Asumieron dos jueces de primera instancia

Casares manifestó su compromiso de aplicar el lenguaje jurídico claro mientras que Carlos celebró su experiencia como juez subrogante.

24 Ago 2019

Los Tribunales de la capital incorporaron a dos jueces de primera instancia escogidos por concurso público de antecedentes y de oposición sustanciado en el Consejo Asesor de la Magistratura. 

Se trata de Mirta Estela Casares y de Víctor Raúl Carlos, quienes el martes juraron respectivamente como titulares de los juzgados en lo Civil y Comercial N°7, y en Familia y Sucesiones N°2. 

La ceremonia tuvo lugar horas antes de que la Corte Suprema de Justicia de Tucumán sumara a su nueva integrante, Eleonora Rodríguez Campos (se informa por separado). 

Los movimientos en el alto tribunal hicieron que pasara inadvertido el antecedente particular de Carlos, quien el 24 de octubre pasado había tomado posesión en el mismo recinto y ante las mismas autoridades judiciales del cargo de juez subrogante o interino en lo Civil y Comercial N°7 de esta capital, es decir, del despacho que terminó en poder de Casares. 


El martes no sólo concluyó el único interinato que había dispuesto el Poder Ejecutivo gracias a una ley impulsada por el oficialismo y sancionada en abril de 2017, sino que también el magistrado transitorio (Carlos) se convirtió en definitivo, aunque en otro fuero (familia). 

Al término de su segundo juramento en menos de un año, el juez en propiedad celebró su experiencia como subrogante. “Me siento privilegiado por haber tenido la oportunidad de probarme en la magistratura. No muchos tienen esa posibilidad”, opinó Carlos. Y añadió que el cambio de fuero obedecía a sus seis años de experiencia como secretario en un despacho de Familia y Sucesiones. 

“En cualquier lugar el secreto es el mismo: trabajar”, explicó. Luego expuso su concepto sobre la independencia: “las partes vienen a la Justicia para que un tercero resuelva los conflictos que ellas no pudieron solucionar. Yo creo en esa responsabilidad y en que prestamos un servicio público cuya primera obligación es buscar respuestas rápidas”. 

Carlos agregó que los jueces tenían salarios altos porque debían trabajar en forma permanente y sin descanso. “Sabemos a qué hora llegamos a Tribunales, pero no a qué hora podremos volver a casa. Tenemos que trabajar sábados y domingos. Es una realidad que el público tal vez no conozca”, expresó.


Casares también se apoyó en el conocimiento que adquirió del Poder Judicial a partir de su desempeño como secretaria durante casi 13 años. “Aplicaré a mi tarea como jueza la misma entrega que tuve en otras funciones. Buscaré la rapidez y la eficiencia porque la sociedad pide eso”, afirmó. 

La jueza civil N°7 comentó que iba a procurar, además, hacer hincapié en la comunicación de sus resoluciones. “A mí siempre me interesó el lenguaje jurídico claro y que los ciudadanos puedan comprender por sí mismos una sentencia. Por eso mismo también me capacité en la fundamentación de los pronunciamientos”, dijo. Casares reivindicó los concursos como el método que garantiza la independencia judicial. 

“Rendí cinco veces y fue elegida en mi cuarta terna. Creo en el sistema del Consejo Asesor de la Magistratura. Si uno persiste, al final la oportunidad llega”, reflexionó.

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