Rocío Correa es dueña de su destino

Juega en San Lorenzo y podría integrar la selección que jugará el Mundial. Rocío Correa, de 19 años, es la primera futbolista tucumana profesional.

17 Abr 2019

Conoció París cuando tenía 11 años. La fundación Música Esperanza, creada por el pianista tucumano Miguel Ángel Estrella, había organizado un Mundial de fútbol 7 mixto, y la comprovinciana Rocío Correa fue una de las mujeres que integraron el equipo que representó a la Argentina. Se dio el gusto, incluso, de salir campeona. Este año le gustaría repetir la experiencia de sacarse una selfie con la Torre Eiffel de fondo, y de dar la vuelta olímpica en París. Entre el 7 de junio y el 7 de julio se disputará en el país “galo” el 8° Mundial de Fútbol Femenino. Y Correa tiene reales posibilidades de integrar el plantel de la selección nacional.

La volante creativa se convirtió, días atrás, en la primera futbolista tucumana en firmar un contrato profesional. Juega el torneo de la AFA para San Lorenzo, y en las 10 fechas que se llevan disputadas ya acumula siete goles. En el inicio del campeonato firmó un “hat-trick”, nada menos que en el clásico, ante Huracán; luego, le marcó a Lanús, con una hermosa chilena.

Alrededor de un mes atrás cumplió 19 años. Se inició en este deporte hace tres lustros, en el club Libertad, acaso el más importante semillero de fútbol femenino en Tucumán. A los 12 años pasó a San Martín; y a los 15 emigró a Buenos Aires. Desde el minuto cero, su carrera no para de crecer. Incluso ya tiene torneos con la “albiceleste”: con 15 años jugó el Sudamericano Sub 20 (Brasil); pocos meses después fue a Venezuela, con el Sub 17. El año pasado volvió a jugar para el Sub 20 en el Sudamericano de Ecuador, y también participó de los Juegos Odesur (Bolivia). “Mi sueño es jugar el Mundial de Francia. Quiero volver a ese país increíble”, le dijo a LG Deportiva.

- ¿Qué significa el club Libertad?

- Es mi casa; lo llevo pegado en mi piel. Me formó como la persona que soy. A Jorge Barrionuevo, mi entrenador, lo considero otro papá: me formó no sólo en lo deportivo, sino también en los valores humanos.

- ¿Tucumán es una cantera de chicas para San Lorenzo?

- Es verdad. Romina Rodríguez jugó la Copa Libertadores. Yo estuve dos veces: a los 15 años salí campeona de futsal y jugaba en Primera división; y ahora me convertí en profesional (N. de la R.: nueve tucumanas vistieron la camiseta del “Cuervo” (Ver aparte”).

- ¿Qué destacás de tu vida?

- Los obstáculos que tuve en el camino. No es fácil ser del interior, estar lejos de la familia, de tus seres queridos. Ser profesional es un logro de tanta lucha. Veníamos dando pasos cortos, pero seguros; y ahora se nos valora: tenemos un sueldo, un contrato por un año. San Lorenzo nos brinda todo. Con cinco chicas del interior vivimos en la pensión del club, y nos dan dinero para el día a día. De martes a jueves entreno con la Selección Sub 20; en enero jugaré mi tercer Sudamericano de esta división. Será el último, por mi edad; espero coronarlo como campeona.

- ¿Tuviste una oferta para jugar en los Estados Unidos?

- Sí. Días después de la gira con la selección me llamaron de The University of Texas at Tyler Graduate School, y me ofrecieron una beca para estudiar y jugar ahí. Les dije que no me sentía segura, que era muy chica, que me faltaba confianza para dar ese paso. Pero creo que lo daré más adelante. Primero quiero terminar la secundaria en San Lorenzo, y seguir la carrera de educación física.

- ¿Qué es para vos San Martín?

- Parte de mi vida, de mi corazón. Llegué ahí a los 12 años, y al poco tiempo Florencio Robles -mi técnico- me hizo debutar en la Primera de San Martín A, nada menos en el clásico, ante Atlético, partido en el cual anoté un gol. A los 14 me citaron a la selección argentina de mayores, junto a la arquera Solana Pereyra. Y ahí comienza mi carrera con la “albiceleste”.

- Casi jugaste las eliminatorias para el Mundial de Francia...

- Sí. Hice una excelente gira por Estados Unidos y por Puerto Rico. Pero días antes del primer partido contra Panamá me desgarré el cuádripces derecho. Pero ahora estoy muy bien; y marco goles todos los fines de semana. Me voy a matar para que el técnico, Carlos Borrello, me lleve al Mundial. Es mi sueño.

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