En la mente de Federer: cómo volver después del golpe

26 Ago 2019
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Sebastián Fest

Especial para LG Deportiva

NUEVA YORK - Roger Federer no es perfecto. Roger Federer, como cualquier mortal, falla. Y sufre. Y se culpa por lo que hizo o dejó de hacer. Es lo que vivió, durante unos cuantos días, a partir de la noche del 14 de julio de este año.

“A veces me venían flashbacks, cosas como ‘uh, debí haber hecho esto o aquello’. O un día que estaba tomando una copa de vino con mi esposa y tu cabeza empieza a trabajar: ‘Las semifinales fueron muy buenas, incluso la final’. Uno atraviesa diferentes fases...”.

Son frases del propio suizo explicando en Nueva York cómo llega a un US Open que conquistó cinco veces, pero no gana desde 2008. Toda carrera deportiva, también las de los más exitosos, está hechas de victorias y derrotas, pero hay derrotas y derrotas. La de Federer ante Novak Djokovic el 14 de julio de 2019 no fue normal.

El suizo buscaba ganar su noveno Wimbledon, y tras luchar y remontar con valentía y momentos de tenis excelso un partido en el que siempre estuvo en desventaja, llegó al quinto set tras haber perdido dos de ellos en sendos tie break. Tuvo ventaja de 8-7, el saque y 40-15 en el quinto set. Y perdió. Se apuró en los dos puntos con su saque y le dio la oportunidad a Djokovic de recuperarse y ganar la final en un inédito tie break en 12-12.

Por eso es que la pregunta vale: ¿cómo está la cabeza del Federer que busca el título en Nueva York? Él dice que bien, muy bien.

“Lo comentaba el otro día con mi entrenador. Esta es la vez que, probablemente, mejor me siento en mucho tiempo de cara al US Open. Y eso me motiva. Sé que no soy el favorito abrumador, como lo era en 2006 y 2007, pero vengo jugando muy bien en los Grand Slam”.

Pero la pregunta vuelve. ¿Cuánto puede afectarlo la derrota de Wimbledon?

“Bueno, sufrí un poco los primeros días, pero al mismo tiempo estaba de vacaciones en una casa rodante con mis hijos, no tenía demasiado tiempo para pensar en todas las oportunidades perdidas en aquel partido. Preparaba la mesa y organizaba el día de mis cuatro hijos mientras manejaba a través de los hermosos paisajes de Suiza”.

Está claro que ese Wimbledon que tuvo en sus manos y se esfumó no es, para Federer, el drama que fue y es para muchos de sus seguidores, unos cuantos de ellos en Argentina. ¿Pequeño consuelo? A fin de año estará en Buenos Aires para jugar una exhibición.

Un día después de aquella final, uno de los entrenadores más renombrados del mundo hizo su análisis de lo sucedido: “Roger se apuró, se apresuró. Faltó alguien que desde su rincón le lanzara un grito y le dijera que se calmase, que pensase”.

Es lo que piensan muchos, pero lo cierto es que en el tenis nadie tiene la verdad absoluta. Como muestra, el video que viene circulando por redes sociales: allí se ve el último punto con el que Federer gana la final de Wimbledon 2012 a Novak Djokovic.

Saque al medio desde el sector de la ventaja, devolución del serbio al medio, derecha cruzada al fondo del suizo y passing cruzado de derecha de Djokovic. En 2012, ese último tiro se fue afuera y Federer se dejó caer de espaldas para celebrar el título. En 2019 ese tiro entró. Y la historia fue diferente, bien diferente. En el tenis, nunca más claro, la historia puede cambiar en un solo punto, en apenas un instante.

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