“Nos movemos hacia la edad del hidrógeno proveniente de biocombustibles”

Santiago Paz Brühl destaca los conceptos que dejó Plinio Nastari al disertar.

14 Sep 2019
1

DESTINO. Los cañaverales son una fábrica de bioenergía que debe ser aprovechada en nuestro país, camino por el cual circula actualmente el mundo.

El NOA y Tucumán, en particular, han vivido la semana pasada un evento internacional sin igual, que ha permitido palpitar, en primera persona, hacia dónde están evolucionando los sistemas agrícolas y agroindustriales del mundo, en un esquema que va mucho más allá que la propia caña de azúcar, eje natural del Congreso, comienza expresando el ingeniero MBA, Santiago Paz Brühl, consultor en energías renovables, en diálogo con LA GACETA Rural.

Y agrega: “En el marco del mismo se han presentado importantes desarrollos tecnológicos, tendientes a mejorar la productividad, el impacto ambiental de la cadena agroindustrial, el desarrollo de nuevos productos, etcétera. En todos los casos alineados con un objetivo común, que es la contribución a la preservación del medio ambiente a través de la oferta de soluciones sustentables, con posibilidades de sustituir esquemas que han puesto en un brete el futuro del planeta”.

El especialista destaca que, para enmarcar los temas a debatir, “el Congreso arrancó con un expositor de lujo, el consultor brasileño Plinio Nastari, quien aportó una clara visión estratégica de lo que se viene a nivel mundial, especialmente en el ámbito de las energías para el transporte y en la desmitificación del falso dilema de alimentos vs energías”. Temas que, desde la óptica de Paz Brühl, “resultan de vital importancia para que tengan en claro los protagonistas de la cadena de valor sucroenergética, para que sepan valorizar el potencial de los productos que tienen entre manos y para transmitir a los formuladores de políticas el rol crucial que les cabe para promoverlos, aportando las soluciones que hoy demanda el mundo”.

Entre los conceptos fundamentales que aportó Nastari, el profesional tucumano destaca: a) La posibilidad de aumentar el uso de combustibles líquidos de alta densidad, bajos en carbono, estimulando una mayor eficiencia energética y una menor huella ambiental, complementando en un círculo virtuoso combustibles renovables con los tradicionales; b) La posibilidad que ofrecen para seguir utilizando la infraestructura existente y el rol que les cabe en la promoción de tecnologías locales; c) Respecto de la formulación de políticas energéticas, remarcó la importancia de seleccionar métodos adecuados para medir tanto la eficiencia energética como el impacto ambiental. “Hoy ya no basta medir la eficiencia desde un punto de recarga del vehículo hasta sus ruedas, sino que la eficiencia debe medirse desde el origen de la energía hasta su aprovechamiento, incorporando el concepto de ciclo de vida completo que incluya la huella de carbono”, pondera Paz Brühl refiriéndose a los dichos de Plinio Nastari en su conferencia.

“Se abre así un espectro de dos dimensiones, donde hay que ponderar tanto la energía utilizada por kilómetro recorrido como la emisión de gases de efecto invernadero por kilómetro”, señala, y agrega: “En ese aspecto presentó (Nastari) un mapa donde posicionaba todas las alternativas disponibles y proyectadas a futuro. Marcó así una diferencia impresionante entre los vehículos nafteros actuales, que emiten 145 gramos de CO2 equivalente por kilómetro, contra vehículos eléctricos alimentados por celdas de combustible a bioetanol que permitirán bajar esas emisiones sólo 27 gr CO2e/km. Presentando las opciones con el biocombustible menores consumos y emisiones mucho más bajas, incluso que los hoy promocionados autos eléctricos”.

Al respecto, Nastari añadió otro concepto fundamental que es la densidad de energía para cada una de las opciones de transporte, que es adonde el vehículo eléctrico a batería presenta su mayor debilidad, destaca Paz Brühl. “Se trata de la energía específica de las baterías que hoy está en el orden de los 1000 watts hora/kg o de su densidad energética medida en watts hora/litro. Señaló otros aspectos que, además de la baja densidad energética, ponen en tela de juicio el futuro de la movilización a batería, como ser las inversiones que se necesitan para su expendio o las fuentes contaminantes utilizadas para su generación”.

Ilustró este efecto con una encuesta realizada por KPMG en 2017: a) El 62% de los ejecutivos del sector automotriz concordaban totalmente o parcialmente que los vehículos a batería fracasarán debido a desafíos en infraestructura; b) El 78% concordaba total o parcialmente que los vehículos accionados por celdas de combustible representan el avance real en electrificación en el rubro movilidad.

El otro gran concepto que dejó Nastari es que nos estamos moviendo hacia la edad del hidrógeno, pero no la del hidrógeno capturado y almacenado en costosos y riesgosos tanques de titanio para soportar altas presiones y bajísimas temperaturas, sino del hidrógeno proveniente de biocombustibles de alta densidad energética, baja huella de carbono, producidos de manera sustentable, tales como el bioetanol, el biogas y el biometano.

Comentarios