Sobreseen al director y a empleados de Trápani

Confirmaron que no trasladaban cocaína líquida en shampú. El juez federal Poviña tomó la decisión después de recibir los resultados de estudios realizados en Salta.

14 Ago 2019 Por Luis Duarte
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CONTROL. Los agentes de la PSA habían secuestrado tres envases.

La Justicia Federal sobreseyó a un director y dos empleados de la citrícola FGF Trápani SA, en una causa por supuesto transporte y exportación del país de estupefacientes, con fines de comercialización. Fernando Poviña, a cargo del Juzgado N° 2, consideró en su fallo que no habían elementos suficientes que sustentaran la responsabilidad de los tres indagados, tras confirmarse que “no existía presencia de sustancias psicotrópicas” en los envases secuestrados en el aeropuerto Benjamín Matienzo en abril pasado, entre otros elementos.

En su sentencia, el magistrado hizo hincapié en el “resultado final de la pericia ordenada y practicada por personal del Gabinete Científico Integral Salta” sobre las botellas que se habían incautado en la terminal aérea en abril, durante un control del personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).

El informe oficial indicó que no se había comprobado la presencia de sustancias psicotrópicas y estupefacientes incluidas en la Ley nacional N° 23.737. (de droga). “En el material presente -en las muestras identificadas como Muestras 1 Pericia N° 156/19, Muestra 2 Pericia N° 156/19 y Muestra 3 pericia N° 156/19-, se ha comprobado por espectroscopia de masas la presencia de ácido oleico y linoleico; methional; sulfuro de propilo y alfa felandronel (felandreno). Estos compuestos son utilizados, principalmente, en las industrias farmacéutica, cosmética y alimenticia, entre otras”, expresó el estudio.

En esa línea, se informó que el oleico y el linoleico son ácidos grasos de origen vegetal y animal que se utilizan en la manufactura de jabones. Son emolientes, excipientes en productos farmacéuticos (para suavizar la piel); y se usan como un emulsionante o agente estabilizante de productos en aerosol, entre otras funciones.

El methional es un compuesto orgánico de origen sintético, que se emplea como saborizante alimentario. Mientras que el sulfuro de propilo es un compuesto utilizado como aditivo alimentario (olor a ajo). El alfa felandreno es un compuesto extraído del eucalipto y utilizado para la fabricación de fragancias, de acuerdo a las descripciones.

De esta forma, la Justicia pudo corroborar el adelanto de la pericia conocido en mayo. En ese documento se había indicado que no se detectaba presencia de cocaína líquida en las muestras. El juez Poviña tomó en cuenta este resultado y el último informe, y sobreseyó en la causa a Mario Longo, director de la compañía, y a Richard Osmer Bernabé Cabrera y Miguel Máximo Castillejo Robles, ciudadanos peruanos y empleados de la citrícola.

El inicio

Los tres hombres habían sido detenidos el 16 de abril durante el control de la PSA. Los agentes de la fuerza federal habían detectado, mediante el escáner, que llevaban en sus respectivas valijas botellones con sustancias dudosas. Ante esa observación, se realizaron cuatro pruebas de campo del líquido con diferentes reactivos. El resultado ha sido positivo para cocaína líquida. Además, los perros habían reaccionado, según fuentes judiciales.

En total, se habían secuestrado 3,5 litros y los entonces sospechosos habían sido detenidos.

La empresa, FGF Trápani, SA aclaró después en un comunicado que la detención de las tres personas había sido producto de una confusión. “En un viaje habitual de trabajo llevaron muestras sin valor comercial para una prueba de ensayo en nuestro emprendimiento en Perú sobre Cítricos Tahiti Lime. Es un producto biológico llamado Proallium FR D (para uso alimentario industrial, que en nuestro caso es para tratamiento de conservación de frutos en post cosecha, el cual es apto para contacto alimentario). Esta sustancia contiene extractos de ajo y cebolla”, se aclaró en la nota firmada por el presidente de la firma, Ricardo Trápani.

La compañía hizo referencia también a que las pruebas de campo “no tenían la precisión y exactitud de un análisis de laboratorio”.

Fuentes cercanas al caso, por su parte, remarcaron que “la forma en la que transportaban las sustancias (en envases y sin documentación) había generado la sospecha de los agentes preventores”. “Los productos tenían ciertas particularidades que coincidían con las sustancias prohibidas. Debían tener activos similares, por eso daban positivo en las pruebas de campo”, coincidieron las mismas fuentes oficiales.

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