“Como nunca en Perú la gente sale a la calle a apoyar a jueces y a fiscales”

El magistrado Pedro Víctor Roca Amaro destacó el rol de la prensa libre en la lucha contra la corrupción que implica a políticos eminentes de su país

29 Abr 2019 Por Irene Benito
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VOCAL. Roca Amaro integra la Asociación de Magistrados del Perú. la gaceta / fotos de irene benito

En la orilla rosarina del río Paraná el cielo se ha puesto rosado y los buenos aires santafesinos enfrían el atardecer. Con la vista clavada en el horizonte litoraleño, Pedro Víctor Roca Amaro, vocal de la Asociación Nacional de Magistrados del Perú, dice que se imaginaba la Argentina de otra manera, tal vez como la gran parrillada a la que aún no ha tenido ocasión de visitar. Roca Amaro cruzó el continente hacia el sur para participar en la asamblea número 68 de la Federación Latinoamericana de la Magistratura y en la reunión del Grupo Iberoamericano de la Unión Internacional de Magistrados, que empezaron ayer. A diferencia de sus vecinos y del propio país anfitrión, Perú parece estar dejando atrás la debilidad endémica que caracteriza a los sistemas judiciales de la región. El mundo tomó nota de ese giro por el final dramático del ex presidente Alan García, quien el 17 de abril se quitó la vida antes de ser detenido por sus vínculos con el caso “Odebrecht”. El entusiasmo por el desarrollo de las investigaciones va más allá de los Tribunales, según el magistrado penal. “Como nunca en Perú la gente sale a la calle a apoyar a jueces y a fiscales”, relata.

-En la Argentina muchos se preguntan cómo hizo su país para construir un Poder Judicial tan vigoroso e independiente del poder político.

-Llevamos más de 10 años implementando un Código Procesal Penal moderno, que hace hincapié en la defensa de los derechos humanos. El proceso se hace mucho más simple y rápido: el fiscal debe probar que tiene pruebas suficientes para investigar a alguien y llevarlo a juicio, o, de lo contrario, tiene que archivar las actuaciones. Y si existen elementos de convicción para sustentar una acusación incluso en grado de tentativa, el fiscal puede pedir la prisión preventiva o la detención preliminar de los investigados. Todos estos instrumentos nuevos permitieron el avance de los casos. Es lo que ha ocurrido respecto de la ex congresista Keiko Fujimori (hija del ex presidente preso Alberto Fujimori); del ex presidente Alejandro Toledo, que está prófugo; del ex presidente Ollanta Humala y de su esposa, Nadine Heredia, y del ex presidente Pedro Pablo Kuczynski. Todos ellos están o han estado privados de la libertad.

-¿Qué edad tiene usted?

-69.

-¿Imaginó que iba a ver tal cantidad de presidentes y de presidenciables presos?

-En Perú siempre ha habido jueces, fiscales y magistrados en general muy correctos, pero recién ahora tienen las herramientas suficientes para implementar una lucha anticorrupción cuando se les presenta el caso. Creo que para ello han contribuido muchísimo ciertas instituciones, como la delación premiada, que permite a los fiscales trazar una estrategia de investigación y acopiar pruebas. Por otro lado se ha logrado recabar información de Brasil y aprovechar sus hallazgos en la causa “Odebrecht”. Casi todos los candidatos a la presidencia y ex presidentes de Perú están vinculados a esa compañía brasileña. Entonces, hay insumos suficientes para llevar adelante los procesos.

-¿Cuál es el estado de ánimo de la población peruana respecto de esta ebullición judicial?

-La muerte del ex presidente Alan García ha repercutido muchísimo en la ciudadanía. El fallecimiento de García es otra derivación del tema de Odebrecht. Hay que tener en cuenta que se trata de un político que fue dos veces presidente de Perú, y que, por ende, tiene un caudal de votantes significativo y muchos simpatizantes. Pero también hay un sector importante de la población que rechaza los actos de corrupción que él habría cometido. La pugna existe y es evidente.

-¿Pero la sociedad está contenta con que los fiscales y jueces avancen contra los poderosos?

-Le doy una idea: como nunca en el Perú están apareciendo grupos de personas de la sociedad civil que salen a la calle a pedir respeto por los jueces y fiscales que investigan al poder. La población en general y no un mero colectivo de abogados ha dado y da un apoyo expreso a la lucha anticorrupción. Se siente el respaldo de la gente común para con los miembros de la Justicia que enfrentan estos casos sensibles, y que, por ello, sufren amenazas y ataques.

-Las encuestas revelan que los fiscales del escándalo de Odebrecht son las figuras con mejor imagen pública en Perú. ¿Cómo se lidia con esta popularidad y con la tentación de pasar a la política?

-Pienso que no hay ningún peligro: si los magistrados dejan la magistratura, pueden incorporarse a la política como cualquier otro ciudadano. Pero a nuestro Ministerio Público Fiscal y a nuestros jueces se los ve involucrados y comprometidos con su labor. Están en una línea profesional y no política. Son magistrados que tienen todo un mundo por recorrer dentro de la Justicia y que quieren hacer carrera allí.

-¿Qué valor asigna a la transparencia en la investigación de la corrupción?

-Es fundamental. Pero no sólo para la Justicia sino también para la prensa, que debe ser libre y poder llevar adelante sus investigaciones. Esto es importantísimo. Los peruanos nos sentimos orgullosos por el papel que ha cumplido nuestro periodismo en las causas contra los poderosos, y sabemos que debe ser preservado para que opine e investigue con libertad. Muchos periodistas han ayudado a esclarecer los hechos con la exposición de pistas y de revelaciones que luego el Ministerio Público Fiscal recogió e hizo suyas.

-¿En qué medida los fiscales actúan a partir de las investigaciones periodísticas?

-El Ministerio Público Fiscal tiene la obligación de cotejar las pruebas y los descubrimientos de la prensa. Así funciona el sistema.

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