La economía pospaso

A 11 días de las elecciones primarias, el escenario económico hacia fin de año continúa con pocas certezas y muchas incógnitas.

23 Ago 2019
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Puede afirmarse que la economía argentina se volvió bastante más pobre luego las caídas brutales en el precio de los bonos, en el valor de las acciones de las empresas (en algunos casos superiores al 50%) y con el desplome del peso, indica un reporte del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral).

En el corto plazo, el proceso de leve reactivación económica con descenso de la tasa de inflación que se había iniciado hace cuatro meses, se interrumpió abruptamente para pasar a un escenario totalmente opuesto, indica el reporte firmado por el economista Gustavo Reyes. La incertidumbre se adueñó del mercado, tras el triunfo por 15 puntos de Alberto Fernández sobre el actual jefe de Estado Mauricio Macri. Ahora parece que se ha tranquilizado.

1.- Medidas de alto impacto social y de corto plazo

Luego del colapso de los mercados, el Gobierno nacional se mostró activo en materia de políticas económicas y diseñó un paquete de medidas (básicamente fiscales) a fin de compensar el impacto inflacionario de la fuerte suba en el tipo de cambio. Entre otras, anunció un aumento del piso del impuesto a las Ganancias, la suba del Salario Mínimo, Vital y Móvil; un plan de pagos de deudas impositivas para las pequeñas y medianas empresas (PyME); aumento de las becas estudiantiles, rebaja temporal del Monotributo e IVA cero para alimentos de primera necesidad, entre otras. Según el economista Gustavo Reyes, el paquete de medidas anunciado por el presidente Mauricio Macri no reduce la incertidumbre cambiaria y, en alguna medida, “puede exacerbarla, ya que abre la discusión acerca del cumplimiento de las metas fiscales comprometidas con el FMI y, por lo tanto, del futuro desembolso que el organismo internacional tiene previsto para los próximos meses de septiembre y diciembre (U$S 5.400 millones y U$S 1.000 millones respectivamente). Además, a la Casa Rosada le ha costado una dura batalla política, financiera y, probablemente, judicial, ya que los gobernadores observan que aquellas medidas le quitan recursos de coparticipación, además de “haber sido inconsultas y unilaterales”.

2.- Evitar las corridas cambiarias

A las condiciones políticas inciertas y al contexto de devaluación e inflación se le suma una coyuntura financiera internacional complicada. Todo esto se traduce en un combo muy desafiante para el mercado cambiario, advierte el informe del instituto que depende de la Fundación Mediterránea. De esta forma, la clave para tranquilizar a los mercados no pasa ni por medidas fiscales para reactivar la economía ni por los cambios de nombres en el ministerio de Hacienda sino por el accionar efectivo que el Banco Central demuestre que tiene para afrontar esta tormenta. Reyes explica que las corridas cambiarias se fundamentan en la incertidumbre acerca del futuro valor del peso (la depreciación esperada a un año en el mercado de futuros pasó del 52% a casi el 100%). Este temor a una fuerte depreciación de la moneda es lo que hace que la gente se refugie en activos alternativos y líquidos como el dólar. Para devolver la calma al mercado, el accionar del Banco Central es clave. “Las reservas internacionales son esencialmente para moderar la volatilidad del Tipo de Cambio y garantizar la estabilidad del sistema financiero”, afirmó esta semana el titular de la entidad monetaria, Guido Sandleris. “No se utilizarán reservas internacionales para contener cotizaciones de activos financieros alejadas de sus fundamentales”, explicó. La pregunta obvia que surge de este contexto, dice el economista, es si el BCRA tiene o no suficientes reservas para cumplir este objetivo. Si bien el poder de fuego de la autoridad monetaria siempre es limitado (ya que depende en cierta medida del grado de temor que tenga el mercado), eso no significa que no sea importante.  Cada vez que aumenta el tipo de cambio, se licúa automáticamente el valor de los pesos y, por lo tanto, aumenta el poder de fuego de las reservas del Banco Central. 

