La espera valió la pena: San Martín volvió a ganar en casa

El "Santo" venció en la última jugada a Dálmine, pero debe seguir creciendo en su juego.

26 Ago 2019 Por Bruno Farano
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EL MEJOR. Mercier hizo todo bien ayer. Quitó, ordenó al equipo y fue el que inició la jugada que derivó en el cabezazo de Pons que sentenció el triunfo del “Santo”. la gaceta / foto de antonio ferroni

En el truco, el tradicional juego de naipes de nuestro país, siempre se dice que es fundamental que la “primera” quede en casa. En ese caso, se refiere a la primera vuelta por lo que ganarla, deja allanado el camino para triunfar en la mando.

Así como en el truco, la Primera Nacional se juega al mejor de 30 (fechas), por eso ayer para San Martín era vital ganar la primera. Por una parte porque los triunfos permiten trabajar con otro aire en pos de mejorar virtudes y maquillar defectos; pero por la otra, porque en La Ciudadela esperaban ver el destape del nuevo modelo, tras el empate (y derrota por penales) contra Argentinos por Copa Argentina.

Por ese motivo La Ciudadela estalló con el testazo de Luciano Pons, cuando el duelo tenía un “olorazo” a empate. “Lucho” se puso el traje de Juan Galeano y en la última bola quebró los sueños “violetas”.

Ese grito fue una desahogo para todos en Bolívar y Pellegrini porque el “Santo” había jugado un buen primer tiempo, pero sus sueños habían chocado con Juan Ojeda, con el travesaño y con las malas decisiones de sus delanteros en los últimos metros.

Pero en el complemento, la buena imagen se vino a pique. La visita se agrupó más atrás apelando a la contra y las lesiones de Claudio Mosca y, sobre todo de Abel Luciatti, terminaron de sacar del partido al equipo.

Ahí, cuando el horizonte parecía oscurecerse emergió Juan Mercier, la figura de la cancha. “Pichi” estuvo 10 metros adelante del reto de los mortales en lo mental. Fue un relojito a la hora de marcar y un cerebro para poner la pelota bajo la suela y clarificar un panorama que se había complicado imprevistamente.

Justamente, el gol de la victoria nació gracias a una heroica de él. Villa Dálmine había salido rápido de contra y parecía que podía lastimar al “Santo”, que estaba en inferioridad numérica en el fondo. Pero Mercier se puso un pulmotor al hombro, se tiró a los pies de su rival, recuperó la bola y lanzó un pase de 50 metros para Gonzalo Rodríguez que ganó un lateral y jugó rápido con Emiliano Purita.

El resto fue historia de la buena porque el lateral lanzó un gran centro de zurda y Pons hizo que la historia tenga final feliz.

El grito retumbó en cada rincón de La Ciudadela. Favio Orsi y Sergio Gómez corrieron a lo loco y se fundieron en un abrazo interminable junto a sus colaboradores y a algunos suplentes; y, tras el pitazo final, todo el plantel se fundió en un gran abrazo en el centro del campo y saltó al compás de sus hinchas.

San Martín comenzó ganando y eso no es poca cosa. La primera terminó en casa, ahora debe pulir detalles y seguir creciendo para que el final del torneo también sea feliz.

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