Los recuerdos que habitan la ciudad cuando el amor se despide

La obra de teatro “No sé qué tiene esa calle” es una historia que termina de ser construída por el público.

23 Ago 2019
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VÍNCULOS ROTOS. Los personajes vivieron una fuerte historia de amor. PRENSA.-

ACTÚA HOY

• A las 22 en el teatro Alberdi (Crisóstomo Álvarez y Jujuy).

En los rincones de cualquier ciudad sobrevive el latido de quienes los habitaron. Allí persisten el amor o el rechazo, las cercanías y los alejamientos, la pasión y la decepción. No son recuerdos, sino presencias que subsisten y se sienten al pasar.

“No sé qué tiene esa calle” habla de ellas desde una relación que terminó, para rememorar escenas que se vivieron o se quisieron vivir. “A partir de canciones originales, una carta nunca mandada y el juego sobre todas las cartas posibles, es que se escribe esta obra donde el protagonista es el amor que va y viene, sin importarle mucho a quién tiene al frente. Esa calle está llena de recuerdos, nostalgias, mensajes, promesas, besos y todo lo que rodea a una pareja”, afirma Jorge Luis Pérez Lucena, quien dirige en la puesta a Maximiliano Arístides Salas y Claudinna Rukonne, con el aporte musical de Soledad Mendilarzu. La obra se repone esta noche en la sala Juan Tríbulo del teatro Alberdi.

- ¿De dónde surge la obra?

- Es el resultado espectacular de la conjunción de canciones y una carta de amor con la autoría de Sole. Su inquietud por llevarlas a un escenario la llevó a conectarse con Pablo Donzelli quien sumó sus propios poemas. El desafío con el que me enfrenté fue llevar todos estos retazos literarios a un único texto escénico, amalgamar todo en un solo relato de 45 minutos, que es lo que dura el espectáculo, que creemos es el tiempo justo para contar esta historia.

- ¿Es una suerte de largo bolero teatral con carga romántica?

- Sí, de eso tratan todas las canciones todas las poesías y toda la prosa. La propuesta se apoya en la forma pura del romanticismo, sin apelar a contrapuntos, es una oda que matizo con algunas pequeñas situaciones de humor que tienen los desenlaces casi caricaturescos en las relaciones y la ternura que se parece quizás más a un juego infantil que al lenguaje adulto propio de la pasión. Uno de los versos de la canción afirma “no sé qué tiene esa calle/ que parece que ha llovido”; el llover es una metáfora de todo aquello que precipita el amor y su posterior e inevitable desamor.

- ¿Cómo se la construyó?

- La obra se construyó de manera desordenada, como también lo son los textos que la componen. Empezamos a ensayar desde la mitad del relato hacia adelante y, una vez descubierto el final, supimos cómo queríamos que empiece. No tiene un orden cronológico en lo que sucede, no se sabe qué pasó primero o qué después, pero el espectador va a saber que todos esos sucesos pertenecen a hechos que cualquiera de nosotros ha vivido. No sabíamos a ciencia cierta cuál iba a ser el desenlace o el resultado final de esta producción por las características propias que tiene. Siempre sucede en el teatro que la “imagen final” o la metáfora, si se la quiere llamar así, tiene su propio tiempo de maduración , sus propias leyes y sus propios tiempos. Acá decidimos soltar la idea de intelectualizar un relato lineal, nos entregamos a la incertidumbre propia del proceso creativo y el público va a completar el sentido de la historia.

- ¿Qué te aporta cada actor?

- Con Claudina habíamos trabajado en “Los funerales del gato”, aunque ella en el vestuario, el maquillaje y la escenografía de la puesta. Ahora ella es la intérprete del espectáculo y en segunda instancia, su directora de arte, un cable a tierra que lleva la idea abstracta al dispositivo concreto escénico escenografico. Su gran compromiso está en escena, como protagonista. Con Maximiliano compartimos varias veces el vínculo actor-director; él maneja muy bien el relato escénico en primera persona, con una impronta gramática de calidad y ese es un gran aporte dramático.

- ¿Cómo se conjugan las canciones en el armado escénico?

- Conjugar las canciones y el teatro fue el trabajo macro de este proceso. Tuvo su complejidad y buscamos el punto en común entre estos dos lenguajes en la musicalidad, tanto de quien canta algo como de quien dice un texto o del ritmo de una escena. Todo tiene un latido, un tempo y una forma de percutir, que engloba a estas artes distintas bajo un único concepto. La síntesis está compuesta por una voz que canta, por dos voces que dicen, y por tres cuerpos en la escena.

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