Para Hernán Gravelloni “Tucumán está relacionado con el folclore, pero es más”

El bajista repasa su trayectoria, que va de Los Pericos a Miguel Mateos, pasando por David Lebón.

RECITALES. Hernán Gravelloni aprovecha su viaje a Tucumán para actuar. FOTO DE RODRIGO ALONSO RECITALES. Hernán Gravelloni aprovecha su viaje a Tucumán para actuar. FOTO DE RODRIGO ALONSO
29 Mayo 2019

ZAPANDO CON AMIGOS

• Mañana a las 23 en Shitake Pub (avenida Mitre 771).

Hay un bajista suelto en Tucumán. Pero Hernán Gravelloni no es uno más, sino que resume en su trayectoria un paseo dentro de las mejores formaciones del país, en distintos géneros. Luego de estudiar en Estados Unidos, fue parte de Los Pericos en un inicio que lo llevó después a tocar con David Lebón, Willy Crook, Palo Pandolfo, Miguel Mateos, Miguel Zabaleta, Gabriel Carámbula, Daniel Melingo y muchos más.

Su amistad con Panchi Lebón lo acercó a los escenarios locales: la semana pasada estuvo en Monteros y mañana lo hará en Shitake Pub (en el ciclo “Zapando con amigos”, que impulsa Rony López), en ambos casos con Santiago Caminos, Chechi Bazzano, José Aráoz, Iguana Abregú y el baterista anfitrión, hijo del inigualable David e integrante de C Nota.

Un resumen de su carrera es un recorrido por el rock, el pop, el reggae, el funk, el soul y el jazz. “Soy muy abierto en la música, me gusta mucho toda la buena música porque siempre es importante nutrirse de distintas cosas -afirma, en diálogo con LA GACETA-. Tucumán y el Norte está relacionado con el folclore, pero cuando se está adentro de la movida, se empieza a investigar y se contacta con gente, descubrís que es mucho más. Me encanta el folclore, estoy aprendiendo mucho del género y quisiera aprender más”.

Hace cinco años, Gravelloni necesitó tomar distancia de la locura de Buenos Aires y se instaló en Mar del Plata, aunque por su profesión, los viajes son constantes. Allí conoció a una tucumana de la que se enamoró y que lo trajo a la provincia en gira familiar. Pero la posibilidad de contactarse con otros artistas es una tentación demasiado grande. “Hablé con Panchi para juntarnos a zapar, y me llevé una hermosa sorpresa porque él y sus amigos tuvieron una gran disposición para hacer shows y movidas. El nivel musical es muy bueno, aparte de las ganas que tienen. Siempre que se puede, hay que hacer esta clase de contactos, es buenísimo porque abre el juego, permite aprender de los otros y se conocen artistas de los distintos lugares que se recorren”, sostiene.

“Cuando volví de Estados Unidos, entré a Los Pericos y fue muy lindo con Juanchi Baleirón y el topo (Ariel Raiman) somos amigos desde muy chicos, comenzamos juntos a fanatizarnos con la música y soñabamos con ocupar el lugar en el que finalmente estamos. Ahora estoy componiendo y grabando temas míos más volcados al jazz, con algo de funk y de soul”, concluye.

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