El jorobado Quasimodo, símbolo de la catedral que hoy el fuego destruyó

El escrito Víctor Hugo hizo conocido al personaje, que luego fue llevado al cine en distintas ocasiones.

15 Abr 2019

Además de por su incalculable valor histórico y arquitectónico, la catedral de Notre Dame era conocida por la historia de Quasimodo, un niño jorobado y de rostro contrahecho que fue abandonado poco después de nacer y habitaba el lugar religioso, tocando las campanas.

Supuestamente era hijo de una gitana. Durante el desarrollo de la novela "Nuestra Señora de París", cuenta con unos 17 años. Victor Hugo lo describe físicamente como un joven de gran tamaño y fuerza y una gran agilidad a pesar de sus defectos físicos, la cual podría ser el producto del ejercicio que realiza constantemente trepando por las torres de Notre Dame y los techos de los alrededores, si bien no sale mucho de la catedral, destaca Wikipedia. Su cabello es muy rojizo y, si bien no se lo aclara en el libro, se ha interpretado que sus ojos podían ser azules. Por esto se cree que tal vez no era hijo de una gitana, sino que había sido raptado por una o, quizás, dejado a su cuidado.

Sólo podía utilizar un ojo, ya que el otro lo tenía casi bloqueado por la deformidad de su rostro, y quedó casi sordo por el tañer de las campanas de la catedral, de las cuales él se encargaba y las cuales significaban todo para él, antes de conocer a la joven gitana Esmeralda, de quien se enamora por ser ella la primera que le mostró bondad.

Quasimodo era odiado por el pueblo de París por causa de su deformidad, por lo cual posee un carácter tímido y retraído. Sin embargo, posee una gran valentía, astucia y un corazón noble. Antes de Esmeralda, la única persona importante para él era el archidiácono Claude Frollo, quien lo adoptó cuando fue abandonado en la catedral entre los niños expósitos.

El final de Quasimodo es sumamente dramático: cuando ve, desde lo alto de Notre Dame, que Esmeralda es ejecutada y él no podrá llegar a tiempo para salvarla, su alma se entristece y decide morir junto a ella después de asesinar al cruel archidiácono que la entregó.

Una de las características más importantes sobre él es el cariño que siente por la catedral de Notre Dame de París, en donde vive. Victor Hugo describe esta relación como si el campanero y la catedral fueran una sola alma unificada. Es allí en donde Quasimodo tiene su refugio del mundo que lo repudia injustamente.

En el cine

Es sin duda uno de los personajes más importantes de la literatura francesa (y la historia de la literatura en general). Su historia ha llamado la atención de diversos directores que han adaptado Nuestra Señora de París al cine, siendo interpretado por actores de la talla de Lon Chaney (en 1923), Charles Laughton (en 1939), Anthony Quinn (en 1956) o Anthony Hopkins (en la versión para televisión de 1982). 

El recordado actor Anthony Quinn, en su rol de Quasimodo, en un filme de 1956.

Incluso Disney hizo en los años noventa su propia versión de la historia, llamada El jorobado de Notre Dame, en donde se resalta el lado sensible y el buen corazón del personaje. Esta película infantil revela la pureza en el alma de Quasimodo, adornando al personaje con buenas actitudes, además de modificar el final de la obra, encontrándose Quasimodo y Esmeralda vivos.

Quasimodo en la vida real

En agosto de 2010, un archivero de la Tate Gallery, Adrian Glew, encontró pruebas de que Quasimodo podría haber sido inspirado en un tallador en piedra jorobado que trabajaba en las obras de restauración de la catedral de Notre Dame en la década de 1820. La evidencia se encontraba en las memorias de Henry Sibson, un escultor británico que trabajaba en las obras al mismo tiempo que Victor Hugo escribía la novela. Sibson describe al tallador: "Era un tallador del escultor del gobierno, cuyo nombre he olvidado, ya que no tenía interacción con él, todo lo que sé es que era jorobado y no le gustaba mezclarse con los otros talladores." Debido a que Victor Hugo tenía estrechos vínculos con la restauración de la catedral, es probable que conociera a este tallador jorobado apodado Le Bossu (el jorobado, en francés) a quien supervisaba Monsieur Trajin. Glew también descubrió que tanto el tallador como Victor Hugo vivían en Saint-Germain-des-Pres en 1833, y que en los primeros borradores de Los Miserables, Hugo llamaba al personaje principal "Jean Trajin" (el mismo apellido que el del supervisor del tallador jorobado de nombre desconocido) para más tarde cambiarlo por "Jean Valjean".

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