Detenidos protestaron por el hacinamiento en la seccional 13a

Dos presos quemaron colchones y causaron un principio de incendio.

23 Jul 2019 Por Gustavo Rodríguez
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VIGILIA. Los familiares de detenidos tratan de ver qué pasa en la seccional. la gaceta / foto de diego aráoz

“El problema es que no tienen para drogarse”, le gritó Priscila M. al comisario Roberto Álvarez cuando intentaba llevarles tranquilidad a los familiares de los detenidos de la seccional 13ª que habían protagonizado un motín. “¿Y recién te das cuenta? Todos los que están aquí son por drogones, por giles, porque caen por robar para comprar esa porquería”, le contestó Jenifer R. a la madre de uno de los arrestados. “Los chicos están bien, por suerte, pero tememos que vuelva a pasar lo mismo. Como no tienen con qué drogarse, hacen cualquier cosa. El drama es que no se dan cuenta de que pueden provocar una tragedia”, indicó Rosa P. pareja de otro de los aprehendidos.

La tensión afloró en el sur de la ciudad. Cerca de las 13, las alarmas se encendieron en todos lados por un principio de revuelta que se había desatado en los arrestos de la dependencia policial. Dos detenidos habrían prendido fuego a un colchón, por lo que se desató un principio de incendio. El carcelero reaccionó y pudo apagar las llamas con un matafuego, pero no logró evitar que el humo tóxico causara problemas respiratorios a varios de los detenidos.

“Se actuó rápidamente y pudimos controlar todo. A los arrestados los llevamos al patio para que fueran atendidos por los médicos que llegaron en ambulancia. Se llamó refuerzos del cuerpo de Infantería y del Cero para custodiarlos porque tuvimos que ubicarlos en el patio para que se recuperaran y condicionar los arrestos”, destacó el comisario Álvarez.

Los familiares estaban preocupados por los problemas que se viven en esa dependencia. “Hay por lo menos 34 detenidos en arrestos que no tienen capacidad para más de 20 personas. Están todos con problemas en la piel, sarpullidos y hongos. No son tratados porque no hay quién los lleve al CAPS de la zona”, dijo Priscila M. a LA GACETA. El jefe de la dependencia desmintió sus dichos, aunque confirmó que sí cuentan con 28 detenidos. “Tratamos de reducir permanentemente el número para no tener inconvenientes”, explicó.

“Ellos están presos porque se mandaron una cag..., pero eso no significa que sean tratados como animales. Hay un solo baño para más de 30 personas. Imagínese usted el olor que sale de ahí porque vive trancado”, explicó Rosa P.

A los vecinos de la seccional 13ª ya nada los sorprende. “Si no son las fugas, son los motines. Algo deben hacer para traer tranquilidad al barrio. No puede ser que vivamos con el corazón en la boca. ¡Vivimos a la par de una comisaría! ¡No debería ser así!”, se quejó Marcos Jiménez.

María Fernanda Herrera dijo que hace no mucho tiempo atrás se produjo una fuga masiva que generó a todo el vecindario. “No hubo más escapes de ese tipo, pero sí empezamos a escuchar otras cosas. Los mismos detenidos a los gritos piden mejores condiciones o que dejen de pegarles. A veces, por las noches, ellos solicitan que los atiendan porque están desesperados por consumir drogas”, concluyó la mujer.

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