dolencia en la columna. Me había contado que se había golpeado mientras entrenaba”, contó también Sonia.

La víctima decidió seguir con la instrucción, a pesar de que sobrellevaba aún fiebre y trastornos en el cuerpo. La madre rememoró que un día había sido socorrido por sus compañeros durante una jornada de práctica. “Decidí hacerle unos estudios de manera privada para ver qué estaba pasando”, siguió Arroyo, quien pensaba por esos días que su hijo podría haberse contagiado de hantavirus, teniendo en cuenta las condiciones de la práctica. Un médico le aconsejó después que fuese internado de forma urgente porque tenía afectados los pulmones.

En la Policía informaron que González había sufrido un paro cardiorespiratorio y que presentaba fallas orgánicas múltiples, teniendo en cuenta el informe del hospital Centro de Salud. También dijeron que padeció “insuficiencia respiratoria aguda” y “cáncer de testículo avanzado, con metástasis”.

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