Tiros en la ruta de escape a la zona roja

12 Sep 2019

“Escuché que gritaban: ‘matalo, matalo que es ‘milico’. Después, varios tiros y motos acelerando. Pensé que lo habían matado al hombre, pero al salir a la calle, vi que estaba bien, pálido, pero bien”, relató Juan Echeverría. El joven había presenciado el violento episodio que se produjo en Lucas Córdoba al 600, cuando al menos tres jóvenes intentaron robar a un médico forense del Ministerio Público Fiscal (MPF). El profesional se habría defendido del ataque e hirió a uno de los supuestos asaltantes, que quedó aprehendido por orden de la Justicia.

Pasadas las 19, Raúl Afur, el médico forense, estacionó el auto en el que se movilizaba en la puerta de la casa de su madre. Según declaró, observó que tres desconocidos en dos motos, circulando a contramano, se detuvieron. Uno de ellos lo apuntó con una pistola nueve milímetros y le pidió que le entregara todo.

El profesional les dio a los asaltantes una computadora, un celular, la billetera que contenía unos $ 2.000 en efectivo, varias tarjetas y la identificación personal. Uno de los delincuentes, al descubrir quién era la víctima, le pidió a su compañero que lo matara. Afur, reaccionó y se ocultó detrás de un vehículo. En el suelo, siempre según la versión que dio a conocer, tomó el arma que tenía en la cintura, le puso el cargador que guardaba en el bolsillo y se quedó quieto. Al observar que uno de los sospechosos lo estaba buscando para atacarlo, realizó varios disparos.

Los motochorros se escaparon del lugar. El médico, después de reponerse de la situación, llamó a la Policía. Los efectivos llegaron al lugar e interrogaron al médico. Mientras realizaban las pericias de rutina, les comunicaban que un joven de 19 años había ingresado al Centro de Salud con tres heridas de bala (mano, muslo y espalda) y que coincidía con la descripción que había dado la víctima.

El fiscal Ernesto Salas López ordenó su aprehensión y, paralelamente, se le secuestró el arma a Afur, que fue llevado a brindar testimonio en la seccional 7ª y a someterse a una serie de estudios para confirmar la versión que dio.

“Esto es tierra de nadie. No estamos tan lejos de la plaza Independencia para que pase algo así. Las cosas están cada vez peor. Alguien nos tiene que proteger”, opinó la vecina María Laura de Rodríguez.

Julio Herrera, otro vecino, agregó: “estamos a la buena de Dios. Esta zona, como es ruta de escape a la zona roja, es un infierno. Tiene que haber más policías para que nos cuiden. Aquí no vendrán hasta que maten a alguien”.

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