Nunca es tarde para dejar de fumar

Dejar el tabaco después de un diagnóstico de cáncer puede reducir el riesgo de que reaparezca la enfermedad luego del tratamiento.

14 Ago 2019
1

DEJÁ EL PUCHO. El tabaquismo es un factor de riesgo que podés evitar. MASPORMAS.COM

Se sabe públicamente, desde hace mucho tiempo, la relación entre tabaquismo y cáncer de pulmón. Y quizás no esté tan difundido, pero el consumo de tabaco también influye en el cáncer de vejiga, de estómago, de riñón, de páncreas, de colon y de recto. Lo que también está claro es que incluso con esa información disponible, muchos fumadores lo siguen siendo: nunca es fácil dejar de fumar. Los riesgos parecen lejanos. Un diagnóstico de cáncer puede ser un punto de quiebre, pero mucha gente percibe que “ya es tarde”. Lo cierto es que no es así: según un informe de la Mayo Clínic, dejar de fumar después del diagnóstico puede reducir el riesgo de que reaparezca la enfermedad una vez terminado el tratamiento; reduce el riesgo de sufrir otro tipo de cáncer y puede repercutir positivamente sobre el tratamiento. Esto se debe a que se suele responde mejor y de forma más predecible a la quimioterapia y se sufren menos efectos secundarios. Además, una vez terminado el tratamiento, los beneficios duraderos de haber dejado de fumar son importantes: mejora drásticamente la salud del corazón y de los pulmones; disminuye la presión arterial y la frecuencia cardíaca, reducir el riesgo de arteriopatía coronaria y enfermedades cardíacas, aliviar los síntomas pulmonares del tabaquismo (asfixia y tos) y aumentar la vitalidad física. Es decir, dejar de fumar puede añadir años a la vida de una persona, incluso si esta sufre o ha sufirdo un cáncer. No lo dudes; y si sentís que la soledad no ayuda, hay equipos de salud que pueden ayudarte.

El progresivo aumento de la longevidad pone sobre el tapete situaciones nuevas, pero hay ámbitos de la vida de las personas mayores de los que no se habla. Pues aquí vamos: es importante que se sepa que se puede tener una vida sexual activa y placentera, no importa la edad. Tanto en hombres como en mujeres las funciones sexuales pueden sufrir problemas con la edad. Suele hablarse de las dificultades con la erección masculina, especialmente en relación con el Viagra, pero las femeninas (falta de deseo, sequedad vaginal, falta de lubricación y dolor durante las relaciones sexuales) parecen ser “menos importantes”. Para estas cuestiones suelen usarse estrógenos, pero un estudio reciente, publicado en Lancet Diabetes & Endocrinology, sugiere que las mujeres que experimentan disfunción sexual después de la menopausia pueden sentir más deseo y placer cuando usan tratamientos con testosterona. “”La testosterona actúa directamente en el cerebro e influye en el funcionamiento sexual a un nivel central (deseo sexual, fantasía, pensamientos, etc.) y también aumenta el flujo sanguíneo a los genitales, por lo que las mujeres tienen más probabilidades de sentir sensación de excitación y orgasmo”, dijo Susan Davis, autora principal del estudio e investigadora de la Universidad de Monash en Australia.”

No es probable que esté disponible pronto, pero de todas formas es una buena noticia. Las últimas investigaciones sobre Alzheimer fueron estableciendo que el péptido -proteína pequeña- beta amiloide está fuertemente asociado a la enfermedad. Pero no causa el daño en soledad, sino cuando se agrupa consigo mismo en forma de fibras amiloides, fenómneso que se conoce como amiloidosis. Un estudio publicado en Neurology por investigadores de la Washington University School of Medicine, en San Luis, Estados Unidos, encontró que determinar en sangre las relaciones ente cierto tipos de amiloides (conocidos como b-amiloide 42 y b-amiloide 40) utilizando un ensayo de alta precisión tiene una exactitud de 94% para diagnosticar amiloidosis cerebral, utilizando tomografía muy especial como norma de referencia. “Hoy en día evaluamos personas para estudios clínicos con estudios por imágenes del cerebro, lo cual es dilatado y costoso, y reclutar participantes tarda años”, declaró el investigador principal, Randall J. Bateman. “Pero con una prueba de sangre podríamos detectar miles de personas al mes. Esto significa que podemos reclutar con más eficiencia participantes en estudios clínicos, lo cual nos ayudará a encontrar tratamientos con más rapidez, y podría tener una repercusión enorme en los costos de la enfermedad, lo mismo que en el sufrimiento humano que va con ello”, agregó.

Se sabe públicamente, desde hace mucho tiempo, la relación entre tabaquismo y cáncer de pulmón. Y quizás no esté tan difundido, pero el consumo de tabaco también influye en el cáncer de vejiga, de estómago, de riñón, de páncreas, de colon y de recto. Lo que también está claro es que incluso con esa información disponible, muchos fumadores lo siguen siendo: nunca es fácil dejar de fumar. Los riesgos parecen lejanos. Un diagnóstico de cáncer puede ser un punto de quiebre, pero mucha gente percibe que “ya es tarde”. Lo cierto es que no es así: según un informe de la Mayo Clínic, dejar de fumar después del diagnóstico puede reducir el riesgo de que reaparezca la enfermedad una vez terminado el tratamiento; reduce el riesgo de sufrir otro tipo de cáncer y puede repercutir positivamente sobre el tratamiento. Esto se debe a que se suele responder mejor y de forma más predecible a la quimioterapia y se sufren menos efectos secundarios. Además, una vez terminado el tratamiento, los beneficios duraderos de haber dejado de fumar son importantes: mejora drásticamente la salud del corazón y de los pulmones; disminuye la presión arterial y la frecuencia cardíaca, reducir el riesgo de arteriopatía coronaria y enfermedades cardíacas, aliviar los síntomas pulmonares del tabaquismo (asfixia y tos) y aumentar la vitalidad física. Es decir, dejar de fumar puede añadir años a la vida de una persona, incluso si esta sufre o ha sufrido un cáncer. No lo dudes; y si sentís que la soledad no ayuda, hay equipos de salud que pueden ayudarte.

Comentarios