Taekwondo ITF: Hay equipo con futuro

13 Sep 2019

“Cuando volvés te preguntan por los resultados. ‘¿Ganaste, ganaste?’, preguntan”, cuenta Emilio Castillo uno de los episodios que le tocó vivir. “Me gustaría que todo el mundo entienda que viajar a un campeonato mundial y compartir al lado de los mejores ya es ganar”, estableció uno de los coachs de la selección argentina que compitió en el Mundial de taekwondo ITF que se disputó en Bulgaria. Hay un tono de reclamo en la reflexión de Castillo, sí. Y eso que varios de sus dirigidos, ganaron y podría responder sin inconvenientes esa pregunta, pero la evaluación del éxito, para él, no empieza en el podio. Haber llegado hasta la ciudad de Plovdid ya es señal de victoria porque para la delegación argentina cuesta el doble, una participación mundialista al otro lado del mundo. “El tipo de cambio nos liquida”, sintetiza dramáticamente el coach.

Vencer el rival con signo monetario, diferente al peso argentino, es el primer triunfo para los taekwondistas. Después festejaron las 30 medalllas que consiguieron durante los seis días que duró la competencia.

El rendimiento que logró la delegación argentina no lleva a pensar en 2021, año que se celebrará el próximo Mundial en Beijing, China. No, antes estará la oportunidad de ubicar en zona de potencia a Argentina. “Los planes son seguir entrenando y llegar de la mejor manera a la Copa del Mundo en Santiago del Estero”, afirmó Enrique Romero. Él es el otro entrenador del equipo, también tucumano y competidor. Ambos trabajaron junto a Matías Ruiz Olivero, santiagueño y feliz porque un evento de altísimo nivel se desarrollará en el país y en su tierra. “Esa competencia debe servir de trampolín para Beijing”, explicó Romero. La diferencia entre Mundial y Copa del Mundo es que a la competencia que se hará en Santiago del Estero no hace falta clasificar, pueden competir todos, niños y grandes, cintos de color y danes también. En cambio, en un Mundial clasifican uno por país en cada categoría. “En 2021, ya con la experiencia de este Mundial que pasó, deberíamos aspirar a vencer a las potencias, como Rusia, Corea, Ucrania y Grecia”, enumeró Romero.

NOVEDOSO. En el inicio del Mundial se hizo el primer combate de Power TKD. Romero (cabezal rojo) fue protagonista.

“La Argentina está a la altura de las circunstancias”, consideró Castillo. Si se otorga alguna ventaja, teniendo en cuenta principalmente el contexto económico, no se nota. La materia prima deportiva que hay “tapa” ese hueco que llevó al país al top-ten mundial. “El noveno puesto en overall (sumatoria de todos las medallas obtenidas por país) nos da la pauta para seguir trabajando fuerte”, apostó Castillo.

Su padre, Rodolfo, que por 10ª ocasión fue autoridad en los combates del torneo, consideró que la posición optimista que pueden adoptar los entrenadores argentinos tomó tiempo adquirir. “No es una cuestión de suerte. Es la suma de muchos factores que hacen que Argentina sea considerada por todos y en especial por todo el Comité Ejecutivo de la ITF como una verdadera potencia”, afirmó Castillo, director de la Asociación Escuelas Chong-Ji de taekwondo, que aportó varios representantes a la delegación argentina.

Otra experiencia juntos

Enrique y Agostina Romero, padre e hija, entrenador y entrenada, volvieron a coincidir en una competencia internacional. Aunque el resultado no fue el mismo que en el Sudamericano del que ambos volvieron con medallas, si la viven juntos, la experiencia es igual de emocionante para ellos. “Fue único porque me sentí acompañada y contenida”, explicó la joven de 14 años. “Sentí muchos nervios, sobre todo en su debut (foto), pero me sorprendió su actitud en los combates. Estuvo a la altura del Mundial y eso es satisfactorio”, destacó papá, de 34 años.

Sigue ganando

“La clave es la constancia y tener bien claros los objetivos, organización para poder entrenar como corresponde y responder de manera eficiente con las responsabilidades laborales”, enumeró Valeria Ale. Luego de 12 años ininterrumpidos de competencias mundiales, la taekwondista volvió a subir a un podio. La calidad de la deportista de 40 años sigue intacta, pese a que, desde que comenzó con el deporte, sus obligaciones fueron en ascenso. La licenciada en Nutrición se divide entre el trabajo, la docencia en el deporte que ama y en ser campeona del mundo. En Bulgaria, obtuvo las medallas de oro en lucha individual y por equipos y en rotura-poder por equipo; además de un bronce en forma individual.

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