Video: una familia acampa frente al hospital Padilla para velar por su hijo internado

Los Di Meglio no tienen recursos para costear los traslados. Quieren estar cerca de Yoel, que fue baleado durante un asalto. Altar y teléfono fijo.

24 Jul 2019 Por Florencia Bringas

Por dentro es como una precaria vivienda sin paredes, pero con grandes plásticos que no permiten que ingrese el viento frío. Eso sí: tiene piso y bancos de cemento alisado. La estructura principal es un gazebo que la familia Di Meglio colocó en el boulevard Lavalle, justo al frente de la entrada de emergencias del hospital Padilla. Están allí por una trágica razón: el 28 de junio le dispararon en la cabeza para robarle la moto a Yoel Jesús David Di Meglio, por lo que tuvieron que internarlo en estado muy grave. Desde entonces, para estar cerca, para asistir a todas las visitas sin falta y para no gastar tanto en ómnibus o en comida, sus padres se instalaron en el espacio público.

Claro que no hay manera de contar lo que le pasó a su hijo sin quebrarse, sin llorar. Le cuesta sacar las palabras que tiene atragantadas. “Nos dicen que tenemos que tener fe en Dios. Es que todavía no ha recobrado el conocimiento. Está en terapia intensiva desde que le quisieron robar la moto. Me le pegaron un tiro en la cabeza”, contó el padre, José Luis Di Meglio.

No se quieren mover de ahí hasta que salga Yoel. Por eso, en esa especie de carpa duermen, cocinan, comen, charlan, reciben visitas. Por todas las cosas que tienen, están organizados para que siempre haya un par de personas para cuidar las pertenencias o estar atentos ante cualquier novedad del paciente de 23 años, que es el sexto de los ocho hijos de José Luis.

En uno de los bancos del paseo municipal, colocaron un pequeño altar con una imagen de la Virgen del Valle y otra pequeña de San Expedito, patrón de las causas justas y urgentes. También hay restos de velas en latas de picadillo, botellitas con agua bendita o flores blancas y otras estampidas, en las que se destaca la Virgen del Cerro de Salta, ubicadas al lado de una biblia abierta y un teléfono fijo blanco (“es de Movistar y tenemos que desconectarlo en casa para que suene acá”). La ropa, al mediodía del lunes, ya estaba doblada al lado del colchón inflable azul parado de costado.

PEQUEÑO ALTAR. Una imagen de la Virgen del Valle, rodeada de estampitas y un teléfono fijo.

Para hacerse la comida todos los días, cuentan con mercadería y frutas que compraron ellos y productos que les donaron personas que pasaron por allí y se conmovieron al ver cómo le cambió la vida a la familia Di Meglio. Utensilios de cocina, ollas de diferentes tamaños, mate y bombilla, un anafe con la garrafa de gas, colchas y unas cinco sillas plegables completan “la base” del aguante para Yoel.

José Luis confesó que las ganas de trabajar se fueron, pero que todavía atiende los jueves, viernes y sábados, su pequeña parrilla ubicada en avenida Juan B. Justo, cerca de su casa, en Villa 9 de Julio.

“(Yoel) Es muy querido, por eso vienen sus amigos a visitarnos, para saber cómo está. Siempre trabajó con mi papá en la parrilla. Las hacía él. Ese día estaba arreglando una. Después se fue a la casa de un amigo, a un par de cuadras; en la Juan Posse le dispararon. A una cuadra y media de donde vivimos nosotros”, relató Gabriel, su hermano menor, que el lunes acompañó a su padre en esa vigilia que busca un milagro.

HERMANO Y PADRE. Gabriel y José Luis charlan en la larga espera. la gaceta / fotos de analia jaramillo

La directora del hospital Padilla, Olga Fernández, confirmó a LA GACETA que Yoel, internado en Terapia Intensiva 1, presenta “una leve mejoría, conservando su estado reservado”.

Un café caliente

Frente al “búnker” de la familia Di Meglio son muchos los familiares que aguardan en un escalón de los hospitales alguna noticia sobre la evolución de quienes están internados.

Cruda e inolvidable es la historia de Manuel Prado y de Carolina Ledesma, que en 2016 vivieron más de 10 días en su auto frente al hospital de Niños, ya que su hijo, Dylan, estaba internado con un coma inducido luego de una bronquiolitis.

El Siprosa destacó que el Hospital Avellaneda y la Maternidad tienen una Casa de Madres, para situaciones particulares: cuando un bebé nace prematuro o con alguna anomalía, las mamás pueden quedarse el tiempo que sea necesario, hasta la recuperación del recién nacido, en ese espacio que se encuentra dentro de las instituciones o muy cerca. Para el resto de los casos hay habitaciones con cama de acompañantes, pero para áreas restringidas como terapia intensiva, sólo se entregan informes médicos durante las visitas (dos por día), tanto en sanatorios como en hospitales públicos.

Por las noches, quienes no tienen un hogar cerca, las camas se arman también en los bancos de las plazas de Barrio Sur. Esas postales se repiten desde hace tiempo ya que no hay ningún tipo de subsidio provincial para ayudar a las personas que no tienen plata para ir y volver en ómnibus o viajar en taxi cuando hay paro, como los que sucedieron las últimas semanas. Pero sí, por cuestiones humanitarias -explicó el Siprosa- a esas personas a veces les dan algo caliente por las mañanas o por las noches, aparte de los platos de comida que organizaciones sociales reparten durante la semana.

> Reubicación
Está prohibido ocupar espacios públicos municipales

No es la primera vez que una familia se instala en un espacio público, dijo un funcionario de la Municipalidad capitalina: ya ha pasado en las plazas Belgrano y Gramajo Gutiérrez y en el parque 9 de Julio. “No se pueden instalar allí. Está prohibido. Normalmente cuando alguien pone una carpa o algo parecido en un espacio verde se los saca. Pero también se trata de reubicarlos -si no tienen hogar- en hospedajes propios del municipio, como el del ex autódromo, por ejemplo”, dijo Luis Lobo Chaklián, subsecretario de Planificación Urbana Municipal.

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