3.- La demanda de pesos

En este tipo de crisis, la gente al huir del dinero doméstico termina reduciendo sus tenencias de pesos en términos del Producto Bruto Interno (PBI), indica Reyes. Esta conducta es la que se observó en todas las crisis que tuvo la Argentina. Por temor a la devaluación, la sociedad quiere menos pesos; se deshace de la moneda nacional comprando dólares y por esta razón cae el cociente de pesos (M3 privado) en términos del PBI. “Si bien es imposible saber a cuánto podría caer la demanda de pesos en la actual crisis, un marco de referencia importante está dado por la disminución que tuvo durante una de las crisis más profundas que sufrió nuestro país como fue la 1989”, compara. A efectos de evaluar el poder de fuego del BCRA puede considerarse este caso hipotéticamente extremo: ¿qué sucede si la demanda de dinero cae a los niveles registrados en 1989? Si este fuera el caso, el BCRA debería utilizar un monto cercano a los U$S 25.000 millones para retirar el excedente de pesos y canjearlos por divisas a un valor del tipo de cambio cercano a 60 $/U$S. En otras palabras, si la autoridad monetaria estuviese dispuesta a hacerlo, con su nivel actual de reservas netas podría afrontar una corrida importante contra el peso sin la necesidad de fuertes saltos en el tipo de cambio. De todos modos, cabe resaltar que la situación actual de ningún modo es comparable a la de 1989, argumenta. 

4.- Tres estrategias

En la Argentina, mientras más sube el tipo de cambio, como los pesos que hay en el mercado pueden comprar cada vez menos dólares, el Banco Central tiene cada vez mayor poder de fuego para tranquilizar el mercado. Sin embargo, por otro lado, mientras más sube el tipo de cambio, el mercado se pone más nervioso y la demanda de pesos puede caer aún más complicando la estabilidad de la economía y del sistema financiero. Esto deja al desnudo tres escenarios: controlar el precio dólar; dejar flotar al tipo de cambio y control de cambios. La primera estrategia supone una agresividad mucho mayor en la venta de reservas a la mostrada en la primera semana de la crisis y es probablemente la que pretendieron dar a entender tanto el presidente del BCRA como el nuevo ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, en las conferencias de prensa del pasado martes.  Las principales ventajas de esta estrategia tienen que ver con el hecho que la tasa de inflación y la tasa de interés no se espiralizan y, por lo tanto, tampoco hay un desplome total del nivel de actividad económico. La principal desventaja es que el nivel de reservas podría caer en una magnitud importante, dejando a la autoridad monetaria más débil y expuesta. La segunda estrategia ha sido un poco la que siguió el Banco Central en la primera semana de la crisis, dado el bajo nivel de intervención que tuvo con las ventas de dólares y el avance que registró el precio de la divisa. La principal ventaja es que se preserva el nivel de reservas puede acentuar el nivel de incertidumbre al permitir una fuerte devaluación adicional del peso, con el riesgo que esto tiene sobre la tasa de inflación, y el nivel de actividad económica. Por último, la tercera opción es la de reinstalar restricciones en el mercado cambiario, pudiendo o no incorporar la obligación de la liquidación de divisas por parte de los exportadores en plazos relativamente cortos. 

5.- ¿Qué puede pasar?

Según el informe del Ieral, al que accedió LA GACETA, la adopción de las diferentes estrategias y su timing obviamente va a depender de la profundidad que alcance la crisis. “En la medida que pueda ser contenida, la probabilidad de que sólo se utilice la estrategia de controlar el dólar sin duda es alta”, puntualiza Reyes. En el caso que el deterioro se profundice, ya sea por incertidumbre política, desacuerdos con el FMI y/o volatilidad externa aumenta, la probabilidad de que se implemente alguna de las otras dos estrategias, finaliza.   A 11 días de las elecciones primarias, el escenario económico hacia fin de año continúa con pocas certezas y muchas incógnitas. Puede afirmarse que la economía argentina se volvió bastante más pobre luego las caídas brutales en el precio de los bonos, en el valor de las acciones de las empresas (en algunos casos superiores al 50%) y con el desplome del peso, indica un reporte del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral).  En el corto plazo, el proceso de leve reactivación económica con descenso de la tasa de inflación que se había iniciado hace cuatro meses, se interrumpió abruptamente para pasar a un escenario totalmente opuesto, indica el reporte firmado por el economista Gustavo Reyes. La incertidumbre se adueñó del mercado, tras el triunfo por 15 puntos de Alberto Fernández sobre el actual jefe de Estado Mauricio Macri. Ahora parece que se ha tranquilizado.

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