San José, el paso más olvidado del Camino del Perú

Los vecinos se quejan por la ausencia de veredas, pasarelas y semáforos en la ruta 315. Dudas por las líneas recién pintadas.

24 Ago 2019 Por Hernán Miranda
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PELIGRO. Olga Agüero intenta cruzar por la esquina donde murió su cuñado.LA GACETA / FOTOS DE INÉS QUINTEROS ORIO.-

A menos de dos semanas del Congreso Mundial del Azúcar, la pintura fresca que cubre alrededor de un kilómetro de la ruta provincial 315 llama la atención de los vecinos: las nuevas líneas amarillas comienzan a 500 metros de la Sociedad Rural. “La falta de señalización de la ruta ha generado accidentes durante años y a ninguna autoridad le ha importado. Entonces no puede ser una casualidad que justo antes de ese congreso se les ocurra pintar”, se quejó Julio Rodríguez, de 54 años.

Sin embargo, según el director provincial de Vialidad, Ricardo Abad, la nueva señalización no guarda relación con la reunión de azucareros. “Esa ruta nosotros la repavimentamos entera, hasta Tafí Viejo, hace poco más de un año. Ahora estamos haciendo algunos retoques porque hemos visto que la parte de señalización se ha borrado bastante”, explicó.

Entre la avenida Aconquija y la calle Suipacha, en San José, la ruta 315 toma el nombre de Camino del Perú y funciona como límite entre Yerba Buena y San Miguel de Tucumán. Aunque Abad se desligó de las deficiencias de iluminación y semaforización del Camino - “esas son cuestiones municipales”, argumentó - , los secretarios de Obras Públicas de los dos municipios responsabilizaron a la Provincia. “Hay una confusión: todo el Camino del Perú es de Vialidad provincial. Las municipalidades de la capital y Yerba Buena mantienen el camino en la medida de sus posibilidades, pero la jurisdicción no nos pertenece”, aseveró Luis Chrestia, titular de Obras Públicas de San Miguel de Tucumán.

El límite de la nueva pintura, con camiones por salir o entrar. LA GACETA / FOTOS DE INÉS QUINTEROS ORIO.-

Si bien también insistió en que el cuidado del Camino del Perú está a cargo del Estado provincial, el secretario de Obras Públicas de Yerba Buena, José Luis Ferroni, propuso trabajar en conjunto: “sería más fácil, porque como están las cosas hoy a una sola jurisdicción le cuesta conseguir el financiamiento”.

Más allá de los alegatos de los funcionarios, el estado de la ruta preocupa y angustia a los habitantes de la zona. Blanca Ibáñez, de 69 años, vive desde hace 41 en San José y considera que la 315 es “una ruta de la muerte”. “Es un peligro, hay un montón de cruces sin semáforos, el camino está sin señalizar desde hace años. Y ahora, sin sonrojarse, sólo pintaron los metros de entrada a la Rural”, protestó.

La casa de Blanca se ubica del lado yerbabuenense de la calzada. Aunque las de Alejandra Argañaraz, de 74 años, y Olga Agüero, de 67, quedan en el costado capitalino, su situación es similar - y la de Olga también es trágica - . “No hay vereda. Cuando una viene tarde, puede estar media hora esperando para cruzar la ruta. Nadie para, es un desastre”, denunció Olga. Hace un año un chofer de colectivo atropelló, mató y abandonó a su cuñado, que intentaba atravesar a pie el Camino del Perú.

Por su parte, Alejandra recordó: “cuando se postuló (Mariano) Campero, yo dije: ‘lo voy a votar porque me da la impresión de que va a hacer algo’. Pero no ha pasado nada bueno desde que está él, como no pasó nada cuando estaba (Daniel) Toledo. Bueno, antes de las elecciones siempre pintan un poco los cordones, limpian y pasan el machete. Y después no hacen nada durante cuatro años”.

Cuando LA GACETA le transmitió las quejas de Julio, Blanca, Alejandra y Olga, Ferroni reconoció la situación: “¿hay problemas para cruzar? Sí, porque no hay semáforo ni pasarela. ¿Es una calzada obsoleta? Sí, porque es angosta. ¿La banquina se ha convertido en una vereda? Sí, porque se ha urbanizado tanto que la zona de caminos se ha visto muy invadida y no se ha podido trabajar como se debería trabajar. ¿Ha dejado de ser una ruta y se ha transformado en una calle? Sí, y hay que tratarla como tal”. Los pacientes vecinos, resignados, esperan.

